El automóvil pide a los partidos una política industrial «sin colores» para atraer inversiones
Por Toni Fuentes — eldiario.es – eldiario.es

Las asociaciones de fabricantes de vehículos (Anfac) y de proveedores (Sernauto) reclaman que los programas electorales incorporen planes a largo plazo con partidas presupuestarias para mejorar la competitividad de un sector con un “papel prioritario” en la política industrial
El sector de automoción espera una mejora del negocio, aunque con diferencias por actividad
La industria del automóvil quiere que la próxima legislatura sirva para consolidar una política industrial estable y sin colores, al margen de los cambios de Gobierno, que permita preservar la competitividad de España como potencia europea de fabricación y atraer nuevas inversiones. Las asociaciones de fabricantes de vehículos (Anfac) y de proveedores de componentes (Sernauto) han reclamado a todas las fuerzas políticas que incluyan compromisos concretos con el sector en sus programas electorales para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y que doten de presupuesto las medidas necesarias para impulsar su transformación.
“La automoción no es patrimonio de ningún partido político. Es patrimonio nacional y no tiene colores, solo el de España, el del Plan España Auto 2030”, ha defendido Javier Pujol, presidente de Sernauto, tras una reunión de la junta directiva de la patronal de proveedores en la que participó Markus Haupt, presidente de Anfac, junto con el director general de esta organización, José López-Tafall.
El encuentro ha servido para poner en común las preocupaciones de fabricantes y proveedores en un momento marcado por la transformación tecnológica, la incertidumbre sobre la evolución de la demanda, el aumento de la presión competitiva internacional y el encarecimiento de los costes industriales. Ambas asociaciones advierten de que la posición de España en la industria europea no está garantizada y consideran necesario reforzar las capacidades productivas y tecnológicas existentes para evitar que las inversiones se desplacen a otros mercados.
“Tenemos capacidades industriales, tecnológicas y humanas de primer nivel, pero el entorno internacional está cambiando a gran velocidad y necesitamos actuar con visión y ambición”, ha señalado Haupt. El presidente de Anfac, que también preside Seat S.A., considera fundamental que la automoción figure entre las prioridades de todas las fuerzas políticas y cuente con una estrategia industrial estable que permita seguir invirtiendo, generando empleo y creando valor en España.
Presupuesto para el Plan Auto 2030
El principal instrumento para articular esta política industrial es el Plan España Auto 2030, impulsado por Anfac y Sernauto con la participación de los distintos actores de la cadena de valor. Las dos organizaciones reclaman que el próximo Gobierno dé continuidad a esta hoja de ruta y profundice en sus medidas, con recursos económicos suficientes para desarrollar aquellas iniciativas que todavía están pendientes.
La estrategia debe actuar sobre los principales factores que condicionan la competitividad del sector: los costes energéticos, la fiscalidad, la regulación, la inversión, la innovación, la financiación, el talento y la formación. También debe impulsar la demanda para acompañar la transformación tecnológica y facilitar la adaptación de las empresas a los cambios en el mercado.
La petición de fabricantes y proveedores coincide con la de la patronal de concesionarios Faconauto, que la semana pasada trasladó a los partidos un documento con 35 medidas para la próxima legislatura. Entre sus principales propuestas figuran un plan nacional de renovación del parque automovilístico, con ayudas para distintas tecnologías, y un marco fiscal estable durante al menos cuatro años.
Las tres organizaciones comparten así la reclamación de que el automóvil deje de depender de medidas puntuales y de convocatorias de ayudas sujetas a la disponibilidad presupuestaria de cada ejercicio. Anfac y Sernauto ponen el acento, en particular, en la necesidad de dar certidumbre a las inversiones industriales y de reforzar toda la cadena de valor, incluidas las pequeñas y medianas empresas proveedoras.
“La fortaleza de la cadena de valor es una condición imprescindible para mantener la competitividad de los fabricantes de vehículos, por lo que el apoyo a las pymes es esencial”, ha subrayado Pujol. La colaboración entre fabricantes y proveedores resulta especialmente relevante en una transformación que exige fuertes inversiones y en la que la pérdida de capacidades industriales o tecnológicas en cualquiera de sus eslabones puede debilitar al conjunto del sector.
Más presión sobre Europa
La reivindicación de una política industrial española estable se produce en un contexto de creciente competencia internacional, especialmente en las tecnologías vinculadas a la movilidad eléctrica. Anfac y Sernauto consideran que Europa debe reforzar su posición industrial y encontrar un equilibrio entre los objetivos de descarbonización y la necesidad de mantener una base productiva competitiva.
Las patronales valoran iniciativas comunitarias como el Industrial Accelerator Act (IAA), orientado a fortalecer la industria europea, pero reclaman más rapidez y agilidad a las instituciones comunitarias. Entre sus prioridades figuran reforzar las cadenas de suministro, fomentar la producción y el valor añadido en Europa y reducir las dependencias estratégicas de otras regiones.
La industria europea afronta competidores que cuentan con ventajas de costes, economías de escala y un mayor acceso a determinadas tecnologías y materias primas. En este escenario, los fabricantes y sus proveedores defienden que las políticas industriales nacionales y comunitarias deben acompañar las exigencias regulatorias con instrumentos que permitan competir en igualdad de condiciones.
Anfac y Sernauto se comprometen a seguir trabajando conjuntamente para trasladar estas demandas a las administraciones españolas y europeas. Su objetivo es que la automoción conserve un papel prioritario en la política industrial, con un marco previsible que permita afrontar la transición tecnológica sin poner en riesgo las inversiones, el empleo y el tejido empresarial que sostienen una de las principales industrias exportadoras de España.
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