‘Naza’, la masacre de civiles palestinos irrumpe en Venecia

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Por Francesco OlivoPortada

‘Naza’, la masacre de civiles palestinos irrumpe en Venecia

La Mostra

Fuertes aplausos en el Lido para el nuevo documental de los autores de ‘No Other Land’ que explica el sistema israelí de ataques en Gaza

Yuval Abraham y Rachel Szor, directores de Naza, durante el photocall del documental en la Mostra de Venecia.

Yuval Abraham y Rachel Szor, directores de Naza, durante el photocall del documental en la Mostra de Venecia.

Yves Herman / Reuters

Francesco Olivo

Francesco Olivo

Venecia. Corresponsal

10/09/2026 15:24 Actualizado 10/09/2026 15:32 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

La muerte de civiles en Gaza está ampliamente asumida en los cálculos del ejército israelí. La única precaución es cambiarles el nombre a los seres humanos. En el lenguaje cínico de la guerra, las víctimas inocentes de los bombardeos reciben una sigla: “Naza”, daños colaterales que de casuales tienen muy poco.

Naza es precisamente el título del documental de los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, ganadores del Oscar por No Other Land, presentado este jueves en la Mostra, donde las primeras proyecciones terminaron con un larguísimo aplauso. Sin ninguna concesión retórica, la película explica el sistema que permite matar civiles en Gaza. Es el resultado de tres años de trabajo y ha sido producido por The Guardian junto a JW Films.

Siempre de noche y desde los tejados de Tel Aviv, Abraham y Szor recogen los testimonios de 24 miembros del ejército y de los servicios de inteligencia israelíes, algunos de ellos pertenecientes a unidades secretas que respondían directamente ante Benjamin Netanyahu. Con la voz alterada para preservar su anonimato, describen con detalle cómo funciona el mecanismo para bombardear edificios en la Franja. A menudo toman un bolígrafo y dibujan esquemas en un bloc mientras hablan.

Buena parte del sistema se basa en el seguimiento de los teléfonos de prácticamente todos los habitantes de Gaza. Cuando los sistemas de inteligencia artificial señalan a un supuesto miembro de Hamas —a menudo un militante de bajo rango o incluso un simple afiliado—, se espera a que vuelva a casa para bombardear el edificio. La presencia de familiares, incluidos niños y bebés, explican los militares, es perfectamente conocida. Pero no impide el ataque.

Los servicios lo escuchan todo. Incluso los llantos y los gritos de los niños poco antes de morir. La alerta puede activarse cuando en una conversación aparecen determinadas frases, como “papá está volviendo a casa”. Entonces despega el dron con la bomba. “Y luego quizá resulta que ni siquiera volvió a casa”, relata uno de los entrevistados.

Los altos mandos explican que no se trata de excesos aislados ni de errores sobre el terreno, sino de un sistema

La tesis del documental es precisamente esa: no se trata de excesos aislados ni de errores cometidos sobre el terreno, sino de un sistema que asume un elevado número de víctimas civiles. Los testimonios también describen ataques contra civiles cerca de puntos de distribución de alimentos y la destrucción sistemática de barrios enteros cuando todavía podía haber personas refugiadas en ellos.

La Biennale había apostado claramente por la película, hasta el punto de incorporarla al programa más tarde, cuando finalmente estuvo terminada. La presencia de su director, Alberto Barbera, en la rueda de prensa confirmó esa atención especial. El año pasado, La voz de Hind Rajab conmocionó al festival y acabó recibiendo el León de Plata. Este año, la matanza de civiles palestinos ha regresado con fuerza al Lido, aunque con un formato más periodístico.

Abraham evoca la memoria del Holocausto para alertar sobre los mecanismos de deshumanización en Gaza

A través de las ventanas de los edificios de Tel Aviv se distinguen televisores encendidos con los informativos, mientras Benjamin Netanyahu y los jefes del ejército difunden su propaganda sobre la guerra. Pero en los tejados se cuenta otra historia. Algunos de los militares que participaron en este sistema se muestran arrepentidos, incluso conmocionados; otros reivindican con orgullo lo que hicieron. 

¿Cómo se convive con todo eso? La película introduce también un delicado paralelismo con el Holocausto. “Primo Levi explicó cómo un ser humano puede deshumanizarse”, afirma Abraham. “Soy israelí y judío. En el mundo de hoy vemos la memoria del Holocausto y también cómo puede utilizarse para justificar lo que se ha hecho en Gaza. Cuando decimos ‘nunca más’, tenemos que estudiar los patrones de nuestro presente. No estoy diciendo que sea lo mismo ni algo similar, pero debemos reconocer los mecanismos de deshumanización”.

Preguntado por la dificultad de conseguir estos testimonios, Abraham explica que, paradójicamente, el trabajo se vio facilitado porque “la mayoría de los medios israelíes ha ignorado la muerte de civiles en Gaza”. Por eso, sostiene, durante mucho tiempo nadie había formulado una pregunta tan elemental como esta: “¿Cómo funciona?”.

Entre los productores ejecutivos figura también Jonathan Glazer, director de La zona de interés, la película ganadora del Oscar que narraba la vida del comandante de Auschwitz Rudolf Höss y de su familia junto al campo de exterminio, que nunca llegaba a mostrarse. Naza adopta una elección parecida: prácticamente no se ven los edificios destruidos en Gaza —salvo en la última escena—, sino los sólidos bloques de Tel Aviv, donde la vida continúa con normalidad. “Las víctimas no son visibles —concluye Abraham—, pero nunca son invisibles en nuestra mente”.

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Fonte: Portada

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