Vida de magnate de Sean Combs en prisión: reos que le limpian, le cocinan o le hacen masajes
Por Francesc Peiron Arques — Portada
Vida de magnate de Sean Combs en prisión: reclusos que le limpian, le cocinan o le hacen masaje chinos
Caso poco ejemplar
El multimillonario del hip hop, pese caer en desgracia tras se condenado a 50 meses por promover la prostitución, disfruta de privilegios gracias a gastar miles de dólares al mes entre sus colegas de presidio

Viñeta de Sean ‘Diddy’ Combs mientras era juzgado en un tribunal del bajo Manhattan el pasado año que concluyó el pasado año con una sentencia de 50 meses de prisión
Jane Rosenberg / Reuters

Nueva York. Corresponsal
01/10/2026 03:23 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Que la justicia no es igual para todos es algo más que reconocido e incluso aceptado. Que el castigo, aunque sea idéntico o muy parecido, se aplica de forma muy diferente en función de si el reo es un tipo adinerado o no también es incuestionable.
Así lo dice la realidad. Dentro de los muros de la prisión federal de Fort Dix, en Nueva Jersey, nadie vive como el recluso número 37452-054. Ese número es el de Sean Diddy Combs, potentado (pese a caer en desgracia) de la industria de la música. Según un reportaje de la NBC, “hay hombres que cocinan para él y hombres que limpian para él. Hay hombres que le hacen la cama y hombres que le lavan la ropa. Incluso hay un hombre que le da masajes al estilo chino”.
De esta manera está viviendo Combs en la cárcel, que cumple condena de 50 meses por una pena relacionada con el fomento de la prostitución, a partir del testimonio a ese canal de cuatro reclusos que han compartido tiempo en la misma unidad que el desacreditado magnate del hip-hop. No identificó a las fuentes por el nombre para que pudieran hablar libremente sobre la vida dentro de la prisión.
Fort Dix, a 100 kilómetros de la ciudad de Nueva York, acoge a unos 4.000 encarcelados. Combs llegó allí el pasado octubre tras ser declarado culpable en un tribunal de Manhattan de dos cargos por transportar a personas a través de las fronteras estatales con el fin de mantener encuentros sexuales.
“Esto no es algo normal que se vea en la cárcel. Esto es cosa de ricos”, comentó uno de esos hombres con los que habló la NBC. “Parece una locura, pero, de nuevo, es Diddy”, insistió.
La cadena también tuvo acceso a fotografías y vídeos grabados dentro de la penitenciaria. Entre ese material constan imágenes en las que Combs parece utilizar un teléfono de contrabando.
El empresario, de 56 años, trata que la condena no interrumpa una existencia privilegiada, según esa fuentes, y no se debe únicamente a los reclusos dispuestos a realizar para él incluso las tareas más básicas a cambio del precio adecuado.
Varias fuentes afirmaron que utiliza teléfonos móviles de contrabando para navegar por instagram y ver fotografías de desnudos y de contenido sexual explícito que le envía una antigua novia.
También, siempre a partir de ese reportaje en exclusiva, ha podido comprar a otros reclusos un antidepresivo buscado por sus efectos para mejorar el estado de ánimo, Remeron o “rem-roms”, como se conoce en la prisión este analgésico.
Los fines de semana por la noche, a menudo recurría a una reserva secreta de licores de primera calidad, que los guardias introducían de contrabando y compartían con un reducido grupo de reclusos.
“Claro que sí, bebí con él”, reconoció uno de esos reclusos, que contó que tomaba Hennessy con Combs. Un portavoz del millonario musical quitó importancia a los detalles sobre su vida en la cárcel.
“El escrutinio constante de cada detalle cotidiano de la vida de Sean Combs en prisión ha llegado al punto de que los medios presentan como noticia la vida carcelaria ordinaria”, replicó ese el portavoz. “La única noticia real es que Sean sigue cumpliendo su condena mientras espera la decisión del tribunal sobre su recurso”, recalcó.
Un portavoz de la Oficina Federal de Prisiones dijo que la agencia no hace comentarios sobre las condiciones de un recluso concreto por “razones de privacidad, seguridad y protección”.
“Como ocurre con todas las instituciones penitenciarias, el contrabando, especialmente los teléfonos móviles, los estupefacientes y las armas, sigue siendo un desafío constante, y continuamos combatiendo el problema de la introducción de contrabando en nuestras instalaciones”, remarcó la agencia.
La privilegiada vida de Combs entre rejas no sale barata. Las fuentes consultadas por la NBC indicaron que gasta miles de dólares al mes para trasladar su estilo de vida a esta prisión de baja seguridad, con dinero que fluye desde personas del exterior hacia las cuentas de economato de los reclusos que realizan servicios para él.
Entre quienes reciben pagos de Combs hay un hombre que limpiaba los baños y las duchas antes de que él los utilizara, así como hombres que le cocinaban en secreto comidas especiales —pollo al curry, pizza y empanadas— usando un rudimentario elemento calefactor sumergido en agua.
“Después de un tiempo, me cansé de cocinar”, indicó uno de esos “empleados” privados de libertad. Entonces Combs empezó “a recurrir a los jamaicanos”.
También hay presidiarios que guardan para él su teléfono y las cartas de sus admiradores. “Recibe tantas que no tiene sitio para ellas”, relató una de las fuentes.

Francesc Peirón
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York
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