“Tot fent ‘La bella Helena’”, un libre e irreverente homenaje (★★★★✩)

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Por Magí Camps Martin — Portada

Contenido solo para suscriptores “Tot fent ‘La bella Helena’”, un libre e irreverente homenaje (★★★★✩)

Crítica de teatro

Miquel Mas Fiol emula con su Col·lectiu Miserable a los fundadores del Teatre Lliure

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Las funciones de “Tot fent ‘La bella Helena’” empezaron días antes en la calle

Las funciones de “Tot fent ‘La bella Helena’” empezaron días antes en la calle

Teatre Lliure

Magí Camps Martin

Magí Camps

Barcelona

24/09/2026 14:01 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Tot fent ‘La bella Helena’
​★★★★✩
​ Dramaturgia y dirección escénica: Miquel Mas Fiol, a partir de la opereta de Offenbach
​Dirección musical: Pablo Ruz
Interpretación: Sergi Boqué, Jordi Cornudella Heras, Gerard Franch, Carme Milán, Lluís Oliver, Mel Salvatierra, Núria Vinyals Mañarikua
Lugar y fecha: Teatre Lliure , Gràcia ( 22/IX/2026 )​

Los homenajes siempre son complicados. Más todavía si se trata de rendirlo a una institución de la magnitud del Teatre Lliure cuando cumple medio siglo de vida. Julio Manrique hace meses que dejó claro que no quería caer ni en la nostalgia ni en la arqueología: “A Fabià Puigserver no le habría gustado”, dijo el director. Y Miquel Mas Fiol, el responsable de una de las piezas que componen este homenaje, atendió a la premisa y creo que lo ha conseguido con nota.

En Tot fent ‘La bella Helena’ hay mucha arqueología, pero ni una gota de nostalgia. La arqueología ha servido a este Col·lectiu Miserable para construir una pieza que no deja títere con cabeza, que lo cuestiona todo, traspasa todas las líneas rojas (todas, incluso una del Holocausto para hacer patente la ignorancia de muchos de nuestros conciudadanos más jóvenes) y sale airosa del reto planteado.

Resultan especialmente reveladores y emotivos los momentos musicales que reproducen las escenas de 1979

En 1979, la opereta de Offenbach fue el primer gran éxito popular de aquella compañía que había nacido como cooperativa en una histórica cooperativa obrera de Gràcia. Entre todos lo hacían todo, fusionando vida y teatro en un solo propósito, persiguiendo una utopía que con los años se ha hecho bastante real. En el montaje actual, partiendo de aquel espectáculo, la troupe Miserable ha recordado a aquellos fundadores conviviendo en el vestíbulo del Lliure de Gràcia e incluso saliendo por el barrio en pasacalle para anunciar las funciones, como hacía aquel “grupo de francotiradores locos” para publicitar sus espectáculos en la era analógica. Y también han hecho de todo, como cuando en el escenario músicos y actores se mezclan sin solución de continuidad.

Una vez dentro de la sala, en el estreno de este martes, el público celebró estos 50 años de vida con un cálido aplauso que recordó aquel estallido espontáneo que se produjo el 2 de diciembre de 1976 antes de que empezara la primera función. El espectáculo se desarrolló durante un par de horas, intentando representar La bella Helena. Como suele acontecer en estos montajes que lo quieren abarcar todo, le beneficiaría usar un poco las tijeras.

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Resultan especialmente reveladores y emotivos los momentos musicales que reproducen las escenas de 1979, que el público ve proyectadas en una pantalla gracias a una grabación histórica en blanco y negro. Pero lo que le da potencia a la función es el repaso que se da a estos cincuenta años de teatro, y no solo del Lliure. Qué ha cambiado, cómo ha cambiado, cuáles eran y cuáles son hoy los parámetros y las limitaciones de lo políticamente correcto, la cancelación… No se escapa nadie, especialmente Lluís Pasqual, el gran ausente de esta celebración de los 50 años. A pesar de la libertad que hacen bien de cuestionar, el Lliure les ha dado carta blanca y la han usado a lo grande.

Las referencias son infinitas, de modo que el espectador recibirá la función de manera distinta si conoce mejor o no tanto la historia del Teatre Lliure, pero en cualquier caso siempre disfrutará del espectáculo, porque el reparto es magnífico, ningún pero. Porque, ¿por qué razón en un momento de la función Anna Lizaran dice que se tiene que cambiar la nevera? La también fundadora Imma Colomer (que se llevó el aplauso más cálido de la velada) lo aclaró a la salida: “Cuando no nos poníamos de acuerdo, Anita se levantaba y decía que se iba a comprar una nevera”.

Magí Camps Martin

Magí Camps

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Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC

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