Un arco natural de 27 metros se derrumba en Hawái tras más de cinco siglos frente al Pacífico
Por Oriol Torrellas — Portada
Un arco natural de 27 metros se derrumba en Hawái tras más de cinco siglos frente al Pacífico
Cambio climático
El azote del oleaje y la inestabilidad volcánica engullen el emblemático arco marino basáltico de Hōlei, en el Parque Nacional de la Isla Grande.

De izquierda a derecha, el arco marino Hōlei en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái en 2022 y tras desplomarse en el océano Pacífico el pasado 27 de septiembre. (USGS via AP)
Uncredited / Ap-LaPresse
Oriol Torrellas
19/10/2026 06:30 Síguenos en Google
La costa volcánica de Hawái ha perdido uno de sus paisajes más reconocibles. El arco marino de Hōlei, una espectacular formación rocosa de unos 27 metros de altura, se ha derrumbado y sus restos han acabado engulidos por el océano Pacífico. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) confirmó la desaparición de este monumento natural el 1 de octubre, después de comprobar que la estructura ya no se encontraba en pie.
Situado en la costa meridional de la isla de Hawái, dentro del Parque Nacional de los Volcanes, el arco sobresalía de unos abruptos acantilados de roca volcánica. Durante generaciones, se había convertido en uno de los lugares más fotografiados de este tramo de litoral, donde las olas del Pacífico golpean directamente las paredes de lava.

La estructura llevaba aproximadamente 550 años formándose y transformándose bajo la acción del mar. Sin embargo, su desaparición no ha sorprendido por completo a los especialistas: la erosión costera y la inestabilidad del terreno habían debilitado progresivamente el entorno del arco.
Un derrumbe ocurrido durante fuertes temporales
El momento exacto del colapso continúa siendo desconocido. Según el Servicio de Parques Nacionales, Hōlei seguía en pie el miércoles 23 de septiembre, pero ya había desaparecido el domingo por la noche, 27 de septiembre. La caída pudo producirse durante el cierre temporal del parque por el paso de la tormenta tropical Nolo, aunque las autoridades no han establecido una relación causal entre el fenómeno meteorológico y el derrumbe.
El arco se encontraba en una zona especialmente expuesta a la fuerza del oleaje. Su formación responde a un proceso geológico conocido como erosión diferencial: el agua va desgastando las partes más débiles de la roca y aprovecha las grietas existentes hasta abrir huecos y formar arcos naturales.
En el caso de Hōlei, las olas erosionaron progresivamente una antigua colada de lava, excavando el terreno a lo largo de sus fracturas y de los sectores menos resistentes. Con el paso del tiempo, la erosión fue modificando la estructura hasta dejar un arco que parecía desafiar la gravedad, pero que dependía de una cantidad cada vez menor de roca para mantenerse en pie.
El Servicio Geológico de Estados Unidos ya advertía en 2014 que el oleaje desgastaba el arco día tras día y que, tarde o temprano, acabaría desapareciendo.
Una costa marcada por la actividad volcánica
La desaparición de Hōlei culmina un proceso de deterioro que se había prolongado durante años. En 2018, los terremotos asociados a la erupción del volcán Kīlauea y al hundimiento de su caldera dañaron los acantilados próximos a la formación. En enero de 2020, la aparición de nuevas grietas y las señales de inestabilidad llevaron a las autoridades a cerrar el mirador original. Tres meses después se habilitó otro punto de observación, más alejado del borde del precipicio.

Ese mismo año, el fuerte oleaje asociado a la tormenta tropical Darby arrancó un fragmento de roca de la parte inferior del arco, una muestra visible de la transformación que estaba experimentando el litoral.
El derrumbe del arco deja un paisaje radicalmente distinto en uno de los enclaves geológicos más singulares de la isla. Aunque la desaparición de un arco marino es un proceso natural, la combinación de roca fracturada, oleaje intenso y acantilados abruptos convierte estos lugares en entornos especialmente cambiantes.
Las autoridades piden no acercarse a los acantilados
Tras confirmar el derrumbe, el Servicio de Parques Nacionales ha pedido a los visitantes que respeten las zonas cerradas y se mantengan alejados del borde de los acantilados. Las autoridades han advertido de que se han difundido imágenes de personas que se aproximan al lugar donde se encontraba el arco, pese a los riesgos existentes.
Los precipicios caen prácticamente en vertical hacia el océano y presentan un peligro grave de caída y ahogamiento, agravado por el fuerte oleaje. Además, algunos sectores pueden desprenderse sin previo aviso, por lo que acercarse para obtener fotografías supone un riesgo tanto para los visitantes como para los equipos de emergencia que podrían tener que rescatarlos.
La pérdida de Hōlei recuerda que los grandes paisajes naturales no son elementos permanentes. Las mismas fuerzas geológicas y marinas que modelan las costas y crean formaciones espectaculares también terminan por destruirlas. En Hawái, el Pacífico ha borrado una de sus postales más conocidas, dejando en su lugar un nuevo escenario de roca volcánica que seguirá evolucionando con cada temporal.
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