Por Carlos Fernández-Vega — La Jornada

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De las catatumbas tecno-burocráticas emergió uno de los más desprestigiados operadores del régimen neoliberal (y miren que los hay), quien perdió la invaluable oportunidad de quedarse callado y permanecer en el inframundo. Sin duda está en su derecho de cuestionar lo que considere pertinente, pero olvidó que para aventarse al ruedo y abrir la boca es primordial una cola muy corta, lo que ni lejanamente es su caso.

Fonte: La Jornada

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