Por Joaquín Vera RomeroPortada

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A la playa del Trampolín, que desde el inicio de la crisis de Ceuta se convirtió en el símbolo del desbordamiento migratorio ante la impotencia de las autoridades, le ha salido competencia. Al otro lado de la desaladora –una infraestructura crítica para el abastecimiento de agua en la ciudad–, en la playa de Benítez se están expandiendo las chabolas, cada vez más robustas, a un ritmo vertiginoso. Las chozas, levantadas con materiales que sus inquilinos recogen en montes, calles o vertederos, ganan terreno sobre la orilla mientras los inmigrantes se afianzan en ellas, aunque no pierden la esperanza de entrar en un centro de acogida. Pero, ¿cómo es posible que germine una nueva Lampedusa en Ceuta, 45 días después de la entrada masiva, cuando se han abierto 4.300 camas humanitarias y los trámites para las expulsiones alcanzan una supuesta “velocidad de ­crucero”?

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Fonte: Portada

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