¿Qué lleva 20 años enviando ondas de radio desde la Vía Láctea? Los astrónomos todavía intentan identificar este misterioso objeto

0

Por Héctor Farrés — eldiario.es – eldiario.es

¿Qué lleva 20 años enviando ondas de radio desde la Vía Láctea? Los astrónomos todavía intentan identificar este misterioso objeto

Misterio astronómico – Las mediciones sitúan VT J1906+0849 muy lejos dentro de la galaxia y revelan una región diminuta cuyo crecimiento resulta demasiado lento para corresponder a ciertos fenómenos estelares conocidos

Superar los 200 milijanskys en 2014 fue apenas uno de los capítulos de una fuente de radio que llevaba activa desde 2005 y todavía preparaba otro aumento de brillo para finales de 2025. VT J1906+0849 había pasado inadvertida en el sondeo NVSS de 1996, apareció después en más de 30 observaciones de archivo y terminó dibujando una historia de dos décadas con subidas y descensos. Su comportamiento tiene poco de fogonazo pasajero y bastante de rompecabezas astronómico todavía abierto.

Un equipo internacional intenta identificar el objeto galáctico

Jessie M. Miller, investigadora del Instituto de Tecnología de California y autora principal de un estudio realizado por un equipo internacional de astrónomos, ha analizado una fuente galáctica cuya naturaleza continúa sin una identificación definitiva.

El trabajo reúne observaciones de radio, infrarrojo, luz óptica y rayos X para estudiar un objeto descubierto mediante VLASS que hasta ahora no corresponde satisfactoriamente con las categorías examinadas por los investigadores.

Las observaciones del Observatorio Keck añadieron otra pieza al detectar entre 2021 y 2026 una línea ancha de emisión cerca de 2,14 micrómetros cuya posición permaneció estable, aunque variaron su anchura y brillo.

Los astrónomos consideran posible que corresponda a Brackett-gamma desplazada hacia el azul, asociada con gas que avanzaría hacia la Tierra a unos 2.600 kilómetros por segundo. Las imágenes ópticas e infrarrojas apuntan además a una estrella caliente, por encima de 10.000 kelvin, rodeada por polvo.

La absorción provocada por hidrógeno frío en la señal de 21 centímetros permitió situar la fuente detrás del gas localizado más allá del brazo Norma-Cygnus. Esa medición establece una distancia mínima de unos 15.000 pársecs, cerca de 49.000 años luz, aunque podría alcanzar aproximadamente 32.000 pársecs, unos 104.000 años luz. A esas distancias, VT J1906+0849 ocuparía el disco exterior deformado y engrosado de la Vía Láctea.

Un compañero compacto podría expulsar partículas a gran velocidad

Una posible explicación sitúa en el sistema un objeto compacto que recibe materia a gran velocidad y lanza un chorro de partículas mientras un viento denso procedente del disco de acreción limita su expansión. El estudio plantea así un posible análogo joven de SS 433, sistema binario galáctico en el que una estrella alimenta a un compañero compacto, probablemente un agujero negro. Ese escenario también permitiría que el viento absorbiera rayos X antes de que pudieran escapar.

Las mediciones realizadas con el VLBA muestran una región emisora de apenas unas pocas unidades astronómicas que apenas aumentó de tamaño entre 2010 y 2025. Su velocidad de expansión queda por debajo de diez kilómetros por segundo y podría acercarse a uno, frente a los miles de kilómetros por segundo habituales en restos jóvenes de supernova. La temperatura de brillo supera los 100 millones de kelvin y apunta a radiación sincrotrón producida por electrones que giran alrededor de líneas de campo magnético.

Las explicaciones conocidas fallan ante varias propiedades observadas

Varias incógnitas mantienen abierta la identificación del sistema porque la interpretación de la línea infrarroja como Brackett-gamma todavía necesita nuevas observaciones espectroscópicas de alta resolución.

Los investigadores también consideran necesarias mediciones profundas en rayos X duros para comprobar si existe un motor central absorbido que Swift no pudo detectar y determinar si la línea infrarroja procede de un viento estable o de movimiento orbital.

Las alternativas examinadas hasta ahora tropiezan con propiedades observadas que dificultan atribuir VT J1906+0849 a fenómenos astronómicos ya conocidos y bien caracterizados. Una nova suele evolucionar en radio durante semanas o meses, una nebulosa de viento de púlsar cambia en escalas mucho mayores y Swift no encontró los rayos X esperables en una binaria típica con esta emisión de radio. Tampoco una procedencia extragaláctica resuelve todos los rasgos observados, de modo que la naturaleza de esta fuente de dos décadas continúa abierta a nuevas observaciones.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *