La erupción que arrasó Pompeya ayudará a los científicos a datar otros eventos geológicos
Por Raquel Sáez — eldiario.es – eldiario.es

El desastre de esta antigua ciudad romana ha permitido que un grupo de científicos mejore uno de los sistemas existentes y que este se pueda emplear para otros acontecimientos
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En Pompeya se produjo uno de los grandes desastres de la historia. La antigua ciudad romana quedó arrasada tras la erupción volcánica del monte Vesubio en el año 79 después de Cristo (d. C.). Todo quedó sepultado por varias capas de ceniza volcánica y no serían excavadas por los arqueólogos hasta el siglo XVIII, cuando se recuperaron casas, edificios y numerosos cuerpos que confirmaron que los muertos se contaban por miles.
La desgracia fue presenciada y documentada por Plinio el Joven, que proporcionó suficientes detalles, tan necesarios como la fecha en la que se produjo ese desastre, aunque el debate se ha mantenido abierto entre la comunidad científica durante décadas.
Plinio el Joven apuntó que la erupción del monte Vesubio se produjo el 24 de agosto del año 79. Ahora, una investigación en la que participan científicos del Centro de Geocronología de Berkeley, la Universidad de California y la Universidad de Padua apunta a que la datación argón-argón calibrada con la fecha inferida de la erupción es ahora significativamente más precisa, lo que la convierte en uno de los métodos de datación más versátiles disponibles.
La datación empleada no solo sirve para ubicar mejor lo ocurrido en Pompeya, sino que los autores creen que esta mejora permitirá a geólogos, paleontólogos y arqueólogos datar con mayor precisión eventos geológicos del pasado, incluyendo erupciones volcánicas que aún amenazan zonas urbanas densamente pobladas como Ciudad de México, Nápoles y Yogyakarta en Indonesia.
Además de ubicar en el tiempo fenómenos pasados, los científicos sostienen que contribuirá a validar otros métodos de datación, como la datación por carbono-14 de materia orgánica y la datación por uranio-plomo de rocas milenarias de los albores de la Tierra.
El último día de Pompeya, obra realizada por Karl Briulov entre 1830 y 1833
“Si se quiere reconstruir la historia eruptiva de un volcán en un período relativamente reciente, la precisión y la exactitud son fundamentales”, apunta el director del Centro de Geocronología de Berkeley, Paul Renne. Pero también se puede utilizar para eventos pasados: “El estudio demuestra que se puede alcanzar ese nivel de precisión y exactitud, sumamente útil, en el ámbito histórico”.
La fecha del desastre de Pompeya
Según explica una de las universidades en un comunicado, la datación argón-argón se basa en la desintegración natural del potasio-40 en las rocas volcánicas, que se transforma en argón-40. Este isótopo no suele estar presente en los minerales antes de una erupción. A partir de ahí, los científicos irradian las rocas con neutrones para convertir un isótopo no radiactivo del potasio, el potasio-39, en argón-39, y luego comparan las cantidades relativas de ambos isótopos.
En este caso, el método de datación argón-argón recalibrado por el equipo se utilizó en ocho muestras de un mineral volcánico del Vesubio que contenían potasio. Así, se estimó la erupción 1938 ±13 años antes del análisis de los minerales en 2025. La edad real de los minerales volcánicos era de 1946 años, según el análisis de los escritos de Plinio el Joven. Esta estimación equivale a una precisión del 0,7 % y una exactitud del 0,4 %.
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