La escritora palestina Adanía Shibli: “Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran”
Por Laura García Higueras — eldiario.es – Cultura

La autora publica ‘Engaño’, una novela en la que vuelve a abordar la ocupación y subyugación de la ocupación israelí, con dos jóvenes como protagonistas: “Les tienen en el punto de mira”
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La cultura, la identidad, la lengua, la dignidad. Cuando un país bombardea a otro, se contabilizan muertos, ataques, heridos, edificios destruidos, bienes arrebatados; pero hay toda una realidad intangible que no puede expresarse en números, a veces tampoco en palabras, pero que forma igualmente parte de la aniquilación. Destruye, aminora, aliena, subyuga. La escritora palestina Adanía Shibli lo conoce de primera mano y ha querido plasmarlo en su nueva novela Engaño (Random House), que sigue a dos jóvenes víctimas de la opresión de Israel sobre sus carnes, intelectos y corazones.
La autora defiende que la literatura es una herramienta para devolver la humanidad arrebatada a su pueblo. Aunque aclara que “no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los límites de una realidad imposible, y permitirte imaginar tu vida de forma distinta”, expresa en una entrevista a elDiario.es.
Mientras escribía su anterior libro, Un detalle menor (Hoja de Lata), la autora fue interrogada por los servicios secretos israelíes. Las autoridades no lograron detener su proceso de escritura, pero sí implantarle una sensación de estar siendo constantemente vigilada, con la que asegura que es “muy difícil” vivir. La novela, que seguía a una joven palestina que era apresada, violada y asesinada por una unidad militar israelí, le brindó otro inesperado capítulo en su trayectoria. La Feria de Frankfurt decidió cancelar en octubre de 2023 la entrega de un galardón por, según comunicaron, “la guerra iniciada por Hamás” días antes de la cita. Más de 600 escritores firmaron una carta en apoyo a Shibli, que asegura ahora que, comparado con lo que está ocurriendo en su país, aquello no fue “nada”.
Eligió para Engaño dos jóvenes como protagonistas, ¿por qué quiso poner el foco en ellos?
Son un grupo de edad que los israelíes tienen en su mira porque es un momento en el que uno todavía confía en el mundo. La gente tiene principios, ética. Hasta la adolescencia, estás protegido por tu familia y no sabes bien cómo funciona el mundo, pero a partir de la adolescencia, empieza un periodo de transición. Te conviertes en un individuo y, ya sin la protección de tu familia, te encuentras con la opresión. Ahí pueden romper tus sueños y transformarte en un ser sometido y colonizado. Quería mostrar cómo estos personajes experimentan esa especie de borrado de sí mismos.

¿Es la literatura una forma de combatir la opresión?
Para mí la literatura no es un instrumento de combate, ni quiero que lo sea. Se trata de contrarrestar los límites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensión de tu vulnerabilidad y fragilidad; y la literatura te permite verlo e imaginar tu vida de forma distinta. En cierto modo, esto te devuelve tu humanidad. Es un proceso para oponerse a la opresión y la subyugación.
¿Es esta una de las razones que le motivan a escribir?
Sí. Lo veo en otros colegas palestinos, y no solo dentro de la literatura, sino en otros ámbitos de las artes, como el cine. La literatura siempre ha sido atacada, hay escritores encarcelados y que han sido asesinados. Este intento de borrarte conlleva un intento de borrar tu cultura. Está en el proceso de aniquilación. Los artistas palestinos forman parte del blanco de las autoridades israelíes. Ahora mismo no solo se ha desplazado a un 85% de los palestinos, sino que miles de libros han sido robados y destruidos.
Hace poco hablé con un historiador que investiga el arte palestino robado por los militares, y me contó que en 1948 el movimiento sionista robaba los pianos. Robar un piano significa que alguien no tendrá jamás la oportunidad de tocarlo. Esto también es una forma de borrado.
La literatura no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los límites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensión de tu vulnerabilidad y fragilidad
Adania Shibli
— Escritora
Ocurre lo mismo con las universidades y las escuelas, la educación es otro blanco.
Sí. Recuerdo que cuando daba clase en la universidad de Birzeit [entre 2012 y 2018], mis alumnos llegaban constantemente tarde porque les habían arrestado. Las autoridades israelíes no dejaban que vivieran tranquilamente, sino que siempre estaban bajo esa amenaza. Había redadas, pero es que ahora el nivel se ha cuadruplicado. Antes podía haber cuatro estudiantes arrestados, pero cuando volví el pasado mes de julio, había 18. La educación está siendo atacada porque hacerlo es una forma de aislar a la gente en cuanto a lo que los opresores quieren proporcionarte como narrativa de ti mismo. Por eso se bombardean las universidades y escuelas de Gaza.
En su novela prescinde de los nombres propios, ¿hasta qué punto es metáfora sobre cómo se está diluyendo la identidad del pueblo palestino?
Son ataques a la identidad personal. El objetivo es que uno deje de pensar que es una persona, un ser humano. Sin ir más lejos, si te fijas en cómo están hechos los controles, imitan las puertas giratorias que se usan para movilizar al ganado en las granjas. El presidente israelí se ha referido a los palestinos como animales, está en eslóganes, en el trato, y ahora forma parte del discurso político general. Es una subyugación total. Se te quita la cultura, el deseo, el amor. En esencia es tratar a los palestinos como si fuesen monstruos. La literatura entra para poder recuperar nuestra humanidad.
Introduce un personaje que es periodista, ¿por qué quiso incorporar a los medios en el relato?
En Palestina estamos rodeados constantemente de periodistas, forman parte de nuestras vidas, pero hay una distancia. Es alguien que está cerca, observa tu vida, pero por supuesto tiene la posibilidad de no estar sometido. Es una posición interesante, y nos preguntamos qué significa su presencia en nuestras vidas.
El engaño está presente desde el título del libro, ¿qué papel juega la mentira como forma de supervivencia?
Cuando escribo trabajo mucho con las artes visuales. Visito muchos museos para alejarme de las palabras. En Zúrich visité una exposición con mi hijo relacionada con la evolución, y me sorprendió ver quiénes eran los que sobrevivían, que estaba claro que eran los que no mostraron mucha diferencia. Esto me llevó a pensar si era una lógica normal que nos hemos inventado los seres humanos o hay algo detrás. ¿Cómo tratamos a la diferencia?
La evolución lleva a la modernidad y en la modernidad también se decide quién pertenece a una comunidad y quién no. Los colonizadores eliminaron a los aborígenes porque eran diferentes a ellos. En la exposición empecé a ver cómo se nos había entrenado en la vida para no aceptar la diferencia y sentirnos amenazados por ellas.
Los personajes del libro lo entienden, aunque de forma distinta. El prisionero trata de resistir, aprender a cómo ser astuto y esconderse, a jugar con las autoridades para que no le pillen. Ella, sin embargo, se rompe en el proceso, porque al tratar de eliminar sus diferencias, elimina su existencia. Evidentemente, uno quiere sobrevivir, pero en qué condiciones, que es una pregunta fundamental: ¿es más importante sobrevivir como una persona rota y dañada, o insistir en vivir como uno elige?
¿Cómo se ha enfrentado a esta cuestión en su vida personal?
Cuando escribía Un detalle menor, los servicios secretos israelíes me preguntaron por mis libros. Les dije que no iba a hablar, que si querían saber algo sobre ellos, se los leyeran. Luego fingí que solamente trataban sobre historias de amor fracasadas, que también es cierto [ríe]. También me preguntaron que a quién conocía, les dije que a nadie, pero claro, tenían mi agenda telefónica y me dijeron que había muchos nombres. Respondí claramente que me podían mantener ahí hasta que me muriera y torturarme, que de mí no iban a obtener nada de información, porque era la decisión que había tomado.
Vieron que era verdad y se terminó la conversación, pero implantaron en mí una sensación de que me están vigilando todo el rato, y vivir con eso es muy difícil. Cada vez que voy a Palestina aviso a varias personas por si me arrestan, porque te pueden arrestar en cualquier momento. Para mí lo más importante es que no te conviertan en una persona aterrada, porque ahí es cuando diseñan cómo vas a ser. Durante meses reflexioné sobre lo dura que había sido la experiencia y me di cuenta de que querían implantarme ese miedo.
Lo más importante es que el servicio militar israelí no te conviertan en una persona aterrada, porque ahí es cuando diseñan cómo vas a ser
Adania Shibli
— Escritora
¿Seguiría escribiendo si entrara en prisión?
Incluso si me encarcelaran, querría escribir, pero es algo que no te permiten en las cárceles israelíes. Ni siquiera te permiten tener libros. Ahora con los móviles se graban para que después los hermanos puedan escribirlo desde fuera. Antes escribían igual en papeles muy pequeños que se tragaban y después defecaban. O también memorizaban.
Teniendo en cuenta su experiencia con los servicios israelíes, entiendo que el que se le cancelara un premio, no le pareció tan grave.
Exactamente [ríe]. Comparado con lo que ocurre en Palestina, esto no es nada. Para mí el premio son los lectores, que la gente lea el libro. Esto me inspira mucho porque es así como no se puede borrar el libro. Ellos dijeron que eran ellos quienes tenían el poder y no me iban a dar el galardón, pero realmente fueron los lectores quienes decidieron.
Fonte: eldiario.es – Cultura