Morante, Las Ventas y la corrida de la Hispanidad
Por Francisco March Celaya — Portada
Morante, Las Ventas y la corrida de la Hispanidad
Toros
El diestro regresa mañana a la plaza de toros madrileña, la misma fecha en la que en 2025 dijo que decía adiós

El diestro Morante de la Puebla se cortó el año pasado la coleta tras serle concedidas dos orejas en Las Ventas durante el festejo taurino de la Feria de Otoño
Borja Sánchez-Trillo / EFE

Paco March
11/10/2026 13:31 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Mismo día, 12 de octubre; mismo escenario, Las Ventas. Un año después de la tarde en que Morante de la Puebla, tras cortar dos orejas a su segundo toro, se encaminó lentamente hasta el centro de ruedo y allí, entre lágrimas suyas y de la plaza entera, que también eran de asombro, se despojó del añadido. Es decir, “se cortó la coleta”.
Pero se fue sin irse y volvió, ya en este 2026, el Domingo de Resurrección en La Maestranza para, desde entonces, completar una temporada con tardes para el recuerdo, la de la silla, banderillas en mano, en ese mismo ruedo en la Feria de Abril entre muchas. Porque muchos han sido los paseíllos y algunas las espantás.

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Por todo eso y más, a las pocas horas de ponerse a la venta el abono para esta Feria de Otoño el cupo, veintidós mil localidades, se agotó y las pocas más de mil entradas sueltas que quedaron, también de inmediato.
Una temporada, la de Morante, a la que a la de mañana aún se añadirán, a modo de coda, dos tardes más y seguidas en la Feria del Pilar zaragozana. A partir de ahí, todos los interrogantes de un futuro incierto, como el propio torero reconoce.
Pero, decíamos, mañana regresa Morante al lugar de los hechos en una fecha de exaltación de “valores patrios”, ese “Día de la Raza” que, felizmente, ya solo invocan algunos como tal.
Ocurre que en España, “este país de todos los demonios/en que el mal gobierno y la pobreza/no son sin más pobreza y mal gobierno si no un estado místico del hombre (Gil de Biedma) se vive un momento político y social a la que el adjetivo convulso se le queda corto. Y como Ortega -el filósofo no el torero- proclamó, las plazas de toros son espejo de la sociedad española.
Y de un tiempo a esta parte aún más de manifiesto, acaso como reacción a la tentación prohibicionista de ciertos poderes, no solo políticos, que han arrojado la tauromaquia en manos de quienes hacen de ella santo y seña de españolidad.
Un ejemplo de todo ello sería el diseño del cartel anunciador de la corrida de autos.
Corrida de la Hispanidad y, sobre un fondo de ilustraciones de cierto arcaísmo, las banderas de España, Madrid…y Ceuta. La actualidad manda, diría aquel, aunque sea traída por los pelos.
Aquel 12 de octubre de 2025, Morante, con pleno derecho, brindó su primer toro a Isabel Díaz Ayuso y el otro, que pudo ser su último pero no lo fue, a Santiago Abascal. Y, durante el festejo, como en tantos otros y en otros lugares, tal que esta misma temporada, los gritos insultantes y a coro contra el presidente del Gobierno (también, en el momento de entrar a matar y dirigido al diestro, el de ¡piensa que es Pedro Sánchez!).
En el tan contaminado escenario político social y mediático en el que estamos, barrunto que la sentencia de Ortega va a quedarse corta.
Pese a ello, mejor quedarse con aquello del francés Jean Cau: “Una corrida de toros es, cada tarde, a eso de las cinco, ir al encuentro de los Reyes Magos”… Porque Morante es la magia y la ilusión.
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