Trump acabará su mandato sin ver ni un solo recorte de tipos de interés

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Por Piergiorgio SandriPortada

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La economía de EE.UU.

La Reserva Federal defiende su independencia para conseguir el apoyo del mercado

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, con el presidente Donald Trump

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, con el presidente Donald Trump

Evelyn Hockstein / Reuters

Piergiorgio Sandri

Piergiorgio M. Sandri

Barcelona

18/09/2026 06:00 Actualizado 18/09/2026 06:10 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Hay un número a considerar: el 16. Son las veces (un mínimo documentable, pero podrían ser más) en las que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha pedido en poco menos de dos años que la Reserva Federal baje los tipos de interés. Casi un llamamiento por mes. La última queja llegó ayer y al magnate se le fue un poco la mano, al sostener que el precio del dinero debería situarse, según los parámetros de la economía estadounidense, en el 1% o menos.

Esto supondría, tras el alza anunciada el pasado miércoles por el presidente de la Fed, Kevin Warsh (hasta la horquilla del 3,75%-4%), una bajada de 300 puntos básicos respecto a los niveles actuales. Algo que nunca ha ocurrido en la historia del organismo en un solo movimiento (el récord, durante la crisis de la covid, fue un recorte de 100 puntos básicos).

La pugna institucional entre banco central y gobierno acaba con una derrota económica para el magnate

Pues bien, con toda probabilidad se puede afirmar ya que los sueños de Donald Trump no se harán realidad mientras él ocupe la presidencia. Es lo que se desprende de las proyecciones elaboradas por la Reserva Federal, conocidos esta semana.

En efecto, en el bienio que viene se prevén subidas adicionales de tipos y una posterior meseta. La mediana sitúa el precio del dinero al cierre de 2026 y 2027 en el 4,1% (rango del 4,00%–4,25%).

Se anticipa un ajuste al alza adicional en lo que queda de 2026 y una congelación total durante todo 2027. De recortes solo se hablaría a finales de 2028, en el mejor de los casos, cuando Donald Trump ya estará apurando su mandato en la Casa Blanca. Se trata de una derrota sin paliativos para el presidente republicano, que parece haber perdido el pulso con la Reserva Federal pese a que Kevin Warsh fue nombrado precisamente por él.

El presidente de la Fed, coinciden los analistas, habría forzado la máquina el pasado miércoles para encarecer el dinero porque era lo que ya descontaba el mercado. Cualquier otra decisión habría podido desencadenar un repunte de las rentabilidades de la deuda y tensionar aún más los mercados de bonos, instalados en niveles no vistos desde la gran crisis financiera de 2008.

Así, primero Warsh negoció un voto por unanimidad (12 votos a favor y ninguno en contra, tras el 9-3 de la reunión anterior). Una labor de persuasión que incluyó a Stephen Miran y Christopher Waller, los dos miembros del consejo próximos a Trump.

Segundo, impuso su criterio mediante una interpretación de los datos algo creativa. Porque si bien es verdad que “la inflación es demasiado elevada” (se acerca al 4%), la subyacente –la que excluye los elementos volátiles como la energía– se sitúa en un bajo 2,4%, el nivel más modesto de los últimos cinco años y medio.

Esto confirmaría que el encarecimiento de los precios es, en gran parte, fruto de la crisis energética global derivada de la guerra en Irán: un problema de oferta más que de exceso de consumo. Pero en esta batalla por ver quién controla los mandos de la economía, Warsh ha impuesto su visión.

Ayer los mercados se habían estabilizado, con el bono del Tesoro a 10 años retrocediendo tres puntos básicos hasta el 4,99%, poniendo fin a ocho sesiones consecutivas de subidas.

“El presidente Warsh se enfrentaba a una presión creciente para alinear las decisiones de política monetaria con una retórica cada vez más restrictiva, y la decisión de subir tipos reduce el riesgo de que los inversores cuestionen la determinación de la Fed para combatir la inflación”, dicen los analistas de Janus Handerson.

Al final el presidente de EE. UU. tiene que culparse sobre todo a sí mismo si no llegara a ver el edén de los tipos ultrabajos. La guerra en Oriente Medio, impulsada por su propia administración, ha cambiado por completo el sentimiento del mercado. Hace nueve meses se preveían tres recortes de tipos para este año y el barril de petróleo rondaba los 60 dólares.

En la actualidad, con el barril muy por encima de los 100 dólares y el diésel en récords históricos tras un conflicto en Irán que se ha enquistado en la Península Arábiga, la Fed ha iniciado un ciclo de endurecimiento. El mercado da por hecha otra subida en diciembre y tal vez dos más el año que viene. Warsh 1, Trump 0.

Un crecimiento económico modesto

Si el objetivo de Trump era “hacer América grande otra vez”, los números le contradicen. De acuerdo con las proyecciones de la Reserva Federal, el ciclo político de su presidencia acabará con un alza del PIB que rondará, en promedio en su segundo mandato, un 2,2% -2,3%. Esta cifra es más baja que la que se anotó el tan vituperado Joe Biden (un 3,1%, gracias al rebote postpandémico e impulsos fiscales), a años luz de la anterior expansión tecnológica de internet bajo Bill Clinton (un 3,9% en dos mandatos). Sí que es un dato que mejora el de Barack Obama (un 1,6% ya que padeció la Gran Recesión) y el de su primer mandato (un 1,3%, aunque el dato es alterado por el bajón del covid). El endurecimiento anunciado por la Fed evitará que el boom de la IA se descontrole y que el motor de la economía de EE.UU. se pase de vueltas. A costa de crecer menos. “Unos tipos de interés más elevados lastran los mercados al ejercer presión sobre las valoraciones. También afectan a la economía real a través de unos costes de financiación e hipotecarios más elevados, que en última instancia pueden debilitar las perspectivas de crecimiento y rentabilidad”, recordaba Raphaël Thuin, de Tikehau Capital.

Piergiorgio Sandri

Piergiorgio M. Sandri

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En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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