Johnny Depp, el buen salvaje: “Hubo momentos en mi vida en los que no sabía quién era”
Por Coché Echarren — Portada
Johnny Depp, el buen salvaje: “Hubo momentos en mi vida en los que no sabía quién era”
Entrevista
Con su estética salvaje y sofisticada, Johnny Depp encarna a la perfección el hombre Sauvage. La nueva fragancia de Francis Kurkdjian para Dior coincide con el regreso del actor a las grandes producciones

Johnny Depp encarna a la perfección el hombre Sauvage
Jean-Baptiste Mondino
20/09/2026 06:55 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La vida despliega cierto humor irónico cuando la primera aparición de una estrella de Hollywood se da en un corto papel de víctima de crimen. Ese fue el caso de Johnny Depp, que nació para el cine como adolescente asesinado por Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street (1984). Pocos años después no recibiría propuestas que no fueran de protagonista. El punto de inflexión fue Eduardo Manostijeras , quien lo elevó al sitio que sigue ocupando. Con Tim Burton se lanzó su carrera cinematográfica, pero también nació ese galán tan alejado de convenciones que ha terminado representando toda su vida.
Sin embargo, desde el 2020 el suelo más firme bajo sus pies no ha estado en los sets de rodaje, sino en la alta perfumería parisina. Mientras Hollywood procedía a su particular cancelación tras el fango judicial de su último matrimonio, la casa Dior, que ya había apostado por él como imagen del icónico perfume masculino Sauvage en el 2015, no le soltó la mano.
La estética de Depp, entre poeta maldito, estrella de rock y hombre de las montañas, es realmente interesante
La alianza no es casual. La estética de Depp, entre poeta maldito, estrella de rock y hombre de las montañas, transmite un cruce de caminos, una intersección de códigos realmente interesante. Su mirada ahumada en kohl, la joyería barroca de sus dedos y su melena larga e indómita son en el siglo XXI elementos asociados a la feminidad, pero en él funcionan como una hiperbolización de la masculinidad. Esta paradoja es oro para una firma que entiende el lujo como tensión entre la sabiduría de la tradición y la provocación estética.
Tras un exilio dorado en el circuito europeo marcado por su papel en Jeanne du Barry y su trabajo como director en Modì, el actor vuelve a la gran pantalla como Scrooge en Ebenezer, adaptación gótica de Cuento de Navidad de Charles Dickens.

Y Dior presenta Sauvage Extrait, firmada por su director creativo, Francis Kurkdjian. Este jugo de alta concentración contiene un contraste que lo define: la salida luminosa de bergamota y lavanda de Provenza da paso a un corazón sombrío donde el oud de Vietnam y las notas de cuero se entrelazan con el pachulí de Indonesia, el vetiver y el cedro. La fragancia se encapsula en un frasco que parece contener una gota de tinta azul suspendida en cristal denso.
¿Cuándo descubrió Sauvage Extrait?
La última vez que vi a Francis Kurkdjian reunió varias esencias maravillosas y me propuso una especie de juego de adivinanzas. Era su forma de darme pistas sobre esta nueva aventura. Francis es a la vez artista y científico… Tiene una forma única de crear perfumes que despiertan reacciones emocionales.
Un aroma puede hacerte retroceder en el tiempo, viajar en el espacio o en la memoria”
¿Es similar a plasmar una sensación en una imagen para una película?
Hay puntos en común entre el arte del perfume y lo que hago. Percibes un aroma e inmediatamente te ves transportado a un momento de tu vida. Un aroma puede hacerte retroceder en el tiempo, viajar en el espacio o en la memoria, igual que la música puede trasladarte a un instante de tu vida. El olfato es uno de nuestros sentidos más importantes.
Sauvage Extrait ha sido descrito como un “tatuaje olfativo”. ¿Recuerda cuándo se hizo el primer tatuaje?
Sí, cuando tenía 17 años. Al igual que lo que decía sobre los olores y la memoria, estos tatuajes representan momentos, fragmentos, etapas de mi vida. Todos evocan recuerdos o declaraciones de amor, a mis hijos o a algunos de los seres queridos que he perdido.

Imprimen en la piel algo permanente. ¿Cuál es su rasgo de carácter más estable?
Es una buena pregunta, porque ha habido momentos en mi vida en los que ya no sabía muy bien dónde estaba, quién era, qué se esperaba de mí y quién se suponía que debía ser. Recuerdo que llamaba por teléfono a viejos amigos y les preguntaba si les parecía que había cambiado. Tengo la suerte de conservar a muchos amigos de cuando era un guitarrista muy joven, que tocaba en clubs de rock y se escabullía por la puerta trasera tras el concierto. Sal Jenco, mi mejor amigo desde que tenía ocho años, sigue formando parte de mi vida.
¿Ha mejorado con el tiempo?
Sí, sin duda. Aunque haya cosas que no han cambiado. Sigo siendo hipersensible, me conmueve mucho lo que vive la gente. Me lo tomo todo muy a pecho.
Sigo siendo hipersensible, me conmueve mucho lo que vive la gente”
También es pintor y ha realizado retratos de algunas de las personas que ama y admira. ¿Qué tienen en común?
Siempre he sentido una gran admiración por las personas que se entregan por completo a su arte: Vincent van Gogh, Antonin Artaud, Marlon Brando. También he pintado a Patti Smith, que es mi punto de equilibrio en la vida, mi hada madrina, un ángel al que tengo la inmensa suerte de tener como querida amiga y hermana. Por lo general, me atraen las personas que no ocultan nada, que son sinceras y profundamente buenas. Cuando era joven, no habría podido ni soñar con hacerme amigo de Keith Richards, Patti o Jeff Beck… Esas experiencias han sido maravillosas.
La mayoría de sus referentes son músicos y poetas. ¿Encuentra la inspiración más fácilmente en el mundo de la música y la literatura que en el del cine?
Desde muy pequeño, mi hermano me dio a conocer muchos autores extraordinarios. No eran los libros que encabezaban las listas de superventas, sino obras como En el camino (de Jack Kerouac) o los poemas de Arthur Rimbaud. Gracias a él desarrollé, desde muy joven, una obsesión por estos escritores.

¿Por qué acabó siendo actor?
¡Por casualidad! Tenía 20 años, estaba casado y no tenía un duro. Mi grupo acababa de separarse y me había quedado sin nada. Nicolas Cage, a quien conocí y se convirtió en mi amigo, me presentó a su representante.
¿Cómo recarga su creatividad?
Veo muchos documentales. También busco inspiración en la obra de las personas a las que admiro. Por ejemplo, Amedeo Modigliani, que no vendió ni un cuadro en vida. Pensar en él me hace darme cuenta de la enorme suerte que he tenido.
La imagen de Sauvage es la de un hombre solitario. ¿Adónde va cuando quiere estar solo?
En cuanto pongo un pie en las Bahamas, paso a ser instantáneamente un desconocido. Allí puedo pasar días enteros sin necesidad de dirigirle la palabra a nadie. ¡Qué suerte!
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