Visto para sentencia el juicio contra Meta por el despido de 2.100 trabajadores de Barcelona

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Por Ignacio Orovio MonrealPortada

Visto para sentencia el juicio contra Meta por el despido de 2.100 trabajadores de Barcelona

Demanda a la tecnológica

Los denunciantes estiman que el cierre de la empresa fue una represalia por la avalancha de demandas que trabajadores de la torre Glòries presentaron contra la discriminación salarial

Una parte de la plantilla del centro de trabajo de Barcelona que daba servicio a Meta accediendo al recinto judicial. 

Una parte de la plantilla del centro de trabajo de Barcelona que daba servicio a Meta accediendo al recinto judicial. 

Albert Hernàndez Ventós / ACN

Ignacio Orovio, Gemma Saura

Barcelona

15/09/2026 16:21 Actualizado 15/09/2026 17:09 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Visto para sentencia. A las 15.19 horas de esta tarde ha quedado liquidado el juicio que una parte de los trabajadores que moderaban contenido para Meta en Barcelona presentaron contra el despido de la práctica totalidad de la plantilla, 2.062 rabajadores sobre un total de 2.114.

La multinacional norteamericana contrató en 2018 los servicios de la compañía del sector de los callcenter CCC, que posteriormente fue absorbida por el grupo canadiense Telus. De ahí que los denunciados fueran estas compañías y algunas de su mismo grupo, además de la filial en Europa del gigante tecnológico de Mark Zuckerberg.

Una parte de los trabajadores, representados por el sindicato Fuerza independiente y sindical de trabajador@s (FIST), consideran irregular el expediente de regulación de empleo que se anunció el 3 de abril de 2025 y que supuso el cierre inmediato de las oficinas en la torre Glòries de Barcelona. Aquel mismo día, los empleados fueron enviados a casa de permiso retribuido. La demanda pide la nulidad del despido y la readmisión de todos los trabajadores. Las indemnizaciones estimadas alcanzarían los 90 millones de euros.

Los representantes de la media docena de compañías implicadas han basado su defensa en que el acuerdo para el cierre fue firmado por un porcentaje superior al 90% de los trabajadores, aunque la votación no fuese secreta, sino a través de un mecanismo digital, según ha denunciado el secretario del sindicato denunciante, Miguel Ángel Bach. 

Los denunciantes estiman que el cierre de la empresa fue una represalia y una venganza por la avalancha de procesos judiciales que trabajadores de la torre Glòries habían presentado contra la empresa. Pocos días antes que la empresa anunciase el expediente de regulación de empleo, un juez de Barcelona había dado la razón a los trabajadores en una demanda por discriminación salarial: los moderadores que trabajaban en idiomas como el castellano, el catalán, el italiano o el portugués cobraban ostensiblemente menos que los de idiomas nórdicos. Según los demandantes, la empresa cerró para evitar hacer frente a la equiparación salarial a la que le obligaba la justicia.

El trabajo que se hacía en Barcelona se traspasó a los centros de moderación que Telus tiene en Riga (Letonia) y Essen (Alemania).

Las oficinas barcelonesas de META tenían otro importante frente judicial abierto, derivado de la epidemia de enfermedades mentales, que este periódico destapó en octubre de 2023. Alrededor de 400 personas padecían secuelas, en algunos casos gravísimas, por la extrema dureza de los contenidos que debían eliminar antes de que llegasen al gran público. Muchos de estos casos están judicializados, y otros pendientes de querella.

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Los trabajadores defienden que la liquidación de la oficina ubicada en la torre Glòries constituyó una medida ilegal, destinada únicamente a desplazar la producción a otros países europeos y “eludir la litigiosidad existente” en el centro de Barcelona. 

Las empresas demandadas han negado tajantemente este extremo y han asegurado que la única causa, “real y válida”, del ERE fue la decisión de Meta de finalizar el contrato de prestación de servicios en Barcelona. “No hay causa económica -declaró la abogada de Telus International-, la causa es organizativa y productiva”.  

Ante el juez, las empresas demandadas (representadas todas por abogadas del despacho Baker McKenzie) han argumentado que el sindicato FIST no tiene legitimidad para impugnar el ERE al carecer de suficiente implantación entre la plantilla de la torre Glòries. El sindicato no contaba con ningún miembro en el comité de empresa ni se había presentado nunca a las elecciones, aunque su número de afiliados se disparó tras el despido masivo. 

Los abogados defensores subrayaron que el acuerdo para aprobar el ERE fue negociado con el comité de empresa, que estaba controlado por los sindicatos UGT y CC.OO., y que se ofrecieron indemnizaciones superiores al mínimo estipulado por ley así como planes de recolocación. El acuerdo fue aprobado por casi un 96% de los trabajadores que votaron, con una participación del 80% de la plantilla, en un proceso que califican de intachable. 

FIST intentó infructuosamente revocar el comité de empresa y en su demanda acusa a la empresa de haber puesto trabas para que se celebrara una asamblea antes de la votación. 

Fuentes de los trabajadores explican que ya antes del despido colectivo existían más de 1.200 reclamaciones pendientes, tanto por la discriminación salarial que la compañía aplicaba en función de la lengua de trabajo como por las decenas de demandas y querellas presentadas por los daños en la salud mental ocasionados por la moderación de contenidos. Estos litigios consideran vulnerados los derechos en materia de prevención de riesgos laborales y salud mental.

Los demandados son las diversas compañías y directivos implicados en el cierre y traslado del servicio: Meta Platforms Ireland Inc; Telus International; el director ejecutivo de esta, Roger Clancy, que también lo era de CCC Barcelona; CCC Barcelona Digital Services, SLU; CCC Erste Beteiligungs GMBH y CCC Holding GMBH.

Los demandantes estiman que el juicio puede marcar un antes y un después sobre la responsabilidad de las empresas que contratan a personas para que actúen de filtradores de contenidos durísimos: terrorismo, pedofilia, venganzas entre narcotraficantes, abusos sexuales contra menores, bullying…

Ignacio Orovio Monreal

Ignacio Orovio

Periodista

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Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es

Gemma Saura Barrera

Gemma Saura

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Escribe en A fondo, sección de reportajes e investigación. Anteriormente fue redactora en la sección Internacional (2006-2021). Licenciada en Periodismo y graduada en Estudios Internacionales por la UAB

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