Una IA de OpenAI encuentra la solución a las ecuaciones de Navier-Stokes tras 90 años de misterio matemático
Por Antonio Baena — Portada
Una IA de OpenAI encuentra la solución a las ecuaciones de Navier-Stokes tras 90 años de misterio matemático
Inteligencia artificial
La compañía presenta una demostración de 166 páginas que apunta a una posible singularidad en las ecuaciones tridimensionales de Navier-Stokes

Una IA de OpenAI halla la solución a las ecuaciones de Navier-Stokes tras 90 años de misterio matemático
Antonio Baena
12/09/2026 10:33 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Durante más de un siglo, las ecuaciones de Navier-Stokes han planteado una pregunta aparentemente sencilla y muy difícil de responder: si un fluido comienza moviéndose de forma suave, ¿puede llegar a desarrollar una singularidad en un tiempo finito o permanecerá siempre matemáticamente estable? OpenAI asegura haber encontrado una respuesta afirmativa para una de las formulaciones del problema, aunque la comunidad matemática todavía tiene que revisar la demostración antes de considerar resuelto uno de los problemas del milenio.
Para llegar a esta hipótesis, la compañía ha presentado un documento de 166 páginas en el que describe una construcción matemática capaz de generar una velocidad que deja de estar acotada en un instante determinado. El trabajo se centra en las ecuaciones tridimensionales de Navier-Stokes y plantea un escenario en el que una solución inicialmente regular acaba desarrollando una singularidad.

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Cabe destacar que no se trata de un problema puramente abstracto. Estas ecuaciones permiten describir cómo se comportan fluidos como el agua o el aire y están presentes en fenómenos muy distintos. Entre ellos, el movimiento alrededor de un avión, las corrientes marinas o la turbulencia, por ejemplo. Precisamente por eso, comprender si sus soluciones pueden mantenerse suaves indefinidamente constituye uno de los grandes desafíos de las matemáticas.
En este sentido, la propuesta de OpenAI gira alrededor de un fenómeno bastante llamativo, un vórtice que se hace cada vez más estrecho mientras su velocidad aumenta. A medida que el proceso se acerca al momento de la singularidad, el núcleo del mencionado vórtice reduce su tamaño y concentra el movimiento en una región cada vez más pequeña. Es decir, la velocidad puede crecer sin límite aunque la energía total asociada al sistema permanece controlada.

La imagen aportada por OpenAI ayuda a entender la peculiaridad del resultado. En lugar de imaginar una cantidad de fluido que simplemente explota, la demostración describe una estructura giratoria que se estira y se comprime al mismo tiempo. Así pues, el movimiento se concentra en una zona muy pequeña, mientras el vórtice va evolucionando a una estructura más grande.
OpenAI asegura que unos 10.000 agentes de IA trabajaron durante 88 horas para construir y comprobar la demostración
Para que esa construcción sea válida, los investigadores introducen una fuerza externa suave y localizada tanto en el espacio como en el tiempo. Es decir, el resultado presentado por OpenAI sostiene que puede construirse una solución que parte del reposo y termina alcanzando una velocidad no acotada en un tiempo finito, manteniendo limitada la energía cinética total.
A su vez, el aspecto tecnológico del anuncio también resulta extraordinario. Según OpenAI, la demostración fue obtenida tras 88 horas de trabajo coordinado de unos 10.000 agentes de inteligencia artificial. La compañía afirma que el sistema utilizado es un modelo experimental todavía en entrenamiento y significativamente con más capacidad que GPT-6 Astra. En lugar de limitarse a proporcionar respuestas aisladas, los agentes habrían trabajado de forma coordinada en distintas partes del problema hasta llegar a la solución final.

Además, la empresa asegura que la prueba no se ha quedado únicamente en el papel, sino que parte del trabajo ha sido formalizado utilizando Lean, un asistente de demostraciones matemáticas que permite traducir los argumentos a un lenguaje formal y comprobarlos mediante herramientas informáticas. Esta formalización ofrece una capa adicional de verificación, aunque no sustituye al examen independiente de los matemáticos.
Y en este punto es donde aparece el principal matiz del anuncio. OpenAI presenta el resultado como una solución propuesta, pero Navier-Stokes continúa figurando como problema no resuelto para el Clay Mathematics Institute. La razón es que una demostración de esta magnitud necesita ser analizada de manera muy minuciosa por especialistas independientes. Los errores en argumentos matemáticos complejos pueden ser extremadamente difíciles de detectar, y la validación científica requiere algo más que la publicación de una prueba.

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No solo eso, sino que este asunto adquiere todavía mayor interés por la carrera paralela de otros investigadores que trabajan en problemas relacionados con la formación de singularidades en ecuaciones de fluidos. Por ello, OpenAI ha señalado que su trabajo presenta diferencias importantes respecto a resultados anteriores y ha defendido la independencia de su desarrollo.
Por eso, el descubrimiento todavía está pendiente y no se puede dar por finiquitado. Si la demostración supera la validación de la comunidad matemática, el resultado no solo supondría un avance histórico en el estudio de los fluidos, sino también una prueba extraordinaria de la capacidad de los sistemas de inteligencia artificial para participar en matemáticas de frontera. Hasta entonces, Navier-Stokes sigue siendo un problema abierto y la propuesta de OpenAI tendrá que ganarse su lugar en la historia.
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