Los papas y las encíclicas
Por Jordi Alberich — Portada

Los papas y las encíclicas 19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Desde hace unos días grandes empresarios y expertos en inteligencia artificial han encendido las alarmas acerca de la posibilidad, cierta y cercana, de que sus avances se nos escapen de las manos y las consecuencias resulten devastadoras. O hay algo que no se entiende o la situación es realmente muy grave, hasta el punto de que algunos de quienes más pueden lucrarse del avance tecnológico son los primeros en echar el freno.
En cualquier caso, se confirma definitivamente que el desarrollo descontrolado de la tecnología es uno de los mayores riesgos de la humanidad. Una amenaza que, al combinarse con el hundimiento de la política tradicional y los organismos multilaterales, adquiere aún mayor peligro. Muestra de ello son las declaraciones de Donald Trump al afirmar que todo es fruto de una conspiración enfermiza contra la inteligencia artificial y los centros de datos que la hacen posible; es decir, quien debería liderar la regulación en un momento más que determinante apuesta por la sinrazón.
Quien debería liderar la regulación de la IA en un momento clave apuesta por la sinrazón
Lo más preocupante es que el mal gobierno de lo público puede ir para largo, pues ese auge del radicalismo político es consecuencia de un arraigado malestar social que, viniendo de lejos, aún no sabemos cómo reconducir; todos miramos a la política en busca de soluciones, pero esta, fragmentada en espacios nacionales, lo tiene muy difícil para gobernar a un dinero global que acaba por imponer sus reglas.
Así, de la misma manera que la tecnología descontrolada puede arrasar con más de lo que jamás hubiéramos imaginado, los excesos del capitalismo están ya teniendo unos efectos también devastadores y son el alimento del desgobierno global. Por ello, dado lo evidente del deterioro social de las últimas décadas, se esperaba que, desde el seno de los más beneficiados de ese dinero global, surgieran voces para denunciar su propio desvarío, como ha sucedido estos días desde el mundo de la inteligencia artificial. Pero no ha sido así.
Esta semana el Vaticano ha adquirido un gran protagonismo, al reivindicar el carácter profético de León XIV con su encíclica Magnifica humanitatis , en la que advertía de los enormes riesgos de una inteligencia artificial desgobernada. Han bastado unos pocos meses para comprobar el acierto de sus advertencias. En este sentido, convendría recordar que el actual Papa adoptó el nombre en reconocimiento a León XIII, que, con su encíclica Rerum novarum de 1891, impulsó la doctrina social de la Iglesia, al advertir de los excesos de la revolución industrial y de la urgencia por atender las condiciones de vida de los obreros; buen momento, pues, para releer lo escrito hace más de un siglo, dado que volvemos a estar en ello. Entonces, la encíclica también acertó con sus advertencias, si bien no se le hizo caso, prosiguió el deterioro social y la cosa acabó como acabó.
Etiquetas
Mostrar comentarios
Fonte: Portada