Maria Julia, la terapeuta que conduce hasta el barranco donde murió Isak Andic
Por Mayka Navarro Miranda — Portada
Contenido solo para suscriptores Maria Julia, la terapeuta que conduce hasta el barranco donde murió Isak Andic
Investigación abierta
La investigación por el presunto homicidio del fundador de Mango pone el foco en la profesional no colegiada

María Julia Lüderwaldt a su llegada a los juzgados de Martorell, el pasado 30 de junio
Mané Espinosa
Collbató
20/09/2026 06:00 Actualizado 20/09/2026 06:14 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Trece días antes de que Isak Andic muriera al precipitarse por un barranco de Montserrat, Maria Julia Lüderwaldt caminó por ese mismo sendero. La terapeuta de la familia Andic recorrió el Camí de les Feixades acompañada de Johanna, una profesora de inglés británica aficionada a la montaña y colaboradora ocasional. Tenían un propósito: localizar barrancos.
Seis días más tarde, Johanna regresó al mismo sendero. Esta vez acompañada de Jonathan Andic, que lo recorría por primera vez. Antes de iniciar la excursión, Maria Julia envió un mensaje de audio a su colaboradora a modo de recordatorio. No debía olvidar mostrar a Jonathan aquellos “puntos de peligro” que las dos habían identificado en su salida anterior.
Presionó sobre la herencia, buscó puntos en el sendero y fue el motivo del viaje a Quito del sospechoso
Dos días después, Jonathan envió un mensaje a su padre para invitarlo a recorrer una ruta en Montserrat que había conocido recientemente. Sería breve, le dijo, de poco más de treinta minutos, y les permitiría estar solos. El día elegido fue el 14 de diciembre. La defensa asegura que improvisaron la salida después de cancelar una cita anterior. Isak Andic murió aquella mañana al caer por un barranco.
La secuencia forma parte de la compleja investigación judicial que trata de determinar si la muerte del fundador de Mango fue accidental o, como sospechan los investigadores, un homicidio. Jonathan fue detenido por la muerte de su padre y quedó en libertad provisional tras abonar una fianza de un millón de euros. Y no son pocas las fuentes que interpretan que Maria Julia podría estar siendo investigada en una pieza secreta del juzgado de Martorell, tras conocerse los detalles aportados por la profesora de inglés, que se suman al papel que tuvo en la mediación entre padre e hijo. Lüderwaldt declaró el 30 de junio como testigo y no consta oficialmente que su situación procesal haya cambiado.
Pero su presencia en el relato de los hechos es cada vez más recurrente y aparece en varias de las tramas que conducen hasta el barranco en el que murió el fundador de Mango. Cada vez que los investigadores rehacen los pasos de los Andic anteriores a aquel 14 de diciembre, Maria Julia irrumpe en escena.
La mujer se convirtió en terapeuta de todos los miembros de la familia Andic por insistencia de la entonces pareja del fallecido, Estefanía Knuth. La que fuera jugadora profesional de golf fue la primera en acudir a sus controvertidas sesiones y convenció a Isak para que confiara en ella con el objetivo de reconstruir la compleja relación afectiva que mantenía con su hijo mayor.
Una intervención a la que Isak trató de resistirse, especialmente cuando la terapeuta lo presionó para que entregara cuarenta millones de euros en vida a su hijo. Una suerte de herencia anticipada para que Jonathan pudiera abandonar definitivamente su presencia en la dirección de Mango e iniciar nuevos proyectos profesionales, entre los que estaba abrir una sastrería. Maria Julia llegó a advertir al padre de que no volvería a saber nada de su hijo si no aceptaba sus condiciones.
Aquella actuación, que la magistrada Raquel Nieto calificó en uno de sus autos como un chantaje al empresario, ya despertó interrogantes. Hasta qué punto una terapeuta debía inmiscuirse en herencias y repartos económicos y hacerlo mediante semejante presión. Finalmente, Isak cedió, pese a que padre e hijo estuvieron a punto de prescindir de Maria Julia después de asistir juntos a una sesión maratoniana en el despacho del catedrático de psiquiatría Antoni Bulbena.
Si aquella intervención de Maria Julia ya había llamado la atención de los investigadores, su reaparición buscando barrancos para una de sus terapias de confrontación volvió a colocarla bajo el foco. La excursión estaba pensada inicialmente para otro paciente, diagnosticado de esquizofrenia, al que la terapeuta pretendía confrontar al borde de un precipicio mientras ella representaba el papel de su madre. El ejercicio finalmente no se llevó a cabo, pero Maria Julia no desaprovechó aquel sendero. Pidió a su colaboradora que regresara acompañada de otro paciente, un tal Jonathan Andic, del que le explicó que tenía un conflicto con la gestión del dinero.
Y Maria Julia reaparece de nuevo en el hasta ahora misterioso y fugaz viaje que Jonathan realizó en solitario a Quito y durante el cual desapareció el teléfono que llevaba el día de la muerte de su padre. Una estancia de apenas 48 horas que ahora se ha sabido que tenía como propósito impulsar la publicación de un libro sobre las denominadas “siete cronologías”, el método terapéutico creado por Lüderwaldt. El proyecto literario, según explicó Jonathan, había sido concebido inicialmente por Isak y Maria Julia. Tras la muerte del empresario, la terapeuta lo reactivó con su hijo.
Con el avance de la instrucción, la figura de Maria Julia ha dejado de ocupar un espacio secundario en la investigación. Su cometido inicial había sido tratar de recomponer una relación entre padre e hijo que atravesaba momentos especialmente difíciles y que ambos habían mostrado voluntad de sanear. Pero con el tiempo, la terapeuta adquirió una posición de confianza que terminó trascendiendo el espacio natural de una consulta.
Ninguno de los hechos en los que aparece Maria Julia, ni por separado ni en conjunto, señala por sí mismo una presunta participación de la terapeuta en la muerte de Isak Andic. Ella no estaba en Montserrat el día de la caída. Pero su presencia recurrente en las distintas tramas sí explica el interés de la fiscal Teresa Yoldi, de la jueza y de los investigadores por saber más sobre su verdadero papel.
En los primeros compases de la investigación, todavía con la magistrada anterior, los Mossos llegaron a solicitar autorización para analizar sus cuentas corrientes y comprobar si había recibido algún ingreso extraordinario por parte del sospechoso. La jueza denegó la petición.
Los interrogantes se multiplican. Qué sabía sobre los planes de Jonathan Andic para llevar a su padre a Montserrat. Por qué tenía tanto interés en que el hijo conociera los barrancos de ese camino. Y por qué quiso que Jonathan recorriera precisamente una ruta que ella había elegido para una terapia de confrontación familiar con otro paciente, mediante un ejercicio que implicaba simular que se empujaba a una persona por un barranco.
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La defensa de Jonathan Andic quiso el viernes desmarcarse de las últimas informaciones avanzadas por La Vanguardia . No explicó a cuento de qué el investigado realizó aquella excursión con la profesora de inglés, pero sí negó que el mayor de los hermanos Andic hubiera mostrado interés alguno por una terapia relacionada con la simulación de lanzar a un familiar por un barranco.

Mayka Navarro
Redactora de sucesos
Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de ‘Desmontando el crimen perfecto’. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender

Toni Muñoz
Redactor de tribunales
Redactor de tribunales. Autor del libro ‘Solo tú me tendrás’ sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)
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