Carpetas abiertas
Por Maria Ángeles Alcázar Modrego — Portada

Carpetas abiertas 27/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Tengo por costumbre repasar cada noche los temas que tengo pendientes, carpetas abiertas de asuntos varios que requieren resolución para dejar de incomodar. Los hay ordinarios, como buscar hora para pasar la ITV o renovar el carnet de conducir, y prosaicos, como conseguir, por fin, que las ratas –sí, ratas– dejen de pasearse por mi terraza a pesar de tenerla minada –sí, minada– con cajas herméticas con veneno que los animalillos consumen como si fueran chuches sin que, de momento, ningún líder de la manada haya alertado del peligro al resto de sus congéneres. Un drama.

También tengo abiertas carpetas con temas personales como el gestionar cómo va a ser mi vida cuando en algún momento, y no falta mucho, decida, por fin, que ha llegado la hora de dejar de trabajar. Ya opté por un proceso de paulatina desconexión, pero, para los periodistas, convencidos de que el mundo nos necesita, la idea de la jubilación es como el horizonte que se aleja al mismo tiempo que te acercas. Es más, te vuelves terraplanista pensando que igual te espera un precipicio del que nadie te rescatará, habida cuenta de que tu valor radica en tu influencia que, irremisiblemente, se pierde en cuanto dejas de ser una profesional en activo. Ya puedes haber sido el oráculo de Delfos que en cuanto sales del primer plano no eres más que la vieja del visillo.
Para los periodistas, la idea de la jubilación es como el horizonte que se aleja al mismo tiempo que te acercas
Otra carpeta abierta, derivada de la anterior, es la gestión de los recursos económicos. Mal iría si, a estas alturas de la película, no hubiera planificado que, además de los ingresos por la pensión del Estado, era importante tener en reserva algunos ahorros que rescatar o alguna propiedad de la que poder desprenderse. Y, ahí, se me abre una nueva carpeta. ¿Cuándo tienes que empezar a echar mano del fondo para contingencias? ¿Debes contenerte a la espera de tiempos peores?, o ¿te entregas a la vida loca por si tu tiempo, que ya sabes que es finito, se termina de repente y son tus herederos los que acaban peleándose por lo que dejes sin gastar?

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Estas carpetas abiertas, que en realidad son serias preocupaciones, persisten noche tras noche y no parece que vayan a desaparecer por más que analices los pros y los contras. Las de los problemas cotidianos, a veces, te ocupan el tiempo y, qué narices, te distraen de lo principal, que es la vida misma. Repasarlas por la noche, antes de dormir, aunque parezca una paradoja no me quita el sueño, al contrario, de tantas vueltas como le doy acabo anestesiada. Emulando a Escarlata O’Hara, me duermo con la feliz idea de que mañana será otro día y las ratas habrán desaparecido.
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