‘Good News’
Por Antoni Gutiérrez-Rubí — Portada

‘Good News’ 14/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
A principios de 2012 lancé la iniciativa Good News (buenas noticias). Era un proyecto humilde y sencillo que buscaba, simplemente, establecer un punto de luz en la oscuridad. La idea era configurar un espacio en que se pudieran compartir solo noticias positivas. Era mi pequeña contribución para crear un marco de confianza en nuestras posibilidades, para hacer aflorar el optimismo frente al pesimismo contagioso. Entonces, citaba a Daniel Goleman y a los pilares que asociaba a la inteligencia emocional. Goleman apuntaba que el optimismo y la esperanza impiden caer en la apatía, la desesperación o la depresión frente a las adversidades.

Hoy, a los pesimistas que consideran que los contratiempos constituyen algo irremediable y reaccionan con total pasividad, asumiendo que no hay nada que puedan hacer para que las cosas cambien, y, por tanto, no hacen nada por tratar de resolver los problemas, se suman los desesperados, los desconfiados, los reaccionarios, los extremistas y, en muchas ocasiones, los violentos. Desde el derrotismo, la apatía y la desconexión no se puede construir nada sólido y transformador. Pero desde la violencia, los extremismos y la exclusión cualquier escenario que pueda atisbarse resulta oscuro y desolador.
Compartir buenas noticias se convierte en un acto de salud mental y, también, de resistencia intelectual
Lanzar pequeños mensajes de esperanza, poner en valor la labor que realizan a diario ciudadanos, empresas, organizaciones o medios de comunicación, de diversos ámbitos e ideologías, para transformar el presente y construir un futuro mejor para todos era el objetivo de ese proyecto. Porque, según el Digital News Report 2026 del Reuters Institute, el 42% de los ciudadanos a nivel global evita las noticias, al menos algunas veces. Y, en España, la proporción alcanza el 37%. Entre las razones identificadas está el carácter negativo y deprimente de buena parte de la información asociada.
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En un entorno mediático donde el catastrofismo y la negatividad saturan las pantallas, compartir buenas noticias se convierte en un acto de salud mental y, también, de resistencia intelectual. El periodista de datos Kiko Llaneras ejemplifica este esfuerzo a través de su ya tradicional publicación anual en su newsletter, donde recopila decenas de datos objetivos que demuestran que, globalmente, el mundo progresa en salud, reducción de la pobreza o sostenibilidad. Este ejercicio sirve para combatir un sesgo generalizado: la desconexión entre nuestras percepciones alarmistas y los datos reales del progreso humano.
Esta misma filosofía vertebra su libro Piensa claro, un éxito editorial que incluso ha sido traducido al chino, y donde nos ofrece las herramientas necesarias para contraponer los datos a los relatos ideológicos y las anécdotas virales que distorsionan la realidad. Contraponer datos a percepciones nos permite entender el mundo con mayor lucidez y nos devuelve la esperanza, recordándonos que, aunque queden muchos problemas por resolver, el progreso real no es una opinión, sino un hecho medible que merece ser compartido.
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