Por Jorge Dezcallar — Portada

Jorge Dezcallar

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Embajador de España

Mi bola de cristal 27/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Para hacer prospectiva hay que referirse a conceptos como cisne negro o rinoceronte gris, que últimamente han hecho fortuna. Un cisne negro es algo que no esperábamos y que nos coge desprevenidos y sin preparación, como la crisis financiera del 2008. Un rinoceronte gris es un peligro grave que sabemos que tiene un porcentaje alto de suceder pero que menospreciamos, que es otra manera de equivocarnos, como el ataque terrorista de Hamas del 2023 o el reciente asalto marroquí a Ceuta. 

Y como más vale prevenir que curar, se me ocurre que nos amenazan los peligros siguientes:

Que el conflicto con Irán se extienda en el espacio y el tiempo y nos suma en una recesión mundial. Incluso un acuerdo hoy tardaría en producir los efectos que necesitamos con urgencia a la vista de las subidas de precio de gas y petróleo que amenazan con amargarnos el invierno. Sin contar con la destrucción de infraestructuras portuarias o energéticas en la región.

    
     Jacquelyn Martin / AP

Que la guerra de Ucrania se extienda por error, porque a Putin le vaya mal o le interese, o porque se equivoque al querer hacerse con una zona de seguridad y recuperar (sin posibilidad de éxito) la influencia global que antaño tuvo la URSS. 

Que Washington se desvincule de la defensa transatlántica y nos deje solos ante el oso ruso.

Que el creciente desprecio por el derecho internacional y por las fronteras establecidas nos lleve a un mundo sin normas donde impere la ley del más fuerte, como ya empieza a ocurrir.

Que la ultraderecha euroescéptica y contraria a la integración europea siga creciendo y nos condene a la irrelevancia porque 27 enanos no hacen un gigante.

De una u otra manera, cisne negro o rinoceronte gris, el futuro volverá a sorprendernos

Que la lucha por la supremacía entre EE.UU. y China en política, tecnología y comercio desemboque en un conflicto armado de impacto global. Es el peor escenario posible y podría estallar si China ataca Taiwán o la bloquea, aprovechando los precedentes de Ucrania e Irán. Si EE.UU. no reacciona, se hundiría el prestigio americano en Asia, mientras la falta de chips sofisticados nos crearía serios problemas.

Que la política de recabar para China todo el mar del Sur sin respetar el derecho del mar lleve a enfrentamientos con otros ribereños. También ahí puede saltar la chispa.

Que la política de poder y primacía de los intereses de seguridad nacional de las grandes potencias debilite aún más el derecho internacional y las organizaciones internacionales y resulte en una proliferación de conflictos.

Que el desmantelamiento de la arquitectura de seguridad nuclear y las dudas sobre el mantenimiento de la protección norteamericana lleven a países como Corea del Sur o Polonia a buscar la bomba. Annie Jacobsen explica en Nuclear war lo escalofriante que sería.

No todo vale...

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Jorge Dezcallar

Que estalle otra pandemia cuando EE.UU. ha abandonado la OMS y el ambiente geopolítico dificulta la cooperación entre las potencias para combatir retos globales. Igual pasa con el calentamiento global o el necesario control de la IA antes de que escape de la supervisión humana.

Que el aumento de la deuda norteamericana, las políticas erráticas de Trump, y sus injerencias en la Fed minen la confianza que hace del dólar moneda de reserva mundial, cuando crecen las transacciones en otras divisas por China, Rusia, India…

Que las disputas comerciales afecten a las cadenas de valor y nos dejen sin productos vitales, desde energía y semiconductores a tierras raras que no poseemos.

Que Ormuz quede sometido a peajes y el ejemplo se extienda a otros estrechos muy sensibles para nuestro mundo interconectado e interdependiente.

Que guerras, hambrunas y el calentamiento global disparen migraciones masivas. El aumento de población en África, la menor ayuda al desarrollo o los crecientes precios de energía y fertilizantes complican más la situación.

Que un fallo masivo y global de internet impacte en bolsas, defensa, seguridad, comercio… La única duda es cuándo sucederá.

Que los muchos conflictos en Oriente Medio reaviven los atentados terroristas en Occidente.

Añada usted mismo lo que crea que falta. De una u otra manera, cisne o rinoceronte, el futuro volverá a sorprendernos y llegará como elefante en la cacharrería. Dicho sea sin ánimo de preocuparles, pues no en vano decía John Lennon que la vida es lo que ocurre mientras hacemos planes. 

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