Los fanáticos aceleran
Por Màrius Carol Pañella — Portada

Consejero editorial
Los fanáticos aceleran
FUTUROS IMPERFECTOS
17/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Decía Álvaro de Figueroa, el conde de Romanones, que era tan difícil gobernar un pueblo de incrédulos como uno de fanáticos. Lo sabía bien, pues hasta tres veces presidió el Consejo de Ministros con el rey Alfonso XIII. Los fanáticos se han apoderado hoy definitivamente de la política. Lo vemos en las sesiones del Congreso, donde ya no se debate sino que se discute, donde es imposible llegar a acuerdos entre socialistas y populares. No se escuchan, se rechazan.

En la crisis de Ceuta no ha habido ningún intento de abordar conjuntamente una situación que afecta a la credibilidad de España y a su política exterior. Feijóo podría haber puesto de manifiesto los errores del Gobierno y haber pedido responsabilidades, pero al mismo tiempo hubiera podido contribuir en la solución del problema. Es posible que Sánchez no se hubiera dejado (o sí), pero el PP habría ganado credibilidad ante los ojos de los ciudadanos y visibilidad como partido de Estado.
Casado fue el último político que propuso a Sánchez compartir el espacio de la moderación
Pablo Casado, que fue el presidente del PP tras Mariano Rajoy, fue el último político que se atrevió a decir en el Congreso de los Diputados, en febrero del 2021: “La tarea que usted (Sánchez) y yo debemos compartir es ensanchar el espacio de la moderación y hacerlo tan grande como para que los dos podamos ganar dentro de él”. Le estaba pidiendo formas para rebajar la polarización, pero a Casado la política (con la contribución de Ayuso) se lo llevó por delante. Fue el reconocimiento más claro de que la polarización es buscada por los políticos y forma parte de sus estrategias.

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A la polarización se han sumado las televisiones del país. El Confidencial ha aportado el dato de que ya hay 43 horas diarias de tertulias. No solo porque es una forma barata de llenar la programación, sino porque los espectadores se las inyectan en vena. Hay personajes, como Iker Jiménez, que empezaron al frente de programas de fenómenos paranormales y han acabado al frente de una tertulia tan antisanchista que resulta la más paranormal de todas. La tragedia es cuando la polarización, además de ideológica, pasa a ser emocional, porque hace emerger los peores instintos. Y ahí estamos, en un bucle con los fanáticos acelerando.
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