iPhone 18 Pro y 18 Pro Max, en busca de la luz
Por Francisco Bracero Osuna — Portada
iPhone 18 Pro y 18 Pro Max, en busca de la luz
A prueba
Mejoras significativas en fotografía, con la primera lente de Apple con apertura variable y nuevos estilos fotográficos que incluyen la imitación de película
El chip A20 Pro dota a los nuevos modelos de la manzana de capacidades excepcionales en proceso, gráficos y manejo de inteligencia artificial

A la izquierda, iPhone 18 Pro Max, junto al iPhone 18 Pro
F. Bracero

Barcelona
28/09/2026 12:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Cuando se sostienen en la mano, no hay diferencias entre los nuevos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max y la generación anterior de los teléfonos de máximas prestaciones de Apple. Cualquier usuario puede tener la sensación de que se trata de una simple actualización de los iPhone 17 Pro y Pro Max, con la consiguiente mejora de componentes, sin novedades a simple vista. Tendría sentido esa percepción, porque el protagonista de la presentación fue el nuevo plegable iPhone Duo, que no llegará a las tiendas hasta finales de octubre, pero no es exactamente así. Apple ha intentado crear una línea de relato alrededor de sus nuevos teléfonos estrella.
La fotografía es el elemento central de los nuevos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. Apple ha introducido en estos modelos una novedad que ya probó Samsung en el 2018 en su Galaxy S9 Plus, aunque no repitió. La mayor complejidad mecánica de un sistema de este tipo, combinado con su encaje en el software, hace que parezca poco atractivo cuando la mayoría del público suele disparar sus fotos con todos los automatismos posibles. Pero Apple ha incluido –por fin– en su software de cámara un modo manual que permite ajustar numerosos parámetros, además de una IA que hace ahora las cosas realmente bien al borrar objetos o personas, extender la imagen o reencuadrarla.

En los dos modelos 18 Pro del iPhone, la apertura física real del diafragma de la cámara principal tiene cuatro posiciones: ƒ/1,48, ƒ/1,8, ƒ/2,8 y ƒ/4, que son las que determinan la cantidad de luz que entra en la cámara y proporcionan la profundidad de campo óptica. En la app de cámara, sin embargo, hay cierta confusión.
La apertura variable se encuentra en la opción Apertura del objetivo, en la que aparecen esas cuatro gradaciones, mientras que si se abre la opción Profundidad, se encuentra aperturas que parten de ƒ/16, aunque ese es un valor que representa la profundidad de campo simulada por software y no la óptica. Lo que hace el iPhone en este caso, si el valor sobrepasa ƒ/4, es combinar la apertura física con la virtual.

La apertura variable, que funciona en modo automático (A) por defecto, puede convertirse en una obsesión del fotógrafo aficionado. A menor número ƒ, mayor apertura de luz y difuminado de fondo, y viceversa. Un segundo efecto óptico visible, a consecuencia de la forma en la que se distribuyen las finas lamas metálicas que abren y cierran el diafragma, es que cuando están más cerradas, sobre todo en ƒ/4, las luces fuertes, como el sol, o la iluminación nocturna, aparecen con forma de estrella.

Aparte del desenfoque del fondo, la apertura variable se utiliza para controlar con la entrada de luz. Lo más apropiado al atardecer o en tomas nocturnas, el abrir bien el diafragma, por lo que ƒ/1,48 es lo más adecuado. En las horas más luminosas del día, es mejor una apertura más estrecha, que permite menos paso de luz, con lo que se está más cerca de ƒ/4. El usuario puede comprobar cómo fija los valores el propio iPhone cuando la apertura se deja en modo automático.
La segunda gran novedad en el apartado de cámaras de los iPhone Pro son los modos de imagen. Hace años que Apple los incorpora a sus móviles, pero en el caso de los nuevos modelos, y no en el resto anteriores porque no tienen un procesador que lo soporte, ha incluido algunos modos que juegan con la textura de la fotografía, imitando los acabados granulosos de la película de celuloide. Es otro de los nuevos elementos que va a tener a mucha gente jugando. Las redes sociales ya van llenas de fotos con efecto película de diversos tipos.


Todo el proceso para conseguir una foto con estos aspectos vintage parece simple, pero lleva un complejo mecanismo que lo hace posible. El nuevo chip A20 de los móviles de Apple incorpora un módulo específico de procesamiento de imágenes para controlar todas sus variables. Este es ese tipo de tecnología que no se ve porque ocurre por detrás del usuario. Simplemente, funciona. El móvil no necesita tiempo para el procesado, todo es instantáneo. Y se pueden modificar los efectos a posteriori.
Todas las cámaras traseras tienen 48 megapíxeles. La principal es la comentada de la apertura variable, mientras que dispone también de un teleobjetivo de 4 y 8 aumentos y un ultra gran angular y macro que están a la altura de la excelencia de todo el sistema. La cámara frontal es de 18 megapíxeles. Una pequeña diferencia respecto a la generación anterior es que la Dynamic Island, la isla oscura en el frontal superior de la pantalla, es un 25% más reducida, debido a que Apple ha ocultado parte de los sensores del sistema de reconocimiento facial FaceID debajo de la pantalla.

El chip A20 Pro es otro de los grandes cambios de la nueva generación de móviles de Apple. Representa un salto respecto a la ya excelente generación anterior. El cambio está en el paso a la tecnología de 2 nanómetros. Los anteriores eran de 3 nanómetros. El paso a este nuevo chip ha implicado una nueva forma de construirlos por parte de TSMC. A medida que se han reducido los tamaños de los transistores, la industria de los procesadores empieza a encontrarse problemas de naturaleza cuántica. Un átomo de silicio mide 0,22 nanómetros. A esas escalas, construir una estructura física se vuelve muy complicado.
Para llegar a esa estructura, no basta con reducir el tamaño de los transistores. Lo que han hecho Apple y TSMC es crear una estructura nueva. El A20 Pro tiene un procesador central (CPU) de 6 núcleos, uno gráfico (GPU) de 7 núcleos y, por primera vez, un doble motor neuronal de 16 núcleos cada uno. Según la compañía californiana, el nuevo chip duplica la capacidad de cálculo de la anterior generación, con un bando de ancha de memoria un 50% mayor y una capacidad gráfica hasta un 40% más rápida.

La sensación es que es todo muy rápido y fluido en los iPhone 18 Pro, pero eso se puede decir del 90% chips de generaciones anteriores no presentaban tampoco problemas. Así que cabe preguntarse por qué Apple ha incrementado de esta forma la potencia de sus teléfonos. La respuesta está en la IA. Los iPhone son en realidad máquinas de inferencia de inteligencia artificial, aunque sus capacidades estén todavía limitadas en la Unión Europea. Sí están disponibles ya algunas funciones como el borrado inteligente, que por fin es muy bueno, la expansión de los límites de una foto o el reencuadre de la misma, cambiando el ángulo de la toma. Parece magia, pero es inteligencia artificial.
El rendimiento de ese chip no depende sólo de sus propias capacidades. Apple lo ha acompañado de una cámara de vapor con una superficie tres veces mayor que la que tenía la de los iPhone 17 Pro y 17 Pro Max. El resultado es que es muy difícil elevar la temperatura del A20 Pro, que se mantiene de esa forma en parámetros óptimos la mayor parte del tiempo.

Apple también ha dotado a sus nuevos modelos de una mejora significativa en batería. En el uso diario, un iPhone 18 Pro Max cargado al completo por la mañana llega a la noche con alrededor del 60% de capacidad aunque el ritmo de uso sea relativamente intenso durante la jornada.
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Los nuevos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max abren una nueva etapa de lanzamientos de móviles muy preparados para IA, aunque para los actuales propietarios de los iPhone 17 Pro y 17 Pro Max el salto puede no resultar menos notable. Las grandes mejoras en fotografía, en la capacidad descomunal del chip A20 Pro y su preparación para la inteligencia artificial, la que ya tiene accesibles y la que tendrá en el futuro con la nueva Siri, son los principales argumentos. El iPhone 18 Pro parte de un precio de 1.469 euros y el iPhone 18 Pro Max de 1.619 euros. Los precios, aunque elevados, están en la línea de la coyuntura actual, con una crisis de los chips de memoria por la alta demanda para los centros de datos de IA que acaparan una parte significativa de la producción mundial.

Francesc Bracero
Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro ‘Bicicletas para la mente’ (Península)
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