María Velasco: “El amor pone en jaque la noción de libertad e individualidad del neoliberalismo”

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Por Julio Antonio Hurtado DiazPortada

María Velasco: “El amor pone en jaque la noción de libertad e individualidad del neoliberalismo”

Entrevista

La dramaturga habla del regreso de ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’ a la Nave 10 de Matadero

La dramaturga María Velasco, en el escenario de 'Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos' 

La dramaturga María Velasco, en el escenario de ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’ 

Jesús Hellín / STUDIOMEDIA19)

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

17/09/2026 17:12 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

“El amor es un ovni”. Este lema preside la escena de Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos, la obra con la que la creadora escénica María Velasco, premio Nacional de Literatura Dramática en el 2024 por Primera sangre, regresa a la Nave 10 de Matadero, donde puede verse hasta el 20 de septiembre. 

Y sí, el amor es un auténtico objeto volante no identificado en la vida de la protagonista, una mujer (interpretada en alternancia por las actrices Maricel Álvarez y María Jáimez) que acaba de cumplir los cuarenta y se enfrenta a la soledad, condenada por la incomunicación con los hombres y una larga cadena de abandonos y fracasos. Pero ahí está la música sideral de David Bowie para llevarla al cosmos de la fantasía, donde el deseo (encarnado por un polifacético Carlos Beluga que hace de astronauta y de extraterrestre) la rescata de la asfixiante Tierra.

Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos, título que no esconde la inspiración en el poema Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, de Cesare Pavese, es esencialmente un monólogo desesperado, atravesado de lirismo y humor, en el que María Velasco explora los límites del amor y del deseo. “Sí, y yo quería convertir este formato en una polifonía, que se vieran los muchos perfiles, las aristas de la personalidad del personaje, que se impregna con la de cada intérprete, también a través de la música y de la danza, para poder diversificarlo”, explica.

En cuanto a la evocadora música del rey del glam, que recorre la obra desde el principio hasta el final, con una versión de Space Oddity en italiano (Ragazzo solo, ragazza sola), cuenta la dramaturga: “El rock espacial de esa época, también la autenticidad de Bowie, su alteridad, sus propias relaciones sexoafectivas, que no eran nada convencionales, tenían que ver con el espíritu de la obra y me apetecía mucho que estuvieran”.

“Es paradójico que esa canción de rock espacial, que es casi como una pequeña narración, se convierta (en su versión italiana, cantada por el propio Bowie) en una canción de amor”, reflexiona la autora, que ha combinado géneros tan dispares como la poesía y la ciencia ficción, de la que le interesa esa capacidad de convertir “la realidad más sucia, pasándola por el filtro de la imaginación, en utopía”, en su propuesta dramática.

María Velasco, durante la entrevista 
María Velasco, durante la entrevista  Jesús Hellín / STUDIOMEDIA19

Es como si la ciencia ficción, género del que admira a autoras como Mariana Enríquez, Mónica Ojeda o María Fernanda Ampuero, herederas, recuerda María Velasco, de la grandísima Ursula K. Le Guin, “esclareciera” cosas que de otro modo no se podrían ver “a simple vista”. Y también le pasa con el cine: “Me interesan mucho esos géneros híbridos”, argumenta la autora.

En cuanto a la hondura poética del monólogo, María Velasco lo considera una seña de identidad: “Siempre me he sentido en un lugar extraño o sui géneris dentro del teatro de texto, porque no soy una escritora de tramas. Parto de una anécdota o de un cuentito muy sencillo, muy alegórico, y a partir de ahí me interesa mucho la densidad filosófica. Creo que hoy en día estamos necesitados de reflexión y me interesa mucho la poesía y la musicalidad de la palabra. Además, es un valor que tiene el teatro para diferenciarse de los guiones de hierro del audiovisual”, analiza la dramaturga, que no rehúye el compromiso político ni la denuncia del capitalismo.

“Parece que el neoliberalismo hubiera alcanzado también el amor y que uno quisiera de las relaciones que no fueran muy molestas, ni que pusieran en jaque la individualidad, las libertades. Y el amor siempre entra en tensión con todo eso, siempre lo pone al menos en duda”, apunta al hablar del edadismo que sufre su protagonista y del “escepticismo brutal” sobre las relaciones generalizado en la sociedad. 

“Intento reivindicar que el amor no es un autismo de dos, es un acto de fe. Es volver a abrirse a la esperanza. Y para mí un cuerpo deseante, que es un cuerpo que tiene también una apertura hacia el otro en un contexto de tanta xenofobia, tanta aporafobia, que no tiene miedo a exponerse a un tercero, es un cuerpo más armónico, por así decirlo. No es un cuerpo tenso, violento, atravesado por los actuales discursos de la intolerancia”, concluye María Velasco, que después de pasar por Madrid tiene pensado llevar su obra de gira por toda España.  

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

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