Serpis: un siglo de tecnología al servicio del sabor

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Serpis: un siglo de tecnología al servicio del sabor

Innovación desde 1926

La compañía aplica nuevas soluciones a la elaboración, los envases y los controles de sus aceitunas

Serpis fue la primera en industrializar el relleno de aceitunas en 1926

Serpis fue la primera en industrializar el relleno de aceitunas en 1926

 

30/09/2026 05:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Abrir una lata de aceitunas Serpis forma parte de los gestos más sencillos que se pueden dar en cualquier momento del día. Lo que hay detrás de esa acción cotidiana es tecnología punta y controles rigurosos para que, en cada envase, el sabor nunca falle. Esa relación entre industria y gastronomía cumple ya cien años.

Serpis fue la primera en industrializar el relleno de aceitunas en 1926. Desde entonces, la innovación ha estado presente cada día en la manera de fabricar, aprovechar los recursos y organizar la distribución a más de 50 países.

Juan Gil, CEO de Serpis, explica que las decisiones que han guiado este recorrido: “En 100 años se toman muchas decisiones, pero todas ellas están guiadas por tres ideas fundamentales que pasan por proteger un ADN reconocible que equilibra tradición e innovación, mantener unos estándares de calidad excepcionales y escuchar al mercado para adaptarse con agilidad”.

Juan Gil, CEO de Serpis
Juan Gil, CEO de Serpis

Y es que, tan diversas son las culturas como diferentes son las maneras y los momentos de consumir aceitunas. De hecho, servir a distintos mercados exige responder a diferentes requisitos tanto de sabores como de empaquetado, etiquetado, o preparación de pedidos.

Desde su fábrica de Alcoy (Alicante), hoy Serpis combina siete líneas de envasado con una organización logística que adapta las cargas a las necesidades de cada cliente. La tecnología acompaña así todo el recorrido de la aceituna, desde su elaboración hasta su distribución.

Desde su fábrica de Alcoy (Alicante), Serpis combina siete líneas de envasado con una organización logística que adapta las cargas a las necesidades de cada cliente
Desde su fábrica de Alcoy (Alicante), Serpis combina siete líneas de envasado con una organización logística que adapta las cargas a las necesidades de cada cliente

Innovar sin perder identidad

“El objetivo es adaptarse a las necesidades de cada mercado y mantener las características que identifican a la marca”, indica Juan Gil.

Uno de los ejemplos más recientes es Serpis Nature, una aceituna en bolsa que solo emplea fermentos naturales, agua y sal para su conservación, frente a los aditivos y acidulantes que usa el resto del mercado. Es una propuesta que incorpora la investigación alimentaria a la aceituna y que se presenta en un envase totalmente reciclable.

Serpis Nature es una aceituna en bolsa que solo emplea fermentos naturales, agua y sal para su conservación

La innovación también permite aprovechar mejor los recursos de la fábrica, con un sistema que recupera el calor de la pasteurización y lo reutiliza. Esta actuación supone un ahorro anual de 1.200 MWh de gas natural.

La misma vocación de mejora continua se aplica también al packaging, con la sustitución del film plástico por cartón reciclado, que ya alcanza el 95% de los embalajes secundarios, desarrollada junto a clientes y marcas de distribución.

“Hace 100 años Serpis inventó una nueva categoría en el mercado de consumo masivo con un mecanismo sencillo de deshuese y relleno. En todo este tiempo hemos seguido revolucionando el sector con nuevos procesos de producción, nuevos formatos y sabores”, indica el CEO de la compañía.

El sabor necesita controles

Del mismo modo, la concienciación del mercado y los consumidores sobre la calidad de la alimentación no es la misma ahora que cien años atrás. Serpis lo sabe, y ha traducido ese cambio en un sistema de control que va desde la seguridad laboral hasta la trazabilidad, pasando por alérgenos y etiquetado.

Serpis cuenta con un sistema de control que va desde la seguridad laboral hasta la trazabilidad, pasando por alérgenos y etiquetado
Serpis cuenta con un sistema de control que va desde la seguridad laboral hasta la trazabilidad, pasando por alérgenos y etiquetado

“Para nosotros, cumplir 100 años supone una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una ventaja competitiva”, asegura Juan Gil, quien resume así la filosofía detrás de esa cifra: “la experiencia acumulada convive con la necesidad de actualizar instalaciones y métodos de trabajo para atender a nuevos clientes y mercados.

En el año de su centenario, Serpis sigue aplicando conocimiento industrial a un alimento cotidiano”. Y concluye: Recuperar energía, mejorar un embalaje o controlar cada fase de elaboración, son parte del trabajo que permite que la tecnología llegue a la mesa de una forma tan sencilla como abrir unas aceitunas y compartirlas”.

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