La peor pregunta que le puedes hacer a un niño al salir del colegio: “Siente que es un interrogatorio”

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Por Marc MestresPortada

“¿Qué has hecho hoy?” puede ser la peor pregunta para hacer a un niño al salir del colegio, según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao: “Se siente como un interrogatorio”

Neuropsicología 

Álvaro Bilbao propone una estrategia de reciprocidad: cuéntale tú primero algo de tu día en el trabajo y el niño se abrirá a contarte el suyo

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Marc Mestres

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16/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Llegas al colegio, ves a tu hijo salir con la mochila a cuestas y, con toda la ilusión del mundo, le sueltas la pregunta de rigor: “¿Qué has hecho hoy en el cole?”. Y él, con la mirada perdida en el horizonte, responde con un monosílabo: “Nada”. O peor aún: “No sé”. 

Es una escena que se repite cada tarde en millones de hogares. Y, según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, el problema no es que tu hijo no quiera contarte cosas. El problema es que le estás interrogando.

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“Se siente como un interrogatorio”

“Muchos padres me cuentan que cuando sus hijos salen de la escuela, no les cuentan nada”, explica Bilbao en una de sus conferencias compartidas en redes sociales. “Y la razón de que no les cuenten nada suele ser que les preguntan qué han traído en el cole, qué han hecho en el patio, con quién han jugado… Y eso, para los niños, se siente como un interrogatorio”.

Un padre recoge a sus hijos del colegio
Un padre recoge a sus hijos del colegio Getty Images/iStockphoto

La ciencia le da la razón. Un estudio sobre la Memoria Episódica en la Infancia Temprana (publicado en revistas como Journal of Experimental Child Psychology) analizó cómo los niños de 3 y 5 años viajan mentalmente en el tiempo. La conclusión fue que cerebro preescolar no carece de recuerdos, sino de la capacidad de organizarlos cronológicamente por sí mismo.

Por tanto, pedirle que resuma “su día” es pedirle algo abstracto, difícil de situar. Su memoria funciona como un cajón desordenado de imágenes. Lo que cuenta puede venir de otro día o estar fuera de orden. Y eso, lejos de ser un problema, es completamente normal.

La reciprocidad como estrategia 

Frente a la pregunta que abre el interrogatorio, Bilbao propone un cambio de enfoque radical basado en la reciprocidad. “La mejor estrategia para que vuestros hijos os cuenten cosas al salir del colegio es que, cuando les recojáis, les contéis vosotros cosas que os han pasado en el trabajo”.

Sus ejemplos son cotidianos y deliberadamente simples:

  • “Hoy me han puesto macarrones en el trabajo y me he puesto supercontento.”
  • “Hoy mi mejor amigo del trabajo me ha dicho a ver si nos escapábamos a desayunar un momentito juntos.”
  • “Hoy en el trabajo ha ocurrido algo superinteresante: me han explicado una nueva cosa que vamos a hacer y durante los próximos meses voy a poder seguir aprendiendo.”

El neuropsicólogo sostiene que “eso a los niños les despierta ilusión y les hace entender que nos pueden contar sus cosas porque hay reciprocidad en la comunicación”. Se trata, al fin y al cabo, de construir mecanismos para modelar la conversación. Cuando un adulto comparte algo de su día, está enseñando al niño que hablar de lo que uno ha vivido es natural, seguro y no tiene consecuencias.

Una madre habla con su hijo después de ir a buscarlo al colegio
Una madre habla con su hijo después de ir a buscarlo al colegio Getty Images

El error de preguntar demasiado

La maestra y divulgadora Aran Santos, coincide en que el exceso de preguntas convierte la vuelta a casa en un interrogatorio. Su recomendación es hacer preguntas concretas en lugar de generales: “Si mañana pudieras quitar algo en el cole, ¿qué quitarías?”, pone como ejemplo.

El profesor de Educación Infantil Daniel López, conocido en redes como ‘Profe Danny’, añade otra clave: ponerse en el lugar del niño. “Cuando sales de trabajar estás agotado, hay veces que no te apetece hablar y mucho menos de algo que has estado haciendo durante 8 horas”, explica. Si al salir del trabajo un familiar nos acribillara a preguntas en el coche, “me bajo de su coche y llamo a un taxi”, bromea.

Un padre abraza a su hijo a la salida del colegio
Un padre abraza a su hijo a la salida del colegio Getty Images

La confianza se construye en lo pequeño

A fin de cuentas, lo más importante según Bilbao es dejar de perseguir la conversación y empezar a crearla. Compartir un momento del día, por trivial que parezca, abre una puerta. Y a veces, solo a veces, el niño decide cruzar el umbral y contar algo. No siempre. Pero la puerta queda abierta para el día siguiente.

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