Groenlandia, controlada pero soberana
Por Editorial La Vanguardia — Portada

Groenlandia, controlada pero soberana 23/09/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El presidente de EE.UU., Donald Trump; la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, firmaron ayer, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU que se celebra en Nueva York, un acuerdo sobre la seguridad en el Ártico y en el Atlántico Norte. Un pacto que pone punto final a las amenazas que en su día lanzó el presidente Trump de anexionarse esta gigantesca isla ártica y que confiere a EE.UU. “el control permanente” de la seguridad del territorio, y también reconoce la soberanía y la integridad territorial de Dinamarca y el derecho del pueblo groenlandés a la libre determinación.
Este pacto cierra meses de tensión entre EE.UU., la Unión Europea y la OTAN porque, desde su regreso a la Casa Blanca en enero del 2025, Trump ha amenazado con hacerse con el territorio autónomo danés, incluso usando la fuerza, alegando que era una cuestión de “seguridad nacional” y que, si Washington no actuaba, lo harían China o Rusia. Esa obsesión se evidenció el pasado enero y provocó una crisis diplomática en el seno de la OTAN. Pero daneses y groenlandeses expresaron su disposición a entablar negociaciones sobre la seguridad de ese territorio de 2,1 millones de kilómetros cuadrados. Tras meses de discreto trabajo diplomático, ayer se oficializó el acuerdo, que satisface a todas las partes.
El pacto otorga a EE.UU. una presencia militar permanente en la isla y veta las inversiones en sectores estratégicos de países –léase China y Rusia– que no sean de la OTAN o de la UE. También señala que ningún Estado que no sea de la Alianza Atlántica podrá establecer allí bases militares, y contempla que si, algún día, Groenlandia ejerce su derecho a la autodeterminación y es independiente, deberá seguir en la OTAN de modo permanente. Lejos de la anexión o compra directa que Trump pregonaba, al final la Casa Blanca ha tenido que dirigir sus exigencias de seguridad a través de la vía diplomática multilateral, respetando la integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. Con todo, EE.UU. logra importantes réditos.
La isla ártica, EE.UU. y Dinamarca firman un acuerdo que refuerza la seguridad de ese territorio
El acuerdo sitúa la seguridad del Ártico bajo la supervisión de la OTAN, no bajo un entendimiento bilateral entre Washington y Copenhague. Es una fórmula de compromiso. Dinamarca evita aparecer como socio subordinado de una potencia que amenazó con tomar la isla por la fuerza, y Washington obtiene el acceso que buscaba sin romper el marco atlántico.
Tanto Frederiksen como Nielsen hablan de un buen pacto que beneficia a todas las partes y que no obedece tanto a las amenazas de Trump como a la necesidad de aumentar la seguridad en el Ártico. Para la primera ministra danesa, “este acuerdo es positivo para nuestra seguridad. Tanto desde una perspectiva europea como desde el punto de vista del reino, como desde la perspectiva de la OTAN”, que también ha celebrado con satisfacción la firma del acuerdo. Un pacto que ayuda a que la UE y EE.UU. dejen de discutir por el control del Ártico y trabajen juntos en el norte. Para Bruselas, este acuerdo trae dos grandes ventajas: refuerza la seguridad militar frente a las amenazas de Rusia y garantiza que los minerales clave para el futuro se queden en manos de países aliados.
EE.UU. llegó a tener 17 instalaciones militares y más de diez mil soldados en Groenlandia durante la guerra fría. Ahora solo opera una base en la isla, la base espacial de Pituffik, con 150 militares. Trump anunció ayer que EE.UU. abrirá dos nuevas bases, restableciendo una de los años cincuenta del siglo pasado abandonada y construyendo otra en el este del territorio. Algo que ya podía hacer en aplicación del acuerdo bilateral firmado en 1951, que ya concedía a Washington amplias prerrogativas para establecer nuevas zonas de defensa en la isla.
Washington aumenta su presencia militar, pero la isla sigue siendo autónoma y bajo la corona danesa
Controlar Groenlandia proporciona a Washington un importante corredor marítimo que conecta el Atlántico con el Ártico, donde el cambio climático está derritiendo el hielo y haciendo navegables territorios que no lo eran. La isla tiene también enormes reservas de tierras raras utilizadas para fabricar baterías, vehículos eléctricos y otros productos de alta tecnología. Por eso también China y Rusia querrían sacar partido de sus minerales, sus enormes reservas petrolíferas y su mencionado potencial para las rutas marítimas y comerciales debido al deshielo.
La lección de este acuerdo, especialmente para un Trump que ayer lo vendió como una gran victoria en clave preelectoral, es que la diplomacia de las alianzas y el control de los recursos valen mucho más que la retórica y la amenaza de la anexión. Ahora queda por ver si este pacto zanja definitivamente todas las disputas.
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