¿Puede la lana de oveja salvar un glaciar? Suiza prueba una alternativa a las lonas de plástico

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Por Oriol TorrellasPortada

¿Puede la lana de oveja salvar un glaciar? Suiza prueba una alternativa a las lonas de plástico

Cambio climático

Dos mantas fabricadas con lana suiza han pasado el verano sobre el glaciar Tsanfleuron, en Glacier 3000, junto a una cubierta geotextil convencional. Las primeras observaciones apuntan a una eficacia comparable para frenar el deshielo.

Este verano se han probado mantas de lana de oveja para cubrir 200 metros cuadrados del glaciar Tsanfleuron.

Este verano se han probado mantas de lana de oveja para cubrir 200 metros cuadrados del glaciar Tsanfleuron.

Summit Foundatio

Oriol Torrellas

15/09/2026 06:30 Síguenos en Google

En los Alpes suizos, proteger un glaciar durante el verano para evitar su deshielo causado por el cambio climático no es una imagen excepcional. En algunos glaciares se utilizan desde hace años grandes cubiertas blancas para reducir la radiación solar y ralentizar la fusión de la nieve y el hielo.  La novedad de este verano ha sido el material utilizado: en Glacier 3000, sobre el glaciar Tsanfleuron, dos mantas fabricadas con lana de oveja han compartido espacio con una cubierta geotextil sintética para comprobar si una fibra natural puede desempeñar la misma función.

Estado de las cubiertas de lana a mediados de agosto, lastradas con sacos de malta usados ​​rellenos de grava.
Estado de las cubiertas de lana a mediados de agosto, lastradas con sacos de malta usados ​​rellenos de grava. Zimy Da Kid/Summit Foundation

El experimento forma parte del proyecto “Keep It Wool”, promovido por la Summit Foundation en colaboración con el Centro Interdisciplinario de Investigación sobre la Montaña de la Universidad de Lausana (UNIL) y con la participación científica de la red suiza de seguimiento glaciar GLAMOS. El objetivo no es encontrar una forma de detener el retroceso de los glaciares, algo que los propios responsables del proyecto consideran imposible mediante este tipo de actuaciones, sino investigar una alternativa más sostenible para retrasar el deshielo en aquellos casos en los que ya se recurre a cubrir pequeñas superficies de hielo.

200 metros cuadrados de lana sobre el hielo

La prueba comenzó el 22 de junio, cuando se instalaron sobre el glaciar dos prototipos de 10 por 10 metros, es decir, 100 metros cuadrados cada uno. Las dos cubiertas de lana tenían diferente grosor: una con una densidad de 400 gramos por metro cuadrado y otra de 750 gramos por metro cuadrado. Junto a ellas se colocó otra cubierta de 100 metros cuadrados fabricada con el geotextil sintético utilizado habitualmente en este tipo de actuaciones.

Nieve guardada durante el verano para usarla en invierno, bajo las dos grandes lonas en Les Diablerets.
Nieve guardada durante el verano para usarla en invierno, bajo las dos grandes lonas en Les Diablerets. Zimy Da Kid/Summit Foundation

La comparación se realizó directamente sobre el terreno y no en condiciones de laboratorio. Hasta este mes de septiembre, los responsables han ido tomando medidas cada dos semanas. Para cuantificar la fusión se instalaron estacas en las áreas protegidas y se siguió la evolución de la nieve y el hielo bajo cada una de las cubiertas. El experimento pretendía responder a dos preguntas muy concretas: si la lana es capaz de resistir un verano en alta montaña y si sus propiedades aislantes permiten reducir la acción de la radiación solar sobre la superficie glaciar.

Los primeros resultados han sido favorables.

Según la evaluación preliminar difundida por la Summit Foundation, las dos cubiertas de lana ofrecieron una protección comparable a la cubierta geotextil convencional. La organización subraya, sin embargo, que se trata de una primera observación y que los datos recogidos todavía tienen que ser analizados en profundidad.

Impulsado por la organización Summit Foundation y un grupo de estudiantes, el proyecto «Keep It Wool».
Impulsado por la organización Summit Foundation y un grupo de estudiantes, el proyecto «Keep It Wool». Summit Foundation

En una presentación realizada a principios de septiembre, Timothée Steiner, responsable del proyecto y colaborador científico de Summit Foundation, explicó que el objetivo era comprobar si la lana podía resistir las condiciones de la alta montaña y aprovechar al mismo tiempo sus propiedades naturales para reducir el efecto de la radiación solar sobre la nieve y el hielo. 

«Keep It Wool»,

Las dos mantas utilizan una cantidad de lana equivalente a la producción de alrededor de 400 ovejas.

Si las lonas sintéticas funcionan, ¿por qué buscar otra cosa? La respuesta está en el impacto ambiental asociado a los propios geotextiles. Las cubiertas empleadas para proteger glaciares suelen estar fabricadas con fibras sintéticas, entre ellas polipropileno o poliéster. La exposición prolongada a la radiación ultravioleta, el viento, la lluvia y la abrasión puede deteriorar los tejidos y provocar la liberación de fibras. La Summit Foundation señala el riesgo de que la degradación de estos materiales genere microplásticos que terminen en la nieve, el hielo y las aguas de montaña.

A más de 2.000 metros de altura, en la inmensidad blanca de los Alpes suizos, el rebaño de ovejas ha encontrado un insólito aliado en la lucha climática.
A más de 2.000 metros de altura, en la inmensidad blanca de los Alpes suizos, el rebaño de ovejas ha encontrado un insólito aliado en la lucha climática. Zimy Da Kid, Summit Foundation

La lana parte, en teoría, de unas condiciones distintas. Es un material natural, renovable y biodegradable, y además ofrece propiedades aislantes que justifican su utilización como materia prima para este tipo de manta. La iniciativa añade una segunda dimensión al proyecto: dar un uso a una producción de lana suiza que actualmente tiene una salida comercial limitada.

Según los impulsores de “Keep It Wool”, entre el 40 % y el 70 % de la lana producida en Suiza acaba siendo descartada, por lo que el proyecto plantea utilizar parte de ese material como recurso local en lugar de desecharlo. 

El problema está relacionado con el hecho de que buena parte de la actividad ovina del país está orientada a la producción de carne, leche o al mantenimiento de espacios naturales, mientras que la lana tiene un valor económico reducido.

Tras meses de mediciones sobre el terreno, los resultados preliminares del verano han superado con creces las expectativas de los investigadores.
Tras meses de mediciones sobre el terreno, los resultados preliminares del verano han superado con creces las expectativas de los investigadores. Zimy Da Kid, Summit Foundation

La idea del proyecto es, por tanto, unir dos problemas aparentemente independientes: encontrar una salida para una materia prima infrautilizada y reducir el uso de materiales sintéticos en actuaciones de protección glaciar.

De una idea universitaria a un ensayo real

“Keep It Wool” nació en 2025 a partir de una propuesta vinculada al ámbito universitario y acabó transformándose en un ensayo de campo desarrollado por cuatro estudiantes de máster de la Universidad de Lausana: Maxime Galley, Elliot Gaffiot, José Bastidas y Léonard Duloube, todos ellos formados en el turismo y la geografía de los territorios y ambientes de montaña.

El proyecto fue sumando colaboradores hasta reunir a la Summit Foundation, el CIRM de la UNIL, la empresa suiza Fisolan, la instalación de Glacier 3000, la asociación vinculada a la industria de la lana Association Filature de l’Avançon y los investigadores de GLAMOS Mathias Huss y Mauro Fischer. La financiación contó además con el apoyo de Innosuisse.

La elección de Glacier 3000 tampoco es casual. El macizo de los Diablerets es un espacio donde las actividades turísticas y la conservación de la nieve y el hielo conviven desde hace tiempo. En el propio glaciar Tsanfleuron se realizan, además, actuaciones de snow farming, es decir, almacenamiento de nieve durante el verano para disponer de ella posteriormente.

El dato más importante quizá sea el que matiza todo el proyecto. Que la lana pueda funcionar tan bien como una lona sintética no significa que pueda salvar los glaciares suizos.

La propia Summit Foundation ofrece una comparación muy gráfica: las cubiertas utilizadas en Suiza pueden contribuir a conservar del orden de 300.000 metros cúbicos de nieve al año, frente a pérdidas de hielo que se sitúan en torno a 1.000 millones de metros cúbicos anuales. En otras palabras, su utilidad es real, pero estrictamente local.

El glaciar Tsanfleuron, situado en la concurrida área de Glacier 3000, cerca de Les Diablerets, en el oeste de Suiza.
El glaciar Tsanfleuron, situado en la concurrida área de Glacier 3000, cerca de Les Diablerets, en el oeste de Suiza. Zimy Da Kid, Summit Foundation

El proyecto tampoco pretende convertir la lana en una nueva herramienta milagrosa contra el calentamiento global. Su alcance es mucho más modesto y precisamente por eso resulta interesante: buscar una solución local, biodegradable y vinculada a una materia prima también local para una técnica que ya existe.

Mientras los glaciares suizos siguen perdiendo volumen a un ritmo acelerado —GLAMOS calculó un retroceso del 3 % del volumen en 2025 y una pérdida acumulada de unos 30 kilómetros cúbicos desde el año 2000—, ensayos como este exploran cómo reducir el impacto ambiental de las medidas de adaptación.

La gran incógnita ya no es solamente si la lana funciona. Los datos obtenidos durante este verano tendrán que demostrar si puede hacerlo de manera suficientemente duradera, eficiente y económicamente viable como para convertirse en una alternativa real a las cubiertas sintéticas. Por ahora, Suiza ha conseguido algo poco habitual: que una de las materias primas más tradicionales de la ganadería se convierta en protagonista de un experimento de alta tecnología aplicado a uno de los grandes símbolos del cambio climático.

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