Los árboles ornamentales exóticos favorecen la expansión de una abeja invasora en las ciudades

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Por Redacción La VanguardiaPortada

Los árboles ornamentales exóticos favorecen la expansión de una abeja invasora en las ciudades

Investigación UAB

Un grupo de investigación de la Facultad de Veterinaria de la UAB demuestra que la proliferación de vegetación exótica es uno de los principales mecanismos que explican las invasiones biológicas

Una hembra de abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis), en las flores de la sófora (Styphnolobium japonicum), un árbol ornamental.

Una hembra de abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis), en las flores de la sófora (Styphnolobium japonicum), un árbol ornamental.

Dragisa Petrovic

Redacción La Vanguardia

La Vanguardia

Barcelona

15/09/2026 10:14 Actualizado 15/09/2026 10:20 Síguenos en Google

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La abeja gigante de la resina, originaria de Asia, es la primera abeja invasora documentada en Europa. Se trata de una abeja solitaria, es decir, no forma colonias, sino que todas las hembras se reproducen y fundan su propio nido. Está activa durante el verano y es particularmente grande, ya que puede alcanzar los 2 cm de longitud. Fuera de su región de origen habita fundamentalmente en las ciudades, donde desde hace años se registran molestias ocasionadas principalmente por su actividad de nidificación en cavidades de infraestructuras públicas, jardines privados o árboles —en ocasiones monumentales— que la propia abeja puede perforar.

Este es el caso de la sófora, un árbol ornamental exótico ampliamente utilizado en las zonas verdes urbanas. Ciudades como Barcelona o Viladecans cuentan en sus calles con miles de estos árboles —unos 11.000 y 1.000, respectivamente—. Es un árbol que florece en verano, precisamente cuando la abeja gigante de la resina está activa. En su región de origen, Asia, este árbol forma parte de la dieta de la abeja gigante de la resina, junto con muchos otros árboles. Sin embargo, la clave es que en Europa, debido a su uso ornamental, la sófora es el único árbol abundante presente en la dieta de la abeja.

La sófora, muy habitual en calles y parques urbanos, es uno de los principales alimentos de esta abeja en Europa

Para determinar si la sófora favorece la invasión de la abeja gigante de la resina, los científicos recopilaron en toda Catalunya los lugares donde se ha registrado este árbol ornamental y aquellos donde se ha detectado la abeja invasora. Después construyeron modelos para determinar si la invasión de la abeja gigante de la resina depende de condiciones climáticas similares a las de su área de distribución nativa o, más bien, de la presencia de sófora.

Los resultados indican que tanto el clima como la presencia de sófora determinan la invasión de la abeja gigante de la resina, pero que el clima tiende a ser importante únicamente cuando la sófora está presente. Es decir, las zonas con sófora y con condiciones climáticas similares a las de su área nativa tienen más probabilidades de ser colonizadas por la abeja gigante de la resina.

De hecho, los resultados apuntan a que el frente de invasión, situado en el oeste de Cataluña, avanza gracias a la presencia de sófora. Estos resultados demuestran la importancia de tener en cuenta las interacciones entre plantas y animales a la hora de estudiar las posibles invasiones biológicas, especialmente en los paisajes urbanos.

Debemos replantear las zonas verdes urbanas

Las ciudades han utilizado históricamente plantas exóticas en calles, parques y jardines con múltiples objetivos, como generar refugios climáticos, fomentar la biodiversidad o mejorar la estética del espacio público. Sin embargo, tal como demuestra este estudio, la proliferación de vegetación exótica es uno de los principales mecanismos que explican las invasiones biológicas a escala global, un fenómeno que representa una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Las invasiones biológicas no son un proceso estático, sino que pueden variar a lo largo del tiempo, especialmente en un contexto de cambio climático. Una planta exótica que actualmente no es invasora puede llegar a serlo en el futuro si las interacciones ecológicas favorecen su supervivencia y reproducción.

Se recomienda priorizar especies autóctonas en las zonas verdes para reducir el riesgo de nuevas invasiones

Por ejemplo, los árboles del género Ficus, que incluye las higueras, están especializados en ser polinizados por especies concretas de pequeñas avispas. Así, existen especies de Ficus que se cultivaron como ornamentales durante años sin causar problemas, pero que, debido al transporte accidental de sus polinizadores, comenzaron a crecer fuera de los jardines con carácter invasor.

A partir de las conclusiones del grupo de investigación, deberían eliminar la vegetación invasora o las especies que favorecen las invasiones, como la sófora, y priorizar la selección de especies autóctonas para fomentar los servicios ecosistémicos y cumplir los objetivos de restauración ecológica de las ciudades establecidos por la Unión Europea. 

Este reto implica inversión pública en la restauración de los ecosistemas urbanos, pero también en la investigación en silvicultura y ecología urbana y, sobre todo, una estrecha colaboración entre científicos y técnicos municipales, incluido personal experto en medio ambiente, jardinería y paisajismo.

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