La curiosa razón por la que turistas noruegos viajan cada año hasta esta localidad de Burgos

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Por Ada Sanuyeldiario.es – eldiario.es

La curiosa razón por la que turistas noruegos viajan cada año hasta esta localidad de Burgos

La historia de la princesa Kristina, fallecida en el siglo XIII, mantiene vivo un vínculo con el país nórdico más de siete siglos después

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A unos 40 kilómetros de Burgos se encuentra Covarrubias, una villa medieval atravesada por el río Arlanza cuyo patrimonio permite viajar por algunos de los episodios más antiguos de Castilla. Pero entre torreones, calles estrechas y edificios históricos aparece una conexión mucho menos previsible: la que mantiene este municipio burgalés con Noruega gracias a Kristina de Noruega, una princesa del siglo XIII cuyos restos descansan en la localidad.

Hija del rey Haakon IV, Kristina llegó a la península para contraer matrimonio con Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X el Sabio. La boda tuvo lugar en Valladolid en 1258 y, tras el enlace, ambos se instalaron en Sevilla. La princesa murió en 1262 sin descendencia y sus restos terminaron en Covarrubias, donde su sepulcro se conserva en el claustro de la Colegiata de San Cosme y San Damián.

La presencia de su tumba ha contribuido a mantener el vínculo entre esta localidad castellana y el país nórdico. El templo que la alberga es uno de los principales monumentos de Covarrubias: el edificio actual es del siglo XV y cuenta con tres naves y cuatro capillas. Entre sus elementos destacados se encuentran también el claustro del siglo XVI y un órgano del siglo XVII que todavía continúa en funcionamiento.

Estatua de la princesa Kristina de Noruega, enfrente de la Colegiata de Covarrubias, (Burgos, España).

Estatua de la princesa Kristina de Noruega, enfrente de la Colegiata de Covarrubias, (Burgos, España).

Una promesa que tardó siglos en cumplirse

La historia de Kristina continúa a unos tres kilómetros del casco histórico, en el Valle de los Lobos. Allí se encuentra la ermita de San Olav, vinculada a una promesa que, según la tradición, Felipe de Castilla hizo a su esposa. La princesa habría expresado su deseo de contar con una iglesia dedicada a san Olav, patrón de Noruega, pero aquel proyecto no llegó a materializarse durante su vida.

Hubo que esperar hasta 2011 para que se inaugurara la actual ermita de San Olav. Construida con madera y metal, su aspecto contrasta con la arquitectura histórica del centro de Covarrubias. El material turístico citado por una de las fuentes explica que su diseño está inspirado en un drakkar, las embarcaciones tradicionalmente asociadas a los vikingos.

Ermita de San Olav

Ermita de San Olav

La conexión noruega, sin embargo, es solo una parte del patrimonio de Covarrubias. La villa adquirió buena parte de su importancia durante la Alta Edad Media y estuvo estrechamente ligada al conde Fernán González y a sus descendientes. Su hijo, Garcí Fernández, fundó el Infantado de Covarrubias, mientras que la ubicación estratégica de la localidad hace probable, según los estudiosos citados por el Camino del Cid, que el propio Cid pasara por sus inmediaciones.

Ese pasado todavía puede reconocerse al recorrer su casco urbano. Uno de sus grandes símbolos es el Torreón de Fernán González, una construcción defensiva del siglo X situada cerca del Arlanza. A ello se suman las pequeñas plazas, las calles de trazado medieval y numerosas construcciones tradicionales realizadas con adobe y entramados de madera.

El recorrido puede completarse con el antiguo Archivo del Adelantamiento de Castilla, la iglesia de Santo Tomás o los restos de las antiguas murallas. También a siete kilómetros se encuentra el monasterio de San Pedro de Arlanza, actualmente en estado semiruinoso y considerado uno de los monasterios fundacionales de Castilla.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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