De la consulta al ‘hair spa’, la ciencia detrás de un cabello sano
Por Coché Echarren — Portada
De la consulta al ‘hair spa’, la ciencia detrás de un cabello sano
Diagnóstico capilar
El análisis de precisión es el mejor aliado de los tratamientos capilares y productos

Los dispositivos de diagnóstico son una herramienta clave en los ‘hair spa’
Rossano Ferretti Hair Spa
16/09/2026 06:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Los límites entre la medicina, los hair spas y la alta peluquería no han desaparecido, pero la tecnología los ha desdibujado. Aunque la farmacología y la clínica se quedan en el terreno médico, la posibilidad de obtener un diagnóstico preciso se amplía a centros de bienestar y peluquerías.
Esta transformación parte de un cambio de paradigma: el cuero cabelludo pasa a ocupar un lugar central, y su revisión debe preceder a cualquier tratamiento. El estudio de su barrera hidrolipídica, su irrigación sanguínea, su microbioma y la densidad de sus unidades foliculares es clave para aplicar soluciones certeras.
Cuando se trata de resolver patologías severas del folículo, detener la alopecia y restaurar el ecosistema capilar desde la medicina integrativa, es clave la mirada del tricólogo, el médico especialista en el cabello y el cuero cabelludo. “La caída del cabello y la pérdida de densidad pueden deberse a causas muy diversas y, aunque en ocasiones puedan parecer similares, no todas requieren el mismo abordaje”, explica el doctor Miguel Carrato Gómez, tricólogo en la unidad de cuidado capilar de SHA.
La tricoscopia digital o la inteligencia artificial permiten evaluar de forma objetiva el cabello
Miguel Carrato Gómez
unidad de cuidado capilar de SHA
El diagnóstico se aborda con tricoscopia digital de alta resolución, analítica celular y la evaluación de factores sistémicos como el estrés oxidativo o desequilibrios hormonales. “La incorporación de tecnologías como la tricoscopia digital o la inteligencia artificial permite evaluar de forma objetiva parámetros como la densidad, el grosor y el grado de miniaturización. Esto favorece diagnósticos más precoces y precisos que complementan la valoración médica”, señala Carrato.

Solo tras identificar microscópicamente la microcirculación y la miniaturización del folículo se prescriben tratamientos de vanguardia como la iontoforesis transdérmica, la fotobioterapia por láser de baja intensidad (LLLT), la mesoterapia personalizada o la infiltración de factores de crecimiento.
La aparición de los hair spas —espacios que fusionan ciencia cosmética, aparatología de valoración y relajación holística— es uno de los fenómenos más interesantes del sector. En ellos, el diagnóstico actúa como punto de partida obligatorio.
La catalana Miriam Quevedo fue pionera en este enfoque. “Un diagnóstico capilar es fundamental para saber qué está pasando en el cliente en ese momento preciso. A simple vista aparecen síntomas, pero no siempre tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento”, explica la fundadora de la firma homónima. “Es el punto de partida de cualquier estrategia seria. Primero hay que entender y luego actuar con precisión”. Sus protocolos combinan la intuición humana con la tecnología: “Contamos con microcámaras de alta resolución que permiten observar el cuero cabelludo, la fibra y el entorno folicular desde distintas perspectivas”.
El diagnóstico es el punto de partida de cualquier estrategia seria. Hay que entender para actuar con precisión”
Miriam Quevedo
Bajo esta premisa se encuentran también los espacios de The Beauty Concept y Rossano Ferretti Hair Spa (en Four Seasons). “Durante años, el cuidado capilar se basaba en gran medida en la percepción: el pelo se ve apagado, cae más de lo habitual, cuesta peinar… Pero detrás de cada uno de esos síntomas puede haber causas muy distintas, desde un problema del cuero cabelludo hasta factores hormonales”, expone Paz Torralba, fundadora de The Beauty Concept. Un pasado que contrasta con el momento actual: “Las microcámaras de alta resolución nos ofrecen datos objetivos y medibles. Esto convierte el diagnóstico en una herramienta predictiva”.
El cambio de mentalidad ha llegado a la peluquería tradicional. Salones de alta gama como Llongueras han integrado la valoración científica evolucionando la consulta visual hacia un análisis estructurado. Gracias a herramientas digitales en el sillón de peinado, sus peluqueros muestran en pantalla y en tiempo real la oxigenación de la raíz, la acumulación de residuos o la porosidad del tallo, elevando su labor a prescriptores de salud capilar.
Para facilitar la transición sin saturar el trabajo, la gran industria ha desarrollado tecnologías ágiles. Un ejemplo es el dispositivo K-Scan de Kérastase: una cámara portátil con inteligencia artificial, triple luz y resolución 4K. Permite escanear el cuero cabelludo rápidamente para detectar concentración de porfirina, caspa imperceptible, irritaciones o el nivel de sebo y su densidad. Su algoritmo genera un diagnóstico predictivo que guía la selección exacta de ingredientes para el tratamiento posterior.
La consolidación del diagnóstico capilar con herramientas de alta tecnología marca un punto de inflexión. Con la ciencia al servicio de la valoración, el sector de la belleza sustituye intuiciones por medidas e inspiración por certeza.
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