‘La bola negra’ va a marcar época
Por Sergio Vila-SanJuán Robert — Portada
‘La bola negra’ va a marcar época
LATIDOS
La película de Javier Ambrossi y Javier Calvo hace por el análisis de la Guerra Civil española lo que ‘Brokeback Mountain’ hizo por el western

Una escena de ‘La bola negra’
REDACCIÓN / Otras Fuentes

Barcelona
03/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La Guerra Civil constituye el hecho decisivo por excelencia en la historia de España al menos desde la invasión napoleónica. Cuando yo era niño, en los años 60, seguía muy viva: solo había pasado un cuarto de siglo desde su final. Algunos hablaban de ella como de algo próximo: los abuelos la habían sufrido de manera directa, a los padres les había marcado la infancia. Otros callaban deliberadamente sobre lo acaecido en su transcurso, y ese silencio representaba todo un posicionamiento.
Sobre la Guerra Civil a lo largo del tiempo se han sucedido distintos abordajes interpretativos que por su gran incidencia fueron cambiando la percepción que se tenía. Las miradas extranjeras de Hemingway y Orwell; la exitosa trilogía novelesca de José María Gironella en los años 50 y 60; el notable trabajo histórico de Hugh Thomas; la recuperación de Manuel Chaves Nogales o el Soldados de Salamina de Javier Cercas representaron sucesivos cambios de prisma, reinterpretaciones del conflicto que han ido acogiendo distintas sensibilidades y miradas generacionales sobre el tema.
⁄ Los directores plantean valientemente una revisión de la historia de España contemporánea en clave gay
Faltaba la que La bola negra aporta. De los directores Javier Ambrossi y Javier Calvo había visto alguna realización interesante y simpática como La llamada. Pero el cambio de escala que exhiben en La bola negra es impresionante. Se han atrevido con ese momento histórico fundamental y traumático, y lo han utilizado como eje para plantear una revisión de la historia de España contemporánea en clave gay. Valientemente han hecho por el género cultural 1936-1939, muy masculinizado en el peor sentido de la palabra, lo que la escritora Annie Proulx y el director Ang Lee hicieron por el western en la novela y película Brokeback Mountain. Le han impreso un giro radical.
La literatura española del siglo XX contó con no pocas primeras figuras homosexuales. La generación del 27 tuvo a Federico García Lorca en primer lugar, pero también a Luis Cernuda o Vicente Aleixandre. Estos grandes autores se mantuvieron muy prudentes a la hora de explicarse públicamente.
En las décadas que siguieron, literatos como Elisabeth Mulder, Antonio Gala o Jaime Gil de Biedma mantendrían una calculada ambigüedad sobre su vida personal. Que yo sepa, Terenci Moix fue antes de la muerte de Franco el primer escritor español importante en proclamar, desacomplejada y orgullosamente, su condición de gay, contribuyendo a la normalización y aceptación de un colectivo a menudo marginado y maltratado.
Ya en democracia, la impronta homosexual en la cultura adquirió la visibilidad debida, un proceso en el que La bola negra se inscribe.

Ambrossi y Calvo han colocado la figura siempre mítica de García Lorca, y la obra teatral que inspiró a Alberto Conejero, en el centro de una trama triangulada (George Dumezil sostenía que estas configuraciones están en el centro de nuestra civilización). Nos llevan desde los años de la República, los de la infame bola negra, al presente de 2017, en un recorrido estructuralmente sofisticado pero fácil de seguir. Y ofrecen una película visualmente poderosa, con el trabajo de la directora de fotografía catalana Gris Jordana.
Realizan algún guiño visual a las campañas de Jean Paul Gaultier -o al Querelle de Fasbinder, según los gustos- que hay quien lo encuentra sobrante pero a mí me parece divertido; en las escenas de la nieve intuyo un homenaje al Nolan de Origen . Cuentan con interpretaciones sobresalientes -Miguel Bernadeau en especial, Lola Dueñas, Penélope Cruz…- y cameos a la moda, como el de la escritora Alana Portero entrevistando a Glenn Close. Hay momentos de humor que compensan el fondo de tragedia. Y resulta interesante encontrar entre los productores a Pedro Almodóvar, de cuyas primeras películas se dijo precisamente que presentaban una España en modernización acelerada y a la vez amnésica respecto a las tragedias del pasado, como la Guerra civil.
De vez en cuando se estrenan película que marcan época, y sospecho que esta de Ambrossi y Calvo, tan ambiciosa y conseguida, va a ser una de ellas.

Sergio Vila-Sanjuán
Redactor Jefe del suplemento Cultura/s. Premio Nadal de Novela 2013. Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020.
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