El cerebro humano no acaba de madurar hasta los 24 años

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Por Josep Corbella DomenechPortada

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Neurociencias

Una investigación que revela cómo cambia el córtex prefrontal a lo largo de la vida aclara el origen de trastornos neuropsiquiátricos

Neuronas piramidales del córtex cerebral 

Neuronas piramidales del córtex cerebral 

JUAN GAERTNER/SCIENCE PHOTO LIBR / Getty

Josep Corbella Domenech

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Barcelona

23/09/2026 17:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El córtex prefrontal, la parte del cerebro que controla funciones cognitivas complejas como la planificación, la toma de decisiones, el pensamiento moral y la regulación emocional, no completa su maduración hasta los 24 años. Es una de las sorprendentes conclusiones de la primera investigación que ha analizado cómo cambia a lo largo de la vida la actividad de los diferentes tipos de células del córtex prefrontal.

La investigación también ha revelado que, tras cuatro décadas de estabilidad durante la etapa adulta, el cerebro vuelve a experimentar cambios importantes a partir de los 60 años. Pero, para asombro de los científicos, estos cambios no afectan directamente a las neuronas sino a las células gliales, otro tipo de células del sistema nervioso. Los cambios en las células gliales provocan neuroinflamación a edades avanzadas y pueden contribuir al deterioro del cerebro.

Al estudiar con un detalle sin precedentes cómo cambia el córtex prefrontal a lo largo de la vida, los autores de la investigación esperan que se puedan desarrollar terapias para trastornos del neurodesarrollo que se originan al principio de la vida y para enfermedades neurodegenerativas en personas mayores.

Ubiación del córtex prefrontal dorsolateral en el cerebro humano
Ubiación del córtex prefrontal dorsolateral en el cerebro humano La Vanguardia

La investigación forma parte del Consorcio PsychAD, creado en 2019, que ha estudiado los cerebros de 1494 donantes desde 0 a 108 años de edad. Los donantes incluyen personas con enfermedades mentales (de neurodesarrollo, psiquiátricas o neurodegenerativas) así como personas que los investigadores definen como neurotípicas. Para cada donante, se ha analizado qué genes están activos en los diferentes tipos de células del córtex prefrontal.

Es “el mayor análisis de célula única del cerebro humano que se ha hecho; y es solo el principio”, declara en un comunicado el neurocientífico Panos Roussos, del hospital Mount Sinai en Nueva York, principal impulsor del proyecto PsychAD. Aunque el proyecto ha nacido en Estados Unidos, los datos generados son de acceso libre para investigadores de todo el mundo para acelerar los estudios en neurociencias y la búsqueda de terapias para enfermedades del cerebro.

La primera gran cosecha de resultados se presenta hoy en nueve artículos que se publican en Nature y otras revistas científicas. Entre ellos destaca el estudio de cómo cambia el cerebro a lo largo de la vida en personas neurotípicas. Los investigadores se han centrado en el córtex prefrontal dorsolateral, una parte del cerebro clave en la atención, la planificación, el razonamiento y la memoria de trabajo. Han analizado qué genes están activos en 1,3 millones de células de 284 donantes que habían fallecido. Concretamente, han analizado el transcriptoma del núcleo de las células, es decir, las moléculas de ARN que indican qué genes se están expresando para producir proteínas.

A partir de los 60 años se degradan los ritmos circadianos de las neuronas del córtex prefrontal

Los resultados muestran que, desde el nacimiento hasta los 24 años, el cerebro está en evolución permanente. A medida que el córtex madura, van cambiando los genes que se expresan en los diferentes tipos de células que lo forman. Alrededor de los 12-13 años, al inicio de la adolescencia, se produce una transición notable, cuando se desactivan genes relacionados con la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Según escriben los investigadores en Nature, “perturbaciones antes de esta ventana crítica pueden tener un impacto a largo plazo”.

Más adelante, “la edad de 24 años emerge como un punto de inflexión”, añaden. Después de “los cambios pronunciados del desarrollo temprano, [llega] una estabilización en la etapa adulta”.

La investigación revela que “la maduración de la corteza cerebral se extiende más allá de la infancia y la adolescencia, finalizando a los 24 años, que es donde podríamos dar por acabada la juventud y comienza el estado adulto”, valora Juan Lerma, del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), en declaraciones a SMC España.“Esto es muy importante porque pone de manifiesto hasta cuándo un individuo se puede considerar inmaduro”.

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A partir de la séptima década de la vida, las neuronas del córtex prefrontal sufren una degradación de sus ritmos circadianos: pierden la capacidad de activar y desactivar sus genes siguiendo un ciclo nítido de 24 horas.

Pero los cambios más importantes a partir de los 60 años se producen en las células gliales, que incluyen células de soporte a las neuronas y células inmunitarias. Estas células activan genes que se han asociado con enfermedades neurodegenerativas, entre ellos, genes relacionados con la inflamación y con la respuesta al estrés celular.

La investigación “cambia el foco desde el que contemplamos el envejecimiento cerebral”, valora Marta Nieto, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), a SMC España. “Quizá para entender por qué las neuronas se vuelven vulnerables con la edad no debamos mirar únicamente a las propias neuronas, sino también a cómo envejecen las células que las alimentan, protegen y acompañan durante toda la vida”.

Josep Corbella Domenech

Josep Corbella

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Periodista de La Vanguardia especializado en ciencia y salud desde 1990. Coordinador del canal de información científica Big Vang. Colaborador de LaSexta, TV3 y RAC1. Ha sido miembro del Comité Científico Asesor de Covid-19 de la Generalitat de Catalunya

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