Mark Carney, el inesperado ídolo de la resistencia al trumpismo

0

Por Daniel Rodríguez CarunchoPortada

Mark Carney, el inesperado ídolo de la resistencia al trumpismo

Líder emergente

El primer ministro de Canadá, un exbanquero sin experiencia política, se ha convertido en la gran esperanza de la Europa liberal

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, hoy durante su discurso en el Parlamento Europeo en Estrasburgo

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, hoy durante su discurso en el Parlamento Europeo en Estrasburgo

JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN / AFP

Daniel Rodríguez Caruncho

Daniel R. Caruncho

Barcelona

17/09/2026 14:21 Actualizado 17/09/2026 14:46 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cuando Mark Carney entró hoy al Parlamento Europeo, fue recibido como una estrella de rock. Los diputados se agolpaban en las primeras filas del hemiciclo para estrecharle la mano y hacerse un selfi con él. El entusiasmo estaba justificado: el primer ministro de Canadá se ha convertido en el hombre del momento. Es el faro de aquellos que buscan una alternativa al mundo cruel y sin reglas que promueve Donald Trump.

El suyo, sin embargo, ha sido un ascenso insospechado. Nacido en la pequeña localidad de Fort Smith en 1965, en el seno de una familia de clase media –sus padres eran maestros–, Carney llegó a la política casi por accidente, tras una vida dedicada a la economía.

Sus inicios laborales transcurrieron en el banco de inversión privado Goldman Sachs, donde pudo conocer de primera mano las tripas de las finanzas internacionales. Luego vino el salto al sector público: empezó a trabajar para el Banco de Canadá y, tras un interludio como asesor en el Ministerio de Finanzas canadiense, se convirtió en su gobernador. Su etapa al frente de la entidad (2007-2012) coincidió con la gran crisis financiera global, y Carney demostró una gran habilidad para sortear los peores efectos del vendaval. 

Ese buen hacer le abrió las puertas del Banco de Inglaterra, del que fue gobernador entre el 2013 y el 2020. Ningún extranjero había ocupado ese cargo hasta entonces –y tampoco nadie antes había liderado dos bancos centrales de países distintos del G-7–. Durante su estancia en Londres tuvo que lidiar con el referéndum de independencia de Escocia, el Brexit y el inicio de la pandemia. Se puede decir que salió airoso de todo: supo transmitir calma a los mercados cuando tocaba.

Lee también

Carney: “Podemos crear el próximo orden mundial, que sea justo, estable y próspero”

Carney: “Podemos crear el próximo orden mundial, que sea justo, estable y próspero”

Olga Rodríguez

Von der Leyen abre la puerta a Canadá para ser el primer “miembro asociado” de la UE

Von der Leyen abre la puerta a Canadá para ser el primer “miembro asociado” de la UE

Olga Rodríguez

Concluido su mandato en el Banco de Inglatera, fue nombrado enviado especial de la ONU para la Acción Climática y Finanzas, pero Carney ya tenía la vista puesta en Canadá: su nombre sonaba como posible ministro de Economía del Gobierno de Justin Trudeau. Pero la dimisión de Trudeau en enero del 2025 hizo saltar el plan por los aires. 

El Partido Liberal canadiense necesitaba un nuevo líder, y las miradas se dirigieron hacia Carney, quien dio un paso al frente pese a que todo jugaba en su contra: los liberales estaban hundidos en las encuestas, y el perfil tecnócrata del exbanquero no parecía el mejor reclamo para los votantes. Pero el contexto geopolítico hizo posible lo que parecía imposible.

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus amenazas de anexionarse a Canadá se convirtieron en el combustible político para Carney, que se presentó como la mejor opción para pararle los pies a Washington. Su mensaje caló, y así pudo imponerse con holgura a los conservadores en las elecciones federales celebradas en marzo del 2025.

Desde entonces, el dirigente liberal se ha mantenido fiel a su promesa de plantar cara a Trump. Su hoja de ruta es clara: reducir la dependencia de Canadá de EE.UU. mediante nuevas alianzas con Europa y Asia. Y el mundo tomó buena nota de ella el pasado enero, cuando Carney dio un discurso llamado a pasar a los libros de Historia: el que pronunció en el Foro de Davos. Ahí, ante una nutrida representación de las élites políticas y empresariales del globo, el líder canadiense declaró “la ruptura del orden mundial” y el inicio de una nueva era en la que “la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ningún límite”. “Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú”, resumió de forma gráfica.

El discurso causó un enorme revuelo, y consagró a Carney como gran referente del antitrumpismo. Aquel al que muchos acusaban de frío, aburrido y falto de carisma desprende ahora un aura especial. Así se ha visto hoy en Estrasburgo.

Daniel Rodríguez Caruncho

Daniel R. Caruncho

Ver más artículos

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

Etiquetas

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *