La agenda que Trump oculta
Por Treva i Pau — Portada

La agenda que Trump oculta
INQUIETUDES Y ESPERANZAS
28/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Una aclaración previa. No nos referimos a la agenda neorreaccionaria que Trump intenta ocultar. Sabemos que esta es amplia y requiere atención: trampas en el sistema electoral (que, afortunadamente, el Tribunal Supremo no consiente fácilmente), el intento de creación del fondo de miles de millones de dólares para compensar a aliados políticos y personas vinculadas al asalto del 6 de enero; cambios drásticos y purgas en su gabinete; la gestión de información confidencial y expedientes de alto perfil y un largo etcétera. Siendo todo ello muy grave, no nos referimos a esta agenda. Hay otra agenda que queda ocultada y que es crucial para todos nosotros.
Mientras esto sucede, el deterioro medioambiental sigue aumentando ajeno a la demagogia de Trump. Estamos en torno a +1,4ºC sobre los niveles preindustriales (y camino hacia +3ºC) con aumento de frecuencia e intensidad de situaciones extremas como las olas de calor, incendios, sequías, estrés hídrico ante un aumento de la demanda (sobre todo por el aumento demográfico), acelerada pérdida de biodiversidad… La previsión más severa se centra en la cuenca del Mediterráneo.

En paralelo, la IA está modificando todo el escenario en el que nos movemos. En saberla gestionar nos va mucho. El adverbio más adecuado es muchísimo. Gestionarla bien nos puede permitir un escenario muy positivo para toda la humanidad. No gestionarla nos orienta a verdaderas distopías (algunos expertos temen incluso por nuestra propia supervivencia). Por centrarnos en solo dos impactos: el mercado de trabajo ya sufre cambios muy significativos, especialmente con una reducción de trabajo para los jóvenes en ámbitos que se consideraban de mucho futuro, aunque aumenta en otros sectores.
Pero quizás el más relevante sea el impacto en la distribución de la renta y el reparto del poder como apunta la encíclica Magnifica humanitas. La IA está aumentando de manera significativa la productividad en diversos sectores económicos. Esas ganancias de productividad las captura sobre todo el capital. Esto pone en riesgo los ingresos públicos que mantienen los estados del bienestar y la capacidad pública para actuar. Es conocida la dificultad de los estados para poder aplicar impuestos al capital y por ello tienden a centrarse en las rentas del trabajo. ¿Hay solución? Sí. Los instrumentos existen y están diseñados; lo que falta es voluntad política. Esta requiere acuerdos internacionales entre EE.UU., China y la UE. Acuerdos internacionales como gravar con un impuesto mínimo a todas las rentas del capital.
Ante los grandes retos humanos, estamos distraídos con la estrategia de Trump de saturación mediática
La transformación geopolítica que estamos viviendo genera tendencias hacia el caos. Guerras y violencia en Gaza y Cisjordania, Líbano, Irán, Yemen, Mali, Burkina Faso, Níger, RD del Congo, guerra civil en Sudán y Birmania, Etiopía, Afganistán-Pakistán, entre otros conflictos, como el de Ucrania. A ello hay que añadir estados semifallidos en Iberoamérica y África, el enorme poder del crimen organizado… y, mientras, China aumenta su capacidad de influencia internacional de un modo que puede dificultar un orden mundial equilibrado y EE.UU. renuncia impasiblemente a salvar millones de vidas debido al inhumano recorte de la ayuda al desarrollo decretado por Trump.
Para tratar todos estos retos, algunos de los cuales pueden cambiar a mejor la existencia de una gran parte de la humanidad si se gestionan bien, se requieren instituciones y acuerdos internacionales. Pero estamos en un momento de una enorme erosión de las instituciones globales, con un cuestionamiento sistemático de organismos multilaterales (ONU, OMS, tribunales internacionales) que anula o debilita la capacidad colectiva para responder a las actuales y futuras crisis. Nos estamos debilitando progresivamente para poder afrontar retos de salud pública global, arbitraje de disputas comerciales…, dejando al mundo en un estado de mayor vulnerabilidad y fragmentación. Hay personas que afirman que la ONU debería desaparecer por inútil. Ciertamente se debe reformar y ganar eficacia y eficiencia, pero es más necesaria que nunca. Sin ella las cosas todavía irían peor.

Lee también
A las cosas y a las buenas prácticas
Treva i Pau
Y ante tantas oportunidades y amenazas, ante los grandes retos humanos… nosotros distraídos con la estrategia de Trump, la conocida “saturación mediática”, con la que intenta ocultar sus desmanes y a su vez nos desvía de los temas que hoy es crucial abordar. Su uso de las crisis fronterizas y la idea de la “invasión” migratoria; el uso de la guerra y de las negociaciones de paz, y otro largo etcétera, todo ello distrae hábilmente la atención. Las redes nos entretienen e incluso los grandes medios desvían el foco a la agenda Trump y reducen su cobertura a los temas cruciales apuntados.
Hoy más que nunca hay que acertar con las prioridades: la sostenibilidad medioambiental; la gestión/regulación de la IA; la mejora de la institucionalidad internacional…, es en estos temas donde nos va nuestro futuro. No tenemos los recursos ni el tiempo para equivocarnos. Recordar lo que es crucial nos ayudará a tener claras las prioridades que guíen nuestra política internacional, que hoy afecta más que nunca a nuestra cotidianidad y posibilidades de un buen futuro compartido. Estamos a tiempo de que así sea.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada