Por Xavier Ayén Pasamonte — Portada

Las artes y el periodismo, buenos amigos

Premios Vanguardia

Las únicas mentiras aceptables son aquellas que, desde el principio, se nos presentan como tales, como ficciones

Joan Manuel Serrat recibió el premio a la Trayectoria de manos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de don Javier Godó, conde de Godó y editor de 'La Vanguardia'

Joan Manuel Serrat recibió el premio a la Trayectoria de manos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de don Javier Godó, conde de Godó y editor de ‘La Vanguardia’

Àlex Garcia

Xavier Ayén Pasamonte

Xavi Ayén

Barcelona

30/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En una velada como la de los Premios Vanguardia, consagrada a la verdad periodística, los representantes del mundo cultural podrían haber citado oportunamente a Picasso, que, en 1923, dijo: “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad”.

En esa paradoja –que Mario Vargas Llosa exploró a fondo en La verdad de las mentiras– está la clave. El periodismo y la creación artística buscan la verdad por caminos opuestos y con herramientas distintas –uno debe atenerse a los hechos, el otro puede inventarlos–, pero ambos son poderosos esfuerzos humanos de comprender la realidad. Navegan, pues, en un mismo sentido y por eso cuentan con enemigos comunes: la vulgarización, el ruido, la polarización, la velocidad, los discursos de odio…

El informador y el creador buscan la verdad por caminos opuestos –uno se atiene a los hechos, el otro inventa–, pero ambos son esfuerzos de comprender el mundo

Leer un libro, ver una película, observar una obra de arte, contemplar una ópera, escuchar una sinfonía, asistir a un concierto de jazz, de pop o a una función teatral, incluso sumergirse en una exposición inmersiva o pasar pantallas de un videojuego… son actividades que requieren tiempo y una disposición del ánimo contraria a la crispación, abierta a dejarse sorprender y cambiar de ideas, a aprender y a ampliar la paleta de sensaciones de nuestro caballete emocional.

Gabriel García Márquez –un enamorado de Barcelona de quien pronto conmemoraremos su centenario– transitó por ambos caminos, el del periodismo y el de la ficción, y luchó obsesivamente en las redacciones en que participó –que fueron muchas, como becario, colaborador, redactor y finalmente como editor– por la precisión del dato y la calidad del relato. Él repetía –en los talleres de periodismo que impartía personalmente en Cartagena de Indias– que una sola falsedad podía poner en cuestión todo el andamiaje de un buen reportaje mientras que, como novelista, inventaba sin freno mundos extraordinarios. Gabo jamás hubiera hecho como Orson Welles, propagador de la fake news radiofónica más famosa de la historia, al hacer creer en 1938 que el mundo sufría una invasión extraterrestre.

La cantante Amaia también recibió un galardón y entregó a Pedro Sánchez un sobre en el que se podía leer 'Decreto Maricarmen'
La cantante Amaia también recibió un galardón y entregó a Pedro Sánchez un sobre en el que se podía leer ‘Decreto Maricarmen’ Mané Espinosa

La noche del lunes estaban, en la gala –además, por supuesto, de los premiados Joan Manuel Serrat, Amaia o El Mago Pop–, representantes de todos los sectores de la cultura. Helena Guardans, flamante presidenta del Liceu, recogió el premio póstumo a Montserrat Caballé, en su primer acto fuera de casa, donde estuvo acompañada del director general, Valentí Oviedo. Ambos departieron animadamente con Oriol Aguilà, director del Festival de Perelada y con Tito Ramoneda, presidente de The Project, que lo tiene todo a punto para la apoteosis o tetralogía de Oques Grasses en el Estadi Olímpic. Muy cerca, en otro corrillo, estaba la nueva presidenta del Cercle del Liceu, Ernestina Torelló, y uno de los hombres que más sabe del mundo del cine en este país, el productor, distribuidor y exhibidor Adolfo Blanco, de A Contracorriente.

Del mundo del arte, entre otros, la crítica Mercedes Arnús, el galerista Carlos Durán, ilustres coleccionistas como Tatxo Benet o Lluís Bassat, artistas como Joan-Pere Viladecans… componían un fresco que completaba la arquitecta Benedetta Tagliabue, a quien nadie le preguntaba esa noche por sus edificios sino por el trofeo Vanguardia, que ha diseñado con tipografías históricas de nuestro rotativo.

Del mundo de la edición, destacados editores de todos los tamaños, como José Creuheras, presidente del Grupo Planeta; Daniel Fernández, de Edhasa; Jordi Nadal, de Plataforma; Ge­nara Sert Arnús y Max Vives-Fierro, de Art&Law; Miguel Aguilar, de Random House; Fèlix Riera, de Hänsel & Gretel… o autores como Carme Riera o José Enrique Ruiz-Domènec.

Maite Esteve, directora de la Fundació Catalunya Cultura, simbolizaba tantos proyectos –exposiciones, conciertos, festivales, películas, becas…– que nacen de la financiación que facilitan generosamente muy diversas fundaciones y, entre ellas, la de La Caixa, galardonada en la persona de Isidro Fainé.

Todos esos asistentes, y muchos otros, en fin, de ambos mundos, el periodismo y la cultura, coincidían el lunes en que su misión es la misma: revelar la verdad profunda de las cosas, ya sea levantando decorados (los creadores) o desmontándolos (los informadores) para que pueda verse lo que hay detrás de la tramoya de la actualidad. Porque las únicas mentiras aceptables son aquellas que, desde el principio, se nos presentan como tales, como ficciones.

Xavier Ayén Pasamonte

Xavi Ayén

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Redactor jefe de Cultura. Autor de libros como ‘Aquellos años del boom’ o ‘Planeta Nobel’. Autor de varios documentales de temas literarios

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