El Madrid de los nuevos cayetanos
Por Susana Quadrado Mercadal — Portada

El Madrid de los nuevos cayetanos 26/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
A veces una se entera de lo que pasa en Madrid por The New York Times. Sobre la patria de la libertad, ya saben, allí donde nunca te encuentras a un ex, ha escrito Jason Horowitz un extenso reportaje que merece atención.
El delegado en España de ese diario nos descubre que en la capital anida un grupo social que, según él, gana en número e influencia y que ya no parece dispuesto a pasar desapercibido. Son los nuevos cayetanos: jóvenes, conservadores y perfectamente reconocibles a la legua.

Su ropa les delata. Mocasines, camisa o polo, pantalón chino a lo Fernando VII, chaqueta Barbour y cruces religiosas. Una tribu urbana, si se quiere, aunque en su caso el uniforme no sirve para ocultar la pertenencia, sino para proclamarla. Como en los huevos Kinder, el envoltorio avisa de que dentro hay una sorpresa.
Horowitz sitúa mayoritariamente en esta categoría a hijos de familias adineradas. Introduce una salvedad, sin embargo: el cayetanismo tiene también un componente aspiracional y ahí entran los de clase media. No hace falta haber nacido en el club para querer pertenecer a él.

La estética es la señal visible. Aunque la clave está en que los niños bien ya no se esconden. Al contrario, exhiben sus símbolos de clase. Que se note, que se sepa. Lo que durante años convenía disimular se lleva ahora con orgullo. Existe también en ese grupo una manera particular de mirar al prójimo que permite distinguir enseguida quién es de “los nuestros” y quién, evidentemente, no.
La nostalgia hace el resto. La familia tradicional. Una idea de España y su bandera. Ciertas costumbres. Si hay que volver “a lo de antes”, pues se vuelve, proclama Avenida, la banda de pop-pijo que pone música (mala) a esta tribu madrileña.
Avenida se ha hecho un nombre gracias, sobre todo, a su versión de “ Cayetanos”, el hit de Carolina Durante que nació como burla y hoy son los propios cayetanos quienes la cantan como himno.
Jóvenes conservadores conforman una tribu urbana que pretende ser contracultural y muy visible
En el retrato de The New York Times no faltan Las Ventas. La liturgia cayetana incluye toros. Y misa, nacionalismo español, roles de género tradicionales. Y rechazo del multiculturalismo y de determinados excesos del feminismo y la cultura woke . Lo interesante del enfoque de Horowitz es que todo eso ahora funciona como contracultura.
Buena parte de esa sensibilidad conecta con Vox y con amplios sectores del PP. Pero no todos los cayetanos caben ahí, según el trabajo de campo de The New York Times. La realidad, siempre tan inoportuna, vuelve a estropear una buena caricatura, pues Horowitz asegura que también los hay que simpatizan con el PSOE.
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Susana Quadrado

Susana Quadrado
Periodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)
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