Lula cuenta con medidas de apoyo al trabajador para cerrar la brecha con Flavio Bolsonaro
Por Andy Robinson — Portada
Lula cuenta con medidas de apoyo al trabajador para cerrar la brecha con Flavio Bolsonaro
Elecciones reñidas en Brasil
Tras las megamanifestaciones contra la extrema derecha, se estrecha la ventaja conservadora en los sondeos

Camiseta en venta en una manifestación en Sao Paulo con fases de la vida de Lula
ANDY ROBINSON

SAO PAULO
15/10/2026 19:57 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Los machacados ánimos de la izquierda brasileña recibieron una inyección de oxígeno este miércoles tras la publicación de dos encuestas que mostraron una subida de intención de voto a Luiz Inácio Lula da Silva. Para alegrar aún más a los lulistas, el Senado aprobó una medida que el Gobierno de izquierdas ha impulsado y que tiene mucho apoyo popular: la reducción de la semana laboral.
La enmienda a la Constitución reduce la semana laboral de seis a cinco días con un máximo de 40 horas en lugar de 44 y beneficiará a más de 30 millones de brasileños. Puesto que cuenta con el apoyo del 80% de los brasileños, es lógico pensar que Lula se verá beneficiado a diez días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del encarcelado expresidente de extrema derecha.
Para amortiguar el impacto, Flávio, que se ha mostrado contrario a la reforma por las presiones desde los poderes empresariales, cambió de idea en el último instante y votó a favor. Muchos creen que el cambio de 180 grados tiene que ver con la visita a su padre, que permanece en arresto domiciliario, en un condominio en Brasilia. Condenado a 27 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado, Bolsonaro padre siempre ha intentado evitar ser percibido como un títere de los bancos de Faria Lima, el Wall Street de São Paulo.
Hay esperanza en la campaña de Lula de que la reducción de la semana laboral, y otras medidas en favor de la clase trabajadora, se impongan a las guerras culturales y el odio a la izquierda que el bolsonarismo ha podido inyectar en grandes segmentos del electorado de bajos ingresos.
Pero no está claro que funcione. “Yo trabajo tanto que al llegar a casa solo duermo y luego vuelvo al trabajo; no he tenido hijos porque, ¿para qué?”, dijo una camarera cuarentona en la churrasquería D’Brescia en el barrio Paraíso de São Paulo, frecuentado principalmente por trabajadores chinos. Apoyaba la nueva ley, pero no tenía claro votar a Lula: “Yo no soy anti Bolsonaro, ni anti Lula; soy anti política”, dijo.
“Yo no soy anti Bolsonaro, ni anti Lula; soy anti política”, dijo una camarera
Las masivas manifestaciones contra la vuelta del bolsonarismo que llenaron la avenida Paulista de São Paulo el domingo y la avenida Nossa Senhora de Copacabana en Río el lunes han cambiado un poco el ambiente. El miércoles se publicó la nueva encuesta de la empresa Quaest, que reduce la ventaja de Flávio a dos puntos frente a los cuatro en su victoria en la primera vuelta hace diez días. Ayer jueves, un sondeo tracking de la menos reconocida encuestadora Palver, la dejó en un solo punto. ¡Bora virada! —vamos adelante con el giro— se ha convertido en la frase de rigor en los barrios lulistas de las grandes ciudades.
Pese a la tendencia actual en las elecciones occidentales de castigar a los gobiernos “incumbentes”, hay ventajas de tener el poder. Lula aprovecha para ampliar el llamado “paquete de bondades” que ha ido elaborando en busca del voto del 70% de los brasileños que cobran menos de dos salarios mínimos —un salario mínimo equivale a 285 euros mensuales— o menos.
El gobierno ya había aumentado el subsidio antipobreza Bolsa Família y reducido la carga de la deuda para millones de familias que lidian con la morosidad. Esta semana ha implementado la reducción anunciada hace meses del impuesto sobre la gasolina y el etanol, la condonación de deudas y alguna transferencia directa para los microemprendedores de la enorme economía informal.
Bolsonaro denuncia que “el Gobierno quiere comprar votos”. Pero lamentar la irresponsabilidad populista cuando tu campaña se basa en falsas noticias y teorías de conspiración no resulta muy convincente ni tan siquiera para los columnistas de la prensa del establishment. “Lula por lo menos no esconde (…) su laxitud fiscal; Flávio miente”, escribió Vera Magalhães en O Globo.
“Lula por lo menos no esconde (…) su laxitud fiscal; Flávio miente”
Flávio Bolsonaro no solo ha apoyado la semana de 40 horas; ha ido modificando su programa de austeridad. Tras defender recortes draconianos en reuniones con empresarios a puerta cerrada, ya garantiza el mantenimiento de Bolsa Família, del programa de vivienda pública Mi Casa, Mi Vida y otros programas sociales. Al mismo tiempo que promete reducir impuestos. Esto, pese a un firme compromiso de reducir el gasto público en más de 40.000 millones de euros.
Pero las contradicciones no se castigan en el nuevo paradigma político, y mucho menos las incoherencias. Tampoco será fácil para Lula rentabilizar una política de clase en las urnas. “Para el pobre de derechas, la identidad es más importante que la razón”, dijo Jesse Souza, cuyo nuevo libro, O pobre de direita, se comenta tras el avance de la extrema derecha en América Latina. “Y la identidad es ser blanco para los pobres del sur brasileño y ser evangélico para muchos negros en todo el país”.
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Fonte: Portada