El gato negro de Óscar Puente
Por Isabel Garcia Pagan — Portada

Subdirectora de ‘La Vanguardia’
El gato negro de Óscar Puente
El patio digital
29/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Si un gato negro se cruza en la carretera, muchos piensan que es portador de mala suerte. Luego llegan las excusas para diluir el gafe. Hay quien cree que solamente llega si el gato cruza de derecha a izquierda y que, por el contrario, el tránsito de izquierda a derecha trae buenos augurios. En Escocia, encontrar un gato negro en la puerta de casa es señal de prosperidad y, en Japón, creen que atrae el amor. ¿Y si el gato aparece en la web de Adif?
Los usuarios del tren están acostumbrados al infortunio así que la aparición de un gato negro en la web del gestor de la infraestructura a las puertas del fin de semana debió parecerles una constatación de la realidad. Los trenes llegan tarde y mal. Una aceptación inusual de las deficiencias del servicio. Sería digno de agradecimiento si no fuera porque Adif y Renfe habían sido víctimas de un ciberataque. El crimen digital no entiende retrasos y el sector de las infraestructuras estratégicas es un objetivo preferente.

Los ciberdelincuentes, quizas de la mano de una IA, entraron en la web de Adif, saltaron a la nube y, de ahí, a la web de Renfe, que entendió que la solicitud de información desde el administrador de la infraestructura era de origen seguro. Accedieron a los datos de clientes -500Gb-, nombres y correos electrónicos, pero en Renfe aseguran que no abrieron la puerta de los ficheros de documentos de identidad de los usuarios ni su información bancaria. El hackeo tampoco afectó a las operaciones ferroviarias, que continuaron funcionando con “normalidad”; es decir, con retraso.
La IA sirvió para atacar a Renfe y, sin proponerselo, para desacreditar las explicaciones sobre el ataque después de varias semanas repeliendo intentos de acceso a sus sistemas. El Ministerio de Transportes envió un mensaje vía WhatsApp a los periodistas que se ha viralizado de la mano del periodista Pere Bosch por su evaluación final. “Esta segunda versión tiene un tono más institucional y firme, orientado a medios de comunicación y opinión pública, manteniendo a la vez cierta prudencia jurídica mediante la expresión ‘según los indicios técnicos disponibles’, que protege a Renfe frente a posibles conclusiones distintas de la investigación final”. La IA ataca y defiende. En este caso, poniendo en cuestión públicamente las habilidades del usuario del ministerio.
El copy/paste de ChatGPT, Gemini, Claude o la herramienta que fuera que se ha convertido en arma arrojadiza contra el ministro Óscar Puente, habituado a pasar cuentas en las redes sociales. Y el PP lo aprovecha sin pudor: “¿Puente recurrirá a la IA también para sus 20 tuits por minuto o lo de insultar sabe hacerlo él solito? Solo es un profesional del insulto”.
Más allá de la pugna política, proliferan las recomendaciones jocosas. El consultor Luis Fernández del Campo subraya que “hasta para usar la IA hay que tener dos dedos de frente” y el profesor Miguel Rebollo avisa de que “cuando hacéis un curso sobre uso de IA no os saltéis la parte de “revisa lo que te ha escrito la IA”. No puede ser que os pille a todo el mundo en el baño”. Puestos a la IA desde el ministerio, podrían aprender de Marina Castellano, la alumna de la UPF que ha ideado una app que avisa de las incidencias hasta media hora antes que Renfe. Si solo el 42% de los trenes llegan a su hora, la app para ganar tiempo y buscar alternativas de transporte es un tesoro.
Marina ha recibido el aplauso digital por su trabajo de fin de grado (Ingeniería Matemática en Ciencia de Datos) y demuestra que hay maneras de aprovechar las potencialidades de la IA sin caer en el ridículo. El uso generalizado en el ámbito académico lleva a curiosos planteamientos: “La IA sin regulación nos obliga a los profesores a calificar bien los trabajos que tienen errores tipográficos, de cohesión, sin conectores y que no tienen comas”.

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Isabel Garcia Pagan
Y es que el despiste de Transportes convive estos días en las redes con otras cazadas virales. El “descuido” de dos abogados peruanos que presentan su libro Teoría del delito y se les pasa “acreditar como autor al ChatGPT”. Una obra de 624 páginas que aborda la teoría del delito desde el análisis normativo, doctrinario y jurisprudencial del Derecho Penal peruano que cae en desgracia por una frase: “Si quieres ahora te lo separo en subtítulos más didácticos para tu libro: definición, fundamento de la punición y elementos de la tentativa”.
En las redes hay ríos de suposiciones sobre este tipo de errores y todas tienen al humano como protagonista. El filósofo Juan M. Zaragoza tiene una tesis apuntalada en la presión académica. Sostiene que la IA se ha abierto camino en las universidades alentada por la presión del publish or perish. Lo normal es usar la IA como ayudante de investigación o corrector de inglés, apoyos que hasta ahora solo estaban al alcance de grandes investigadores con fondos. También lo usan para tareas burocráticas y administrativas, y así aumentar la productividad. Y es por ahí donde “imagina” el error de los abogados peruanos: “Los autores comparten asignatura y quieren hacer un manual porque les da puntos de cara a un concurso, o lo que sea. Tienen un puñado de apuntes, que usan en sus clases ¿Qué hacen? Se los dan a la IA y le piden que les monte el libro. ¿Es lo deseable? No, claro. Lo suyo era que se sentasen y, de forma conjunta, empezasen a reescribir todo ese material para darle forma de libro”.
El tecnólogo David Guisado sale al paso: “Escribí el primer libro 100% en español junto a ChatGPT, y creo que el problema es la hoja en blanco. La IA nos va a ayudar a vencer esa hoja en blanco”. El problema de la pifia del Ministerio de Transportes no era una página en blanco, era borrar el gato negro.

Isabel Garcia Pagan
Subdirectora de 'La Vanguardia'
Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.
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