Teenage Fanclub (★★★✩✩), la alegría como antídoto y otros discos de la semana
Por Esteban Lines Heller — Portada
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Crítica de discos
El crítico musical de ‘La Vanguardia’ analiza también los nuevos trabajos de Troye Sivan, Marina Herlop y Madee

Concierto de Teenage Fanclub en la sala Paral·lel 62, en el 2023
Àlex Garcia / Propias

Barcelona
11/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Teenage Fanclub (★★★✩✩)
‘Do not dare to dream’
Pop-rock
Merge
Cuentan que este decimotercer álbum de estudio del quinteto escocés ha sido grabado en un entorno aislado y alejado del mundanal ruido (la isla de Great Bernera), lo cual no significa en absoluto que su contenido esté desligado de la realidad cruda y dura. Al contrario, las canciones que dan forma a una obra tan entrañable como necesaria transpiran vulnerabilidad, tristeza, impotencia y, por ende, buscan una conexión con los demás para afrontar el día a día. Eso no quiere decir que la tonalidad lírica linde con lo apocalíptico, sino que hay un trasfondo positivo generado por la experiencia personal y que ya traslucía en su anterior álbum Nothing lasts forever.

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Unas composiciones que salen de la voz del inexpugnable Norman Blake y que transitan musicalmente por unas sendas ya no tan energéticas como las que vio nacer la banda a mediados de los noventa. Ahora las coordenadas son más pausadas, con mayor énfasis en las armonías bien engarzadas, hasta llegar en ocasiones a un momento en que corren el riesgo de sonar demasiado parecido tema tras tema. Una cuestión que no solo depende de las partituras, sino también y sobre todo del modo de interpretarlas, donde priorizan no solo lo armónico, sino una alegre estabilidad vocal, que las arquitecturas guitarreras resuenen adecuadamente y que los estribillos sean pegadizos. En fin, que sus canciones expandan una calidez (Tomorrow people, The same air o el corte que da título al disco) a la que sus temáticas más bien no invitan a priori.

Troye Sivan (★★★✩✩)
’She’s The Best’
Pop
Universal
La estrella de los estadios abandona la rítmica de la pista de baile para apostar por una más calmada, como adelantó en el tema homónimo (con sus dosis de trip-hop y la colaboración de Charli XCX).

Esto no quita que, con una producción elaborada y muchas capas (por allí anda Jack Antonoff), el icono queer se sumerja en lo experimental, el pop acústico o el shoegaze.
Marina Herlop (★★★★✩)
’Dja Dja’
Experimental
Autoeditado
Su anterior entrega Nekkuja ya mostraba el imán que envuelve a la compositora y cantante catalana, y ahora da un paso más con una ambiciosa apertura instrumental y sonora, ampliando su voz, más allá del simple registro.

Con ese consustancial barniz björkiano (Jaque) y de elegante sofisticación, Herlop exhibe una complejidad fascinante y brillantemente disfrutable.
Madee (★★★✩✩)
’Bury me in the craters…’
Rock
Bcore

Con Bury me in the craters of the moon los barceloneses celebran un cuarto de siglo de agitada existencia y regresan en cierto modo a su característico e inconfundible ADN sonoro. Bajo la égida de Ramón Rodríguez, la obra destila creatividad estilística que sirve, además, para vehiculizar letras nada banales de Mark Swanson, como la fundamental In recovery.
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