La escuela siria deja atrás medio siglo de enseñanza laica y adopta el islamismo
Por Helena Pelicano Gómez — Portada
La escuela siria deja atrás medio siglo de enseñanza laica y adopta el islamismo
Oriente Medio
El cambio de régimen en Damasco sustituye el nacionalismo de los Asad por eseñanzas religiosas en las aulas

Salida de la escuela en el barrio de Mezzeh, en Damasco
Louai Beshara / AFP

Jerusalén. Servicio especial
21/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Durante más de medio siglo, los escolares sirios empezaban su día con el mismo ritual. Bajo el retrato de Hafez el Asad, y después el de su hijo Bashar, cantaban a una “nación árabe única, portadora de un mensaje eterno”, el lema del partido Baath, al que pertenecía la dinastía de dictadores. La caída del régimen, en diciembre del 2024, se llevó por delante estatuas y retratos, pero lo que ha llegado a las aulas en su lugar no es un currículo laico y plural, sino uno de marcado matiz islámico.
Así lo concluye un informe de Instituto de Seguimiento de la Paz y la Tolerancia Cultural en la Enseñanza (IMPACT-se), con sede en Jerusalén y Londres, que ha analizado 130 libros de texto del curso 2025-2026, el primero bajo la presidencia de Ahmed el Sharaa.
El excombatiente llegó a Damasco al frente de la Organización para la Liberación del Levante (HTS), una milicia islamista que en su día fue la rama siria de Al Qaeda, y cambió el uniforme por el traje. Según el estudio, sus ideas se han colado en los pupitres. Muchos de los cambios responden a las directrices que el Ministerio de Educación publicó en enero del 2025, un mes después de la toma de Damasco.
El culto al líder y al Estado ha cedido el paso a la umma, la comunidad de los creyentes musulmanes. Un manual de tercer grado escolar advierte a los padres de que el objetivo de la educación ya no es preparar a los niños para “servir a la patria”, sino para “servir a la fe y a la umma”. En uno de octavo curso, la frase “Los héroes protegen la patria” se ha convertido en “Los héroes protegen la fe, las tierras (del islam) y a los siervos (de Alá])”.
Otro ejemplo: Los “combatientes de la resistencia” son ahora “combatientes de la yihad”, y a los mártires que caen “por la causa de Alá” se les promete la “vida eterna en el paraíso”. En cuarto, una lección enseña que el creyente se acerca a Dios con las buenas obras, “la primera de ellas la yihad y la resistencia”, junto al dibujo de un combatiente que vigila la frontera bajo la nueva bandera siria.
La ciencia tampoco ha salido indemne. La unidad “El origen y la evolución de la vida”, que explicaba el Big Bang y la selección natural, ha desaparecido de los libros de octavo y undécimo. En primero, una lámina de animales en su hábitat que antes se titulaba “El don de la naturaleza” se llama ahora “El don de Alá”.

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A pesar del cambio de régimen, Siria continua siendo un país de minorías. Cerca de una cuarta parte de la población no es musulmana suní, entre cristianos, drusos, alauitas y chiíes, y los kurdos son la principal minoría étnica.
Pero la Siria de los nuevos manuales, sin embargo, es árabe y suní. Kurdos, turcomanos y drusos apenas aparecen, los cristianos figuran como una minoría tolerada más que como ciudadanos iguales y se han borrado los ejemplos de convivencia entre musulmanes y cristianos en los albores del islam. Un libro de sexto enseña que “la traición y la puñalada por la espalda están entre los rasgos de los judíos”.
Las que más pierden son las niñas. Una ilustración de tercero mostraba a un grupo de niños que plantaban árboles. En la nueva edición, la niña ha desaparecido, aunque el agujero que cavaba sigue allí. En otra lámina, la niña que regaba un árbol ha sido sustituida por un niño, y dos niñas que se saludaban en la puerta de casa son ahora dos niños.
Las que sobreviven llevan hiyab, igual que la madre de familia o la doctora del libro de Sociales de primero. En una lección de cuarto sobre la vestimenta, las niñas con pañuelo han dado paso a mujeres con niqab negro, de las que solo se ven los ojos y la punta de los dedos.

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Tampoco está ya la lección de séptimo que recordaba que la Constitución garantizaba la igualdad entre hombres y mujeres “en derechos y deberes” y que las sirias votan desde 1949. Mientras, el manual de religión del último curso presenta la igualdad de género como un concepto ajeno al islam y celebra que la mujer gane estatus a medida que avanza “de hija a esposa y madre”. La esposa, según el texto, debe obedecer al marido.
El informe recuerda que el régimen de El Asad no era un modelo de libertades, pero sus libros sí enseñaban que las mujeres eran ciudadanas iguales. El director ejecutivo de IMPACT-se, Marcus Sheff, lamentó que “Siria haya pasado de un marco ideológico dañino a otro” y pidió a los líderes internacionales “que condicionen su apoyo a El Sharaa a lo que se enseña en las aulas”.

Helena Pelicano
Jerusalén. Servicio especial
Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo
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