Por Jordi Sánchez SolsonaPortada

Jordi Sánchez Solsona

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Aguaceros vs. Conducción

Opinión

14/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Los últimos aguaceros nos muestran cómo tenemos el territorio, especialmente en aquellos municipios que limitan con el mar Mediterráneo.

La Ley del Suelo de 1956 consideraba todo el municipio edificable, lleva abierta a la especulación económica. Muchos municipios de pocos habitantes fueron engullidos en urbanizaciones, incumpliendo la misma ley, sin tener las condiciones ambientales necesarias.

Efecto de los últimos aguaceros en la Costa Daurada
Efecto de los últimos aguaceros en la Costa Daurada

Había tres preguntas básicas cuando se pretendía urbanizar: de dónde obtendremos el agua, dónde desaguarán las aguas sucias y dónde obtendremos la energía. Estas preguntas genéricas (siempre puede haber alguna excepción) tenían que figurar en las memorias de los Proyectos de Urbanización (planes parciales, polígonos industriales, etc.) Encontrábamos frases como: “el punto que nos señale el Ayuntamiento”, es decir, a la red municipal. Así crecieron, sin control, nuestros pueblos. No tan solo de la costa, sino también del interior.

Cuando recibimos el traspaso de competencias de urbanismo a la Generalitat de Catalunya, se tramitó la Ley 9/1981, sobre protección de la legalidad urbanística, -autor: Pere Caralps-, con la finalidad de establecer un punto cero.

Los ayuntamientos tenían que inspeccionar y rellenar unas fichas de cada urbanización, indicando la radiografía de cumplimiento según el plan tramitado. El resultado es totalmente insatisfactorio, porque queda mucho por hacer. Algunos de ellos no tienen todavía ni el proyecto de urbanización. A pesar de este incumplimiento, los ayuntamientos daban licencias para edificar sin ninguna anotación de garantías en el Registro de la Propiedad.

Aguaceros

Hay un alto porcentaje de suelo urbanizado que no tiene alcantarillado, ni tampoco tiene recogida y conducción de aguas de lluvia (red de pluviales) y, cuando llueve, las aguas que antes habrían filtrado por el territorio natural ahora bajan a gran velocidad sobre el asfalto en dirección a las cotas más bajas.

Qué hay que hacer

Hay barreras: autopistas, carreteras y ferrocarriles, que hace falta controlar, y aumentar la permeabilidad.

Las aguas se tendrían que canalizar de las cotas más altas hasta el mar. Se tiene que instalar desagüe en todas las calles, haciendo depósitos reguladores y reutilizando el agua, completar el ciclo.

Ojo, el agua tiene memoria y siempre pasa por el mismo lugar; tengo en el recuerdo las dos riadas de la riera de las Arenas, en 1962, en la cabecera de Matadepera.

Así lo veo.

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