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Miriam Elies Motos

Miriam Elies

Un ególatra con guantes negros

El patio digital

28/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Trump no quiere mostrar debilidad. O al menos, que sus manos puedan ser interpretada como símbolo de ello. El mandatario estadounidense fue el blanco de todo tipo de teorías especulativas sobre por qué recibió a su homólogo, chino Xi Jinping, con dos guantes negros que acapararon todas las miradas. Cuando su invitado bajó la escalinata del avión en la Base Conjunta Andrews acompañado de su mujer, Peng Liyuan, Trump fue a recibirlo -también junto a la primera dama, Melania- y le estrechó la mano sin guante. Luego se lo puso y echó a andar con sus invitados.

“¿Protocolo de seguridad, prevención para evitar la clonación de huellas o simple excentricidad?”, recogía la cuenta @telebunker_. “Me pregunto qué estará escondiendo bajo esos guantes”, se preguntaba @LucasSa56947288.

Una instantánea del fotógrafo Kent Nishimura para AFP/Getty Images mostraba que el líder estadounidense ocultaba, como ya es habitual, unos moratones que había disimulado con una espesa capa de maquillaje. En mayo, la Casa Blanca los describió como unos hematomas “comunes”, “benignos” y “compatibles con una irritación menor de los tejidos blandos relacionada con los frecuentes apretones de manos en el contexto del uso de aspirina para la prevención cardiovascular”. Esta vez, no se han pronunciado al respecto.

El presidente estadounidense, Donald Trump, se vuelve a poner los guantes tras saludar al presidente chino, Xi Jinping, y a la primera dama china, Peng Liyuan, en la Base Conjunta Andrews en Maryland 
El presidente estadounidense, Donald Trump, se vuelve a poner los guantes tras saludar al presidente chino, Xi Jinping, y a la primera dama china, Peng Liyuan, en la Base Conjunta Andrews en Maryland  KENT NISHIMURA / AFP

Los 18 grados que marcaban los termómetros también hicieron que los usuarios se preguntaran por qué Trump hiciera acto de presencia enfundado en un abultado abrigo. “Llama la atención que recibiera a Xi en Washington con abrigo y guantes de invierno. En septiembre, las temperaturas ni siquiera son otoñales. ¿Mensaje térmico? Quizás el termómetro no marcaba frío, pero la relación sí”, apuntaba @LDeLION.

La ceremonia de bienvenida estuvo protagonizada por una llamativa alfombra roja de 30 metros y una exhibición de músculo en toda regla. Pero para pesar de Trump, el momento será recordado por la mueca que hizo ante el potente sonido de uno de los aviones del ejército estadounidense. Con la mano en la frente a modo de saludo militar, la banda tocaba el himno nacional de EE.UU. mientras dos bombarderos B1 sobrevolaban sus cabezas. El fuerte estruendo provocó que Trump apretara los dientes y, haciendo un gesto de incomodidad, echara la vista hacia arriba. Xi no se inmutó. “Parece impresionado”, comentaba con ironía @GolferPaul123, junto a un primer plano del rostro impasible del mandatario chino. Otro usuario bromeaba con el infructuoso intento del estadounidense de sorprender a Xi.

Al intento de querer impresionar a su invitado se sumó una muestra de su escasa educación. Al retirarse de la sala de la Casa Blanca donde habían comparecido ante los medios, Trump estrechó la mano de Xi y, tras una amistosa palmadita en la espalda, se puso al frente para abrir paso. Melania hizo lo propio, pero con un ademán con el que invitaba a Peng Liyuan a pasar delante de ella. “Trump caminó justo delante del presidente Xi al salir de la ceremonia en la Casa Blanca. Al menos Melania dejó que Peng Liyuan pasara primero”, apuntaba @donkoclock.

Y de la mala educación a jactarse del bully que lleva dentro. Durante su rodeo por la residencia presidencial, la galería de las fotos de los mandatarios de la Casa Blanca conocida como “el paseo de la fama” fue otro de los escenarios que cobraron protagonismo. “Este autopen es Biden”, espetó a Xi, desatando la risa de los presentes. Para quienes no lo recuerden, Trump ordenó sustituir el retrato del expresidente Joe Biden por el de un bolígrafo robot, como crítica porque lo utilizara para la firma de documentos. La cuenta de la Casa Blanca en X presumió de la burla del presidente difundiendo el momento.

Las salidas de tono de Trump siguieron durante la cena de gala. En un discurso en el que obsequió a su homólogo chino con una estatua de un águila calva, símbolo de EE.UU., el presidente estadounidense se salió del guion para presumir de su controvertido salón de baile. “En su honor, serán las primeras personas en poner un pie allí”, les dijo, y les instó a atravesar una cortina al fondo de la sala para contemplar las obras del nuevo salón. “Un lugar bonito y reluciente”, decretó.

Mis potentes bombarderos, mis retratos duplicados en la Casa Blanca, mi maravilloso salón de baile, y yo, yo y yo. Y otra vez yo. Por si no hubiera quedado claro, el ego del presidente estadounidense quedó constatado en una publicación en su red Truth Social. Los dos líderes, el bombardero en escena, ni rastro de su mueca por el fuerte estruendo y un gran letrero: “Only Trump”.

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Redactora en La Vanguardia desde el 2015, Miriam Elies (Barcelona, 1990) es graduada en Periodismo por la Universitat de Vic. Ha colaborado en el blog Uvica’t, en el espacio Sense Boira de la edición digital de El 9 Nou y en Ràdio Sant Feliu. En la actualidad, es portadista de la edición digital del diario.

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