A mis acosadores telefónicos…
Por Miriam Elies Motos — Portada

A mis acosadores telefónicos…
El patio digital
19/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La siguiente captura es real. Corresponde a las llamadas entrantes de mi teléfono entre el 28 y el 29 de julio de este año. Mi móvil sonó en once ocasiones y no era mi madre. En ninguna respondí. Algunos insistieron varias veces. Otros, si lo hicieron, fue desde una combinación telefónica distinta. Todos vendían algo. Desde este sábado 17, ya no hay dudas antes de responder: el prefijo 400 chiva que se trata de una llamada spam.
No levanté el teléfono porque no conocía al emisor. No corre uno la misma suerte cuando espera noticias porque busca trabajo, tiene que agendar una prueba médica o está pendiente del delicado estado de salud de un familiar. Por no mencionar las veces que han despertado al bebé al que tanto le costó conciliar el sueño o han interrumpido reuniones, cenas, incursiones al lavabo y, en mi caso, lo más doloroso: alguna que otra siesta. A veces contestaba y, tras unos segundos de silencio, el interlocutor fantasma -humano o máquina- colgaba.

Pido perdón, de antemano, a todos los teleoperadores –no solo no culpables sino también víctimas de esta práctica tan invasiva– contra los que descargué mi frustración cuando al otro lado del teléfono me preguntaban: “¿Hablo con la titular de la línea?”. “Pero si me ha llamado usted, sabrá quién soy yo, ¿no?”, “¿Desde dónde me llama?”, “¿Puede facilitarme el CIF de su empresa?”, “¿Podría decirme dónde han conseguido mi número?”, “Quiero dejar constancia de que retiro mi consentimiento, si alguna vez lo di, para que me llamen con ofertas comerciales”. En InfoJobs hay 576 vacantes de teleoperador en la categoría de comercial y ventas. ¿Será culpa mía?
De nada sirvió no contestar llamadas, ni hacerlo con un tono por el que, insisto, me disculpo. Después de aquel día, me apunté en la archiaclamada Lista Robinson. Mi suerte viró y las compañías me dejaron de atosigar. El bombardeo spam se redujo drásticamente. La misma Policía Nacional lo recomendó en un post en X en junio. “Si recibes llamadas de publicidad, no tienes que tolerarlas”, sentenciaban. Como solución, proponían apuntarse a la Lista Robinson para evitar las llamadas y a la lista Stop Publicidad para cortar el spam comercial vía mail o correo postal. No siempre funciona. Las empresas tienen un mes de plazo para actualizar su base de datos. Si pasado ese tiempo contactan de nuevo, se puede denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Casi todos los dispositivos móviles presentan desde hace años un chivato que identifica la llamada como spam. Otros (Google Pixel con Call Screen, Apple iPhone con Live Voicemail y marcas de Android como Samsung o Xiaomi) incluyen una función de filtrado más avanzada, en la que con ayuda de la IA un asistente responde y pregunta a la persona que llaman quién es y por qué contacta con el usuario. La pantalla muestra la conversación mientras la llamada está entrando. Esta función permite responder la llamada o cambiar a llamada de texto.
Pese a los esfuerzos de las tecnológicas y la divulgación policial, además de una frustración compartida por millones de ciudadanos, el acoso comercial de los operadores de telecomunicaciones se expandió a unos niveles tales que incluso el Gobierno ha tenido que mediar para poner freno al abuso. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, recordó el miércoles pasado durante su intervención en el foro CREO la entrada en vigor de la medida contemplada en la ley de Servicios de Atención a la Clientela.
La norma dicta que el prefijo 400 será obligatorio en las comunicaciones comerciales para que el usuario pueda identificarlas y diferenciarlas de las que tienen por finalidad atender al cliente, que irán acompañadas de los prefijos 800 o 900 o una numeración geográfica. Pero atentos a la letra pequeña. El prefijo 400 solo será obligatorio para empresas de sectores esenciales y compañías de más de 250 trabajadores o más de 50 millones de facturación, lo que abre la puerta a que la miniempresa con 249 empleados siga desempeñando esta molesta estrategia comercial.
“Nuestro objetivo es una España sin spam y sin estafas, que proteja los datos y las decisiones financieras, de salud, de privacidad y de otra índole”, subrayó el ministro. El consumidor que reciba una llamada comercial que no esté identificada con el prefijo 400 podrá denunciarlo ante la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).

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Miriam Elies
Justo antes de la aplicación del prometedor prefijo, la Asociación Española de la Economía Digital presentó ‘Soy Yo‘, una plataforma gratuita para verificar el origen de las llamadas que cuenta con la adhesión de más de 30 empresas de diferentes sectores. Las compañías colaboradoras registrarán en la herramienta los números desde los que contactan con sus clientes y buscan complementar la regulación con una capa extra de verificación.
La OCU avisa de que el prefijo no solucionará el problema por sí solo y pide sanciones
“Ya no me creo nada porque llevan años diciendo que van a poner solución y siguen molestando. Creo que seguirán haciendo trampas, siempre encuentran la manera de molestar y timar a la gente”, contestaba con escepticismo al anuncio de la medida la usuaria @Mari_4524.
“Poniendo un filtro a llamadas que empiecen por 4 se acaba el problema, tío”, contestaba @DeRookie80 a un pesimista @Geminis_Alber
¿Será el prefijo 400 el fin de las llamadas spam? La OCU ya ha apuntado que la medida por sí sola no solucionará el problema e insiste en la creación de un registro público para identificar, señalar y sancionar a los infractores. Escépticos o esperanzados, todos persiguen lo mismo: que nadie les fastidie la siesta, ni les despierte a los niños, ni interrumpa sus momentos de intimidad.

Miriam Elies
Redactora en La Vanguardia desde el 2015, Miriam Elies (Barcelona, 1990) es graduada en Periodismo por la Universitat de Vic. Ha colaborado en el blog Uvica’t, en el espacio Sense Boira de la edición digital de El 9 Nou y en Ràdio Sant Feliu. En la actualidad, es portadista de la edición digital del diario.
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