Bajo la mirada del Tío Pepe
Por Màrius Carol Pañella — Portada

Consejero editorial
Bajo la mirada del Tío Pepe
futuros imperfectos
29/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
No sé si es la rabia de los jóvenes lo que pone de manifiesto la acampada en la Puerta del Sol o la frustración por lo poco que consiguió la generación anterior, que hace quince años desbordó la misma plaza. Una de las consignas más coreadas entonces fue: “No nos representan”, dirigida a los partidos tradicionales y a las instituciones públicas. De aquel movimiento surgieron nuevas formaciones y unos cuantos de sus activistas acabaron sentados en el Consejo de Ministros, pero no parece que hayan cambiado demasiado el paisaje político y social.

Las protestas de los últimos días ante el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años expulsada de un piso en el que llevaba viviendo siete décadas, han puesto de manifiesto que esos mismos que gritaban “Nuestros sueños no caben en vuestras urnas” han reducido sus ensoñaciones para que cupieran en ellas.
La acampada de la Puerta del Sol es la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue
España tiene un problema grave con la vivienda y no es nuevo. Que gente con trabajo estable no pueda acceder a un piso de alquiler resulta una tragedia. Y la izquierda en el poder no ha hecho los deberes, ni siquiera supo utilizar las decenas de miles de pisos que acumuló la Sareb, resultado del rescate de bancos y cajas, para mejorar la situación. El caso de Maricarmen ha actuado como espoleta retardada de un problema que es el principal que tienen los ciudadanos, según las encuestas del CIS. Ahora todo son prisas y nunca es una buena idea negociar bajo la presión de los hechos. De nuevo, las emociones se imponen a la razón.

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Es posible que muchos de los que estuvieron en Sol sientan un ataque de nostalgia viendo las tiendas de campaña, bajo la mirada de esta imagen publicitaria de una botella de Tío Pepe en jarras, que sin duda es el elemento más escultórico de la plaza. Pero eso no va de añoranzas, sino de conseguir un pacto político lo suficientemente transversal para que sea efectivo y que, además, dure. El Gobierno lo presentará hoy, pero luego tiene que aprobarlo el Parlamento. Brindis al sol, como convertir todos los contratos de alquiler en indefinidos o impedir todos los desahucios, los tumbarían los tribunales. No son tiempos de demagogias. Ni en las lonas de las tiendas de campaña, ni en las moquetas de los palacios.
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