Por Santiago Segurola — Portada

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Prometía emociones fuertes el sábado de sesión continua, como en los viejos cines de barrio. Primero el Barça, después el Madrid. Uno cabalga sobre la ola. No se le recuerda un comienzo de temporada más tranquilo. Carrusel de victoria y goles a gogó. El otro vive bajo presión y lo dejó bien claro contra el Villarreal, partido que recuperó al Mourinho de toda la vida, no al templado veterano que anunciaban. Regresó en plan fiera, ingobernable, acentuando el rasgo en cada jugada y fricción, todas le sirvieron para convertir el partido en un conflicto feo, de consecuencias desagradables, coronadas en el campo por Vinícius, expulsado por un horrible agarrón del pelo a Saliba en una jugada que el brasileño cerró con lo que suponía el segundo gol del Madrid. El VAR llamó al árbitro, que necesitará una semana de ansiolíticos para recuperarse de tanto sofocón, y le colocó ante la evidencia. Expulsión y follón atómico en el Bernabéu.

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Fonte: Portada

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