Un día, una semana humana
Por Iván Redondo — Portada

Un día, una semana humana
THE SITUATION ROOM
14/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Decían mis maestros que un sólo día en la Moncloa, es una semana humana. Imagínense a los siete primeros ministros de la democracia: Adolfo Suárez , que estuvo 1.697 días reales (4 años, 7 meses y 23 días), un equivalente a 32 años y medio de trabajo a sus espaldas desmantelando el régimen franquista, legalizando el PCE, firmando los Pactos de la Moncloa, convocando las primeras elecciones, aprobando la Constitución, pero también padeciendo, como otros después, el azote brutal del terrorismo de ETA (los “años de plomo”), el descontento militar subyacente y la grave inestabilidad interna de la UCD que forzó su dimisión.
Leopoldo Calvo-Sotelo , “el breve”, no se quedó atrás en intensidad a pesar de sus 644 días reales (1 año, 9 meses y 6 días): el 23-F, el día de su investidura se produjo el intento del golpe de Estado. Sería el presidente de la entrada de España en la OTAN, así como de la ley del Divorcio. También el que gestionó el envenenamiento masivo por el aceite de colza y disolvió la UCD tras el descalabro electoral de 1982. Su equivalente es de 12 años y medio al frente.
El desgaste de un presidente llega por la propia pérdida de control interno y externo
Felipe González , con 4.903 días reales (13 años, 5 meses y 3 días), no es que sea es el presidente más longevo de la democracia, sino que tiene un equivalente de 94 años en el cargo. Una vida casi centenaria como primer ministro con el que justifica su tono de maestro yoda hasta hoy: la universalización de la sanidad y la educación pública, las reconversiones industriales masivas con huelgas generales históricas y las devaluaciones de la peseta, el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea, pero también las infraestructuras como el AVE o las autovías, Barcelona 92, la Expo y el durísimo fin de ciclo marcado por la guerra sucia de los GAL, así como los constantes escándalos de corrupción.
José María Aznar , por su parte, lideró durante 2.904 días reales (7 años, 11 meses y 12 días.) El equivalente a 56 años de aznaridad como el pacto antiterrorista, el milagro económico (sin tanto turbo luego) con España como miembro fundador del Euro que darían paso a una etapa final de descontento civil como el Prestige y la gran fractura social por el respaldo de España a la Guerra ilegal de Irak, así como la nefasta gestión de crisis tras los atentados del 11-M.

José Luis Rodríguez Zapatero con 2.804 días reales (7 años, 8 meses y 4 días) fue el artífice de grandes avances en derechos sociales (matrimonio igualitario, ley de Igualdad y Dependencia), la retirada de tropas de Irak y el histórico anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA en 2011. Pero quedará marcado, más allá de las cuitas actuales, por el violento impacto de la gestión de crisis de la Gran Recesión de 2008 (que el gobierno tardó mucho en reconocer), el estallido de la burbuja inmobiliaria y los drásticos recortes de gasto público exigidos por Bruselas en el catacrac de mayo de 2010. El equivalente a casi 54 años.
Ya terminamos: Mariano Rajoy con 2.355 días reales (6 años, 5 meses y 12 días) siempre será el primer ministro de la reforma laboral de 2012, el de la contención del rescate financiero total a la economía española, la abdicación de Juan Carlos I en favor de Felipe VI. Su equivalente de 45 años en el cargo lo complementa el nacimiento del procés con sus dos referéndums ilegales, la posterior aplicación del Artículo 155, así como una oleada de macrocuitas con el hito de ser el primer presidente destituido mediante la primera moción de censura exitosa de la democracia española.
Y llegamos a Pedro Sánchez : 3.206 días reales (8 años, 3 meses y 12 días), el segundo primer ministro con más días totales. Un equivalente de 58 años, una locura: primarias, moción, presupuestos fallidos, elección, coalición, la pandemia, los indultos, la amnistía, cuitas y más cuitas, el volcán, la dana y ahora Ceuta, en un contexto de alta polarización institucional, IA y odio constante en un escenario político híper fragmentado.
Si se fijan bien, el desgaste definitivo de un presidente no llega nunca por la intensidad de la oposición, sino, lisa y llanamente, por la propia pérdida de control interno y externo.
Faltan 10 meses para que se agote la legislatura en 2027. Mucho tiempo para recuperar el control. El equivalente a 6 años en los que en un solo día de ellos en la Moncloa puedes hacer mucho más por los españoles que en toda tu vida, porque un día allí es una semana humana.
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