Patek Philippe celebra su memoria en el antiguo Palazzo delle Scintille de Milán
Por Margarita Puig Boronat — Portada
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Patek Philippe hace siempre las cosas a su manera. Y a su ritmo. Desde su fundación en 1839 la manufactura ginebrina ha conservado y defendido una concepción de la relojería en la que la precisión mecánica convive con las artes decorativas y con su obsesión por acercar y explicar la alta relojería al gran público. Por eso, además de ese excepcional museo permanente recién renovado en la Rue des Vieux-Grenadiers, 7 de Ginebra (con alrededor de 2.500 piezas históricas mayoritariamente de la marca pero también relojes de otras casas que resultan imprescindibles para explicar la evolución del sector), la manufactura ginebrina ofrece exposiciones itinerantes públicas y gratuitas para acercar la alta relojería al gran público. Lo que comenzó en los años 70 y 80 para combatir la feroz crisis del cuarzo, se recuperó formalmente en 2012 con la primera Grand Exhibition de Dubái que atrajo a 165.000 visitantes y abrió una tradición de muestras bianuales que de momento han pasado por Múnich, Londres, Nueva York, Singapur y Tokio.
Fonte: Portada