Por Editorial La Vanguardia — Portada

Editorial La Vanguardia

Editorial

Crisis industrial de Alemania 28/09/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Alemania empieza a salir del estancamiento económico. Es una buena noticia que la primera economía europea y la cuarta del mundo, después de Japón, inicie su recuperación. Los cinco principales institutos económicos del país, conocidos también como los cinco sabios, al igual que los cinco miembros del Consejo de Expertos Económicos, pronostican que la economía germana crecerá este año el 1,3% después de haberlo hecho tan solo el 0,2% en el 2025. Pero no se pueden lanzar las campanas al vuelo.

El salto hacia delante del crecimiento alemán es importante. Pero esta mejora no oculta la grave crisis industrial que atraviesa el país, especialmente su potente industria del automóvil, que se ve ampliamente superada por la competencia de los fabricantes chinos. De la capacidad de Alemania para superar su crisis industrial depende el conjunto de la industria europea, especialmente la española, ya que ese país es el principal destino de nuestras exportaciones.

Los informes de los citados cinco sabios coinciden en señalar, precisamente, que la recuperación económica de Alemania se encuentra lastrada por los graves problemas estructurales derivados del agotamiento –al menos parcial– de su ya viejo modelo productivo. El Bundesbank, el banco central alemán, advierte que el país está perdiendo competitividad, de forma acelerada, en los sectores industriales que en su día protagonizaron el llamado “milagro alemán”, como es el caso paradigmático de la automoción. Todas las grandes marcas han anunciado planes de reestructuración y despidos masivos por la caída de las ventas y las exportaciones.

La economía germana se recupera sin resolver los problemas de fondo de su modelo productivo

El primer culpable que aparece es China. El Banco Central Europeo (BCE) ha sentenciado esta semana que Alemania, precisamente, es la principal víctima europea de la agresiva estrategia industrial y comercial del gigante asiático. En los últimos años Pe­kín ha pasado de ser el cliente predilecto de la industria germana a convertirse en uno de sus principales competidores. China, como destaca el BCE, ya no solo fabrica productos baratos y sencillos, sino que se ha convertido en una potencia industrial y tecnológica, cada vez más autosuficiente y a la vanguardia de numerosos sectores avanzados, como la automoción, la ingeniería de precisión, la maquinaria, los bienes de equipo y los productos químicos, en los que Alemania era líder indiscutible hace pocos años. China no solo ha dejado de comprarlos a Alemania, sino que los produce y los exporta a mejor precio compitiendo con ella.

Alemania, además, se encuentra con que Estados Unidos, su otro gran cliente sin contar la UE, ha endurecido su política comercial con aranceles que afectan a algunos de sus principales productos, especialmente el automóvil. A ello se añade el encarecimiento de los costes energéticos, a raíz de la guerra de Ucrania y el final del gas natural barato procedente de Rusia, y la pérdida de dinamismo por insuficiente inversión en digitalización y en nuevas tecnologías (IA), así como en la renovación de sus infraestructuras, lo que se traduce en una pérdida de competitividad.

Todo ello tiene remedio. El país tiene una base industrial de primer nivel mundial, grandes empresas líderes internacionales, ingeniería avanzada, trabajadores muy cualificados, instituciones sólidas y un elevado margen de movilización de recursos públicos para financiar las transformaciones necesarias. En este sentido, el fondo extraordinario de 500.000 millones de euros creado para infraestructuras, junto con el aumento ilimitado del gasto en defensa generan un impulso importante que apoya el crecimiento de la economía.

Los sectores que forjaron el “milagro alemán” son los que más sufren la dura competencia de China

Pero eso no basta. Alemania necesita también acelerar la inversión en redes, en digitalización y apostar por recuperar el dinamismo tecnológico con la IA aplicada a su industria para aumentar la productividad y hacer frente a China, especialmente en el automóvil eléctrico. Todo un enorme desafío que puede ganar si lo hace bien.

La crisis de Alemania no es clásica, sino que se ha convertido en una crisis de modelo industrial, que se extiende también al conjunto de Europa. El reto se podría sintetizar en cómo mantener una industria avanzada en la UE sin –todavía– la necesaria tecnología punta, costes energéticos caros, elevados costes salariales, excesivas rigideces regulatorias y con un mercado único de 450 millones de habitantes lleno de barreras no arancelarias que le impiden beneficiarse plenamente de una gran economía de escala. Enfrente se encuentran China y Estados Unidos, dos grandes potencias con claras ventajas competitivas y con diferentes políticas que protegen y subvencionan sus respectivos sistemas productivos. La necesaria transformación del modelo industrial alemán, por tanto, implica, compromete y afecta también al conjunto de la UE, incluida, por supuesto, España.

Etiquetas

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *