La extracción ilegal de agua amenaza a seis acuíferos de gran riqueza ambiental en España
Por Sara Cariñana González — Portada
La extracción ilegal de agua amenaza a seis acuíferos de gran riqueza ambiental en España
Delito hídrico
Hasta 80.000 hectáreas de cultivo en el país se riegan con agua robada
La situación es alarmante en las Tablas de Daimiel, Baza y el eje sureste del Segura, aunque otros “puntos negros” también son Doñana, Los Arenales y el Campo de Cartagena, según un nuevo estudio de WWF

Cultivos de regadío en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel
WWF
Sara Cariñana González
Barcelona
17/09/2026 16:50 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El robo del agua es un grave problema en España que afecta a la riqueza natural del país. La sobrexplotación de seis acuíferos de gran valor ambiental supone que hasta 80.000 hectáreas se rieguen con agua extraída ilegalmente, según una investigación de la organización del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que aporta nuevos datos a la ya realizada en 2021. Además, el estudio destaca la peligrosidad sobre los parques nacionales de Doñana y las Tablas de Daimiel, aunque también pone el foco en el eje sureste del Segura y Baza, mientras que destaca una cierta mejora en el Campo de Cartagena y Los Arenales, mas todavía muy insuficiente.
Los seis espacios afectados por el robo del agua (El Alto Guadiana, Almonte-Marismas, Los Arenales, Baza, Campo de Cartagena y la zona Sureste del Segura) presentan un grave problema de sobrexplotación. El Alto Guadiana, con las tablas de Daimiel, es el epicentro del robo del agua en España, con más de 39.000 hectáreas de superficie de cultivo que se habrían regado con agua extraída ilegalmente.
“Estos casos no son ejemplos únicos y aislados, sino una muestra de un problema mucho más generalizado de uno de los delitos ambientales más extendidos e impunes en España”, apunta Teresa Gil, responsable del programa de agua de WWF.

En la misma línea, todas las zonas han sufrido en los últimos años una transformación común: de cultivos tradicionales de secano se ha pasado a una agricultura industrializada de regadío superintensivo. Es decir, ha aumentado la superficie que tiene que regarse y, en consecuencia, hay un mayor uso de los recursos hídricos y un “efecto llamada” para la extracción ilegal.
Esta transformación ha sido promovida con ayudas públicas, por lo que desde la organización instan a las administraciones estatales, autonómicas y locales a poner en marcha “una actuación urgente y coordinada para acabar con el robo del agua”.
Las Tablas de Daimiel
Se estaría extrayendo un 86% más del volumen de agua permitido por el Plan Hidrológico del Guadiana
El robo del agua supone una extracción o consumo de agua de una masa subterránea pero sin autorización expresa de las autoridades. La región de La Mancha es el centro de la problemática, con claros indicios de ilegalidad en el acuífero. El volumen de agua extraída con indicios de ilegalidad se situaría en torno a 69 hectómetros cúbicos (hm3), pero el problema de la sobreexplotación de agua es todavía mayor.
Se está incumpliendo el límite establecido en el Régimen Anual de Extracciones que tiene, como objetivo, reducir la extracción de agua para revertir el deterioro del acuífero. Como consecuencia, y de acuerdo con la investigación de WWF, se estaría extrayendo un 86% más del volumen de agua permitido por el Plan Hidrológico del Guadiana.
Puntos negros
Preocupan Doñana, Baza y el ‘eje del Sureste’
Doñana, Patrimonio Mundial de la Humanidad, sigue amenazada por la sobreexplotación y el robo del agua en sus alrededores, con más de 3.300 hectáreas en posible situación de ilegalidad, según el análisis.
A pesar de algunos importantes progresos por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, aproximadamente un 20 % de la superficie total que se riega con agua subterránea del acuífero de Almonte-Marismas presenta indicios claros de estar en situación de ilegalidad. A ello se suma que WWF calcula que se estaría extrayendo de manera irregular 13,34 hm3 de agua.

De este volumen, los cultivos de frutos rojos y fresas, que están ubicados en su mayoría en la Rocina, son los que más agua ilegal consumen, aunque no sean los que tengan mayor superficie.
Baza es un foco desconocido pero preocupante
Baza destaca especialmente en el informe por ser un foco alarmante que, no obstante, no está muy controlado. La organización denuncia un “preocupante grado de incertidumbre” en la información pública sobre este acuífero por parte de la administración competente del agua, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).
Los datos son angustiantes, ya que más de 4.000 hectáreas de superficie se regarían con agua extraída con indicios claros de ilegalidad en la comarca, lo que supondría casi un 62 % del total de superficie regada. Y el volumen de agua ilegal asociado se estima en 8,34 hm3.

No obstante, el índice de explotación real podría estar subestimado, advierten desde la organización. En particular, la de la Sierra de las Estancias, con un posible índice de explotación del acuífero del 208 % que, en caso de confirmarse esta estimación, supondría una “gravísima e insostenible situación de sobreexplotación en esta masa de agua subterránea”.
La comarca ha visto sus fuentes secarse durante los últimos años, un escenario extraño si se conoce que, tradicionalmente, ha sido una zona rica en manantiales y aguas subterráneas que nutrían los ríos.
El ‘eje del sureste’ concentra más de 11.500 hectáreas de regadío ilegal
La parte del acuífero correspondiente a Albacete encabeza el robo de agua en la demarcación, según el análisis de WWF que, en la zona Sureste, ha contado con la ayuda de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE).
Los resultados concluyen que más de más de 11.500 hectáreas se estarían regando con agua ilegal, por lo que concentra casi el 75 % de todos los cultivos regados ilegalmente en la zona.
Entre las tres regiones que forman parte de la Demarcación Hidrográfica del Segura (Albacete, Almería y Alicante), la cifra de hectáreas regadas ilegalmente ascendería hasta las 15.230.
Algunos datos positivos
El Mar Menor y Los Arenales logran reducir su superficie de regadío ilegal, aunque siguen en alto riesgo
El volumen de extracción de agua ilegal en el Mar Menor habría caído un 65 % y la superficie afectada se habría reducido, entre 2019 y 2024, aproximadamente de 11.000 hectáreas hasta 3.271, según el análisis de WWF. ¿Por qué tan buenos resultados?
Tras adoptar en 2020 la ley del Mar Menor (después de tres episodios de eutrofización, “sopa verde”, que llevaron a la mayor laguna de agua salada de Europa al borde del colapso ecológico), la Confederación Hidrográfica del Segura declaró las masas de agua subterránea de Campo de Cartagena en riesgo de no alcanzar el buen estado.
En 2022, además, el Ministerio para la Transición Ecológica aprobó el Marco de Actuaciones Prioritarias para Recuperar el Mar Menor (MAPMM). A raíz de todo esto, la situación mejoró.
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Los Arenales ha pasado de 17.000 hectáreas a 16.481
Otro ejemplo de mejora es el de Los Arenales, el acuífero ha visto reducida la superficie regada ilegalmente: a pesar de que continúa siendo muy extensa, entre 2019 y 2023 ha pasado de las 17.000 hectáreas hasta las 16.481 hectáreas. La caída se ha localizado principalmente en las zonas donde hay un compromiso de colaboración de la Confederación Hidrográfica del Duero con las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas establecidas (CUAS).
A pesar de ello, cabe recalcar que la problemática sigue vigente y Los Arenales se califica todavía como uno de los puntos más calientes. El acuífero, que se extiende por las provincias de Segovia, Valladolid y Ávila ha vivido en los últimos 20 años el paso de cultivos de secano a otros mucho más demandantes como el de patatas, maíz, cultivos hortícolas, o remolacha, que requieren más agua.

Además, el nivel de agua de la masa de agua subterránea de Tierra del Vino, la más afectada, se sitúa por debajo de los 25 metros de su nivel normal, que es el que permite la recarga de ríos y humedales. Un descenso que ha venido acompañado de una grave contaminación por fertilizantes agrarios, lo que también supone una amenaza para la salud, hasta el punto de que en algunos casos puede no ser apta para el consumo humano.
Metodología
La investigación de WWF, que se ha extendido a lo largo de un año y medio, se ha realizado por la combinación de técnicas de información geográfica (SIG y teledetección), imágenes del satélite Sentinel 2 y ortofotografía, e incluye los últimos datos completos de fuentes oficiales de la cartografía de las parcelas con derechos de riego a los que ha tenido acceso la organización (año 2024 y 2023), explica la organización. En algunas zonas, también se han realizado durante 2025 visitas en campo para contrastar y validar la información.
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