Por David UclésPortada

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Quienes odian la pluralidad afirman que en Asturias comenzó la reconquista de un territorio que –mal que les pese– era demasiado plural, que allí empezó la homogeneización de un amenazante crisol de culturas, que la figura de un tal Pelayo se alza hoy todavía como referente de una prioridad nacional que consiste en recuperar lo que el país está perdiendo: unos valores retrógrados e hirientes. No en vano inició el líder de Vox su campaña/cruzada de cara a las elecciones del 2019 en Covadonga. Pero los asturianos están demostrando estos días, desde el respeto pero con furia democrática, que ya empezaron a revertir el espectro fascista de estos últimos años de envalentonamiento y alevosía, que entre todos les vamos a parar los pies a los que quieren que asumamos un estilo de vida de los tiempos de la dictadura, a quienes necesitan imponer una única moral y, para lograrlo, agreden y meten miedo.

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Fonte: Portada

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